La noche europea vuelve a Lisboa con un duelo que rezuma historia, revancha y contraste de realidades. En la capital portuguesa, Benfica recibe a Real Madrid en el partido de ida de los 1/16 de final de la UEFA Champions League, un enfrentamiento entre un aspirante que llega desde la zona media del ranking (24.º con 9 puntos) y un coloso continental situado en la parte alta de la tabla general (9.º con 15 puntos). Los lisboetas aterrizan en esta eliminatoria con una mezcla de confianza y advertencia: su último precedente en casa ante los blancos fue un inolvidable 4-2, pero su trayectoria reciente en la competición ha sido irregular. Al otro lado, el conjunto madrileño llega con una forma caprichosa —alternando derrotas y victorias (“LWLWL”)—, pero con la sensación de que, cuando se enciende, su capacidad ofensiva puede arrasar a cualquiera. El escenario promete una noche larga y eléctrica en Lisboa.
Guía de forma y tendencias de la temporada
El relato de Benfica en esta Champions es el de un equipo capaz de lo mejor y de lo peor. Su balance global en liga europea (8 partidos, 3 victorias y 5 derrotas, 10 goles a favor y 12 en contra en la fase de liga) refleja un conjunto que ha tenido que sufrir para meterse en esta ronda. Sin embargo, cuando miramos su desempeño más amplio en la temporada continental (12 partidos totales), el Estádio da Luz —aunque no figure el nombre, el último duelo entre ambos ya se jugó allí— se comporta casi como una trinchera: 6 encuentros en casa, 4 triunfos y solo 2 derrotas, con 11 goles a favor y apenas 6 encajados. Promedia 1,8 goles por partido como local y encaja solo 1, con 3 porterías a cero en Lisboa. Es un equipo que, en su estadio, se suelta en ataque pero no se descompone atrás.
La cara opuesta la ofrece su versión a domicilio, mucho más tímida (0,7 goles a favor por encuentro fuera, 4 partidos sin marcar). Esa dualidad subraya la importancia de este choque de ida: Benfica sabe que gran parte de sus opciones de supervivencia pasan por golpear fuerte en casa.
Real Madrid, por su parte, llega con un perfil muy reconocible: altísima producción ofensiva, defensa más vulnerable de lo habitual. En la fase de liga sumó 21 goles en 8 partidos (2,6 de media), con un rendimiento notable fuera de casa: 11 tantos en 4 salidas, casi 3 por encuentro. Sus estadísticas generales en esta Champions confirman la tendencia: 5 victorias y 3 derrotas, sin empates, y un promedio goleador de élite (2,8 goles por partido como visitante). Sin embargo, el peaje defensivo es claro: 8 goles encajados lejos del Bernabéu, 2 por choque. Es un equipo de extremos: capaz de un 0-5 demoledor, pero también de caer 4-2, como ya ocurrió precisamente ante Benfica.
La forma reciente de ambos también dibuja un choque imprevisible. Los portugueses encadenan rachas marcadas (en su serie global aparecen cuatro derrotas seguidas, luego varias victorias), mientras que los blancos no conocen el término medio: no han empatado en Europa y su secuencia “WWWLWLWL” evidencia que viven al filo.
Historial reciente: la herida abierta del 4-2
El último precedente entre ambos, hace apenas unas semanas en la fase de liga, marca inevitablemente el relato. A finales de enero, Benfica se impuso 4-2 a Real Madrid en Lisboa, en un partido de ida y vuelta en el que los portugueses ya mandaban 2-1 al descanso. Aquella noche, los lisboetas demostraron que no se intimidan ante el escudo ni la historia: supieron castigar las debilidades defensivas de los blancos y sostener el intercambio de golpes.
Para Real Madrid, ese resultado no solo fue una derrota más, sino una llamada de atención: encajaron cuatro tantos ante un rival al que, a priori, superan en ranking, puntos y diferencia de goles (+9 por el -2 de Benfica en la tabla global). El recuerdo de ese 4-2 convierte este cruce en una especie de revancha inmediata, con un componente psicológico evidente. Los aficionados pueden esperar un encuentro nuevamente abierto y con goles: ambos equipos han mostrado tendencia a partidos de marcador alto cuando se enfrentan, y sus promedios ofensivos en esta Champions apuntan en la misma dirección.
Bajas, noticias de equipo y hombres clave
Las ausencias añaden una capa extra de intriga. Benfica llega muy tocado en número de bajas, aunque sin grandes referencias goleadoras señaladas en los datos. Aun así, la pérdida de jugadores como A. Bah (lesión de rodilla) limita opciones en los costados, mientras que las lesiones de N. Felix, R. Rios, S. Soares y J. Veloso reducen la profundidad de plantilla y la capacidad de rotación del técnico. En una eliminatoria de este calibre, cada pieza cuenta, y el conjunto lisboeta deberá administrar con inteligencia sus esfuerzos, especialmente en fases de partido de alta intensidad.
En el lado blanco, las ausencias son de enorme peso específico. Jude Bellingham, uno de los grandes generadores de juego y llegadas desde segunda línea, se pierde el duelo por una lesión muscular en los isquiotibiales. Eder Militao, referencia en la zaga, también está fuera por un problema similar, lo que debilita aún más una defensa que ya venía mostrando grietas. A ello se suma la baja de Rodrygo, castigado por una tarjeta roja y además con problemas musculares: una doble ausencia que resta desborde y gol en banda.
Con ese escenario, todas las miradas se posan aún más sobre Kylian Mbappé. El francés llega como máximo goleador de la competición: 13 tantos en 7 partidos, una cifra descomunal que se acompaña de 30 disparos (22 a puerta) y 25 pases clave. Su impacto es total: promedia casi un gol cada 48 minutos y ha convertido los 3 penaltis que ha lanzado. Sin Bellingham ni Rodrygo, el plan ofensivo de Real Madrid se concentrará inevitablemente en su figura, ya sea atacando al espacio, recibiendo entre líneas o fijando centrales para liberar a sus compañeros.
Benfica, sin un goleador destacado en el listado general de máximos artilleros, deberá apostar por el colectivo, por la intensidad y por esa eficacia que ya mostró en el 4-2 reciente. Su solidez defensiva en casa (solo 6 goles encajados en 6 partidos continentales) será puesta a prueba al límite por el jugador más determinante del torneo.
Veredicto
Todo apunta a un choque abierto, con alternativas y un guion marcado por el contraste entre la fortaleza local de Benfica y el poderío ofensivo —pero frágil atrás— de Real Madrid. Los portugueses, arropados por Lisboa y con el recuerdo fresco del 4-2, buscarán un partido de ritmo alto y presión intensa. Los blancos, mermados por bajas clave, confiarán en la inspiración de Kylian Mbappé para inclinar la balanza. El duelo se perfila como una batalla de golpes más que de control: Real Madrid, por calidad y pegada, parece ligeramente favorito, pero Benfica ya ha demostrado que sabe cómo herir al gigante. No sería extraño otro marcador con muchos goles y una eliminatoria que quede completamente abierta para la vuelta.





