El Signal Iduna Park se prepara para otra gran noche de UEFA Champions League, esta vez en la ronda de 1/16 de final, con Borussia Dortmund recibiendo a Atalanta bajo la batuta arbitral de S. Gozubuyuk. No es un cruce cualquiera: separadas por solo dos puntos en la clasificación global del torneo (Atalanta con 13, Dortmund con 11), ambas llegan a este duelo sabiendo que cualquier detalle puede inclinar la balanza en una eliminatoria de altísimo voltaje. El contexto reciente añade dramatismo: Dortmund encadena una racha irregular, con una forma de “LLDWL” en la competición, mientras que Atalanta llega impulsada por “LLWWW”, tres victorias seguidas que han cambiado por completo su estado de ánimo. En un escenario que suele convertirse en caldera, el choque se presenta como un pulso entre la potencia ofensiva alemana y la solidez competitiva italiana.
Guía de forma y tendencias de la temporada
Borussia Dortmund ha vivido una Champions de extremos. En ocho partidos suma tres triunfos, dos empates y tres derrotas, pero lo que realmente llama la atención es su producción ofensiva: 19 goles, con un promedio de 2,4 por encuentro. En casa, el equipo alemán ha convertido el Signal Iduna Park en un escenario difícil de domar: dos victorias, un empate y solo una derrota, con 10 goles a favor y apenas 5 en contra. Sus partidos tienden a romperse tras el descanso; entre los minutos 46 y 90 concentra 15 de sus 19 tantos, con especial peligro en el tramo final (30 % de sus goles llegan entre el 76 y el 90).
El reverso de la moneda para Dortmund es su fragilidad defensiva, sobre todo fuera, pero que también condiciona su narrativa global: 17 goles encajados, a un ritmo de 2,1 por partido. Sufre especialmente en los minutos finales, donde concede el 37,5 % de sus tantos en el último cuarto de hora. Es un equipo que vive al filo: muchos goles a favor, muchos en contra, y un margen mínimo para el error.
Atalanta, por su parte, ha construido su camino con menos brillo ofensivo, pero con una estructura más equilibrada. Sus 10 goles en ocho partidos (1,3 de media) hablan de un conjunto más paciente, que cocina los encuentros a fuego lento. A domicilio presenta un balance de dos victorias y dos derrotas, con 4 goles marcados y 5 encajados: números ajustados que refuerzan la idea de un equipo incómodo, capaz de competir en cualquier estadio sin descomponerse. También los italianos crecen con el paso de los minutos: el 70 % de sus tantos llegan del 46 al 90, con un tramo final (76-90) especialmente productivo.
Defensivamente, Atalanta muestra una media de 1,3 goles encajados por choque, claramente mejor que la de Dortmund. Encajan de forma repartida a lo largo del partido, pero con un ligero bajón entre el 61 y el 75, donde reciben el 30 % de sus goles. Su capacidad para mantener la portería a cero en tres ocasiones (dos de ellas fuera de casa) refuerza la sensación de que, si el duelo se vuelve táctico, los italianos pueden sentirse más cómodos que los alemanes.
Historial reciente: la herida abierta de 2018
El precedente más cercano entre ambos equipos se remonta a la UEFA Europa League 2017/18, en una eliminatoria que todavía escuece en Bérgamo. Entonces, Borussia Dortmund se impuso en la ida en el Signal-Iduna-Park por 3-2, en un partido frenético y abierto, con los alemanes remontando y castigando cada desajuste defensivo de Atalanta. La vuelta, disputada en el MAPEI Stadium - Città del Tricolore, dejó un 1-1 que certificó la clasificación alemana.
En resumen: dos partidos, una victoria de Dortmund y un empate, con cuatro goles amarillos y tres italianos. Ninguno de esos encuentros fue cerrado ni especulativo; ambos ofrecieron ritmo alto, alternativas y goles en ambas porterías. Ese pequeño historial reciente sugiere que el choque de estilos —la verticalidad y pegada de Dortmund frente a la estructura y la competitividad de Atalanta— suele desembocar en partidos abiertos, donde la iniciativa ofensiva alemana se impone por centímetros, no por distancia sideral.
Para Atalanta, este cruce tiene aroma de revancha: volver al Signal Iduna Park, donde ya encajó tres goles, supone una oportunidad para demostrar cuánto ha crecido en competiciones europeas desde entonces. Para Dortmund, en cambio, se trata de reafirmar una superioridad histórica mínima, pero existente, y de volver a hacer del templo amarillo un argumento decisivo en eliminatorias a doble partido.
Noticias de los equipos y hombres clave
En el apartado de ausencias, Borussia Dortmund deberá afrontar el encuentro sin P. Drewes, fuera por motivos administrativos (“Inactive”), y sin F. Mane, baja por una lesión en el muslo. Aunque no se trate de las grandes estrellas del escaparate europeo, la ausencia de efectivos en una plantilla que ha tenido que gestionar un calendario exigente siempre reduce el margen de maniobra desde el banquillo, especialmente en posiciones donde la rotación puede ser clave en los minutos finales.
Atalanta también llega con una baja sensible en términos de talento: C. De Ketelaere no estará disponible por una lesión de rodilla. El belga aporta creatividad entre líneas y capacidad para enlazar el centro del campo con el ataque, y su ausencia obliga al técnico a reajustar el dibujo ofensivo, probablemente reforzando la presencia de segundas puntas o mediapuntas con más trabajo sin balón pero menos chispa en los metros finales.
Sin datos oficiales de máximos goleadores en esta Champions para ambos conjuntos, las estadísticas globales nos señalan hacia un reparto más coral en Atalanta y hacia una mayor dependencia de la inspiración ofensiva colectiva en Dortmund. Los alemanes, con 19 goles, necesitan que su estructura de ataque —especialmente los hombres que llegan desde segunda línea en ese 3-4-2-1 tan repetido— mantenga el nivel. Los italianos, con menos gol pero más equilibrio, confiarán en que su bloque defensivo y su capacidad para madurar los partidos les permita llegar vivos al tramo final, donde suelen encontrar sus mejores minutos.
El veredicto
Todo apunta a un choque vibrante, con Dortmund empujando desde el inicio arropado por un Signal Iduna Park que acostumbra a marcar el ritmo emocional del encuentro, y una Atalanta paciente, ordenada, esperando su momento para golpear en transición. La diferencia de pegada favorece a los alemanes, pero la solidez y el oficio italiano invitan a pensar en un duelo más igualado de lo que sugieren los nombres. Borussia Dortmund parece ligeramente favorito en casa, aunque no sería sorprendente que Atalanta salga de Alemania con la eliminatoria completamente abierta.





