El Barcelona ha dejado claro que no piensa enredarse en un culebrón de verano por Alessandro Bastoni. El club catalán aprecia al central de Inter, pero no a cualquier precio.
Según Il Resto del Carlino, citado por FCInter1908, la directiva azulgrana considera desorbitadas las pretensiones del club nerazzurro, que ha fijado el precio del defensa en unos 70 millones de euros. En el Camp Nou, la cifra se ve muy lejos de lo asumible: el Barça solo está dispuesto a llegar hasta los 40 millones.
No es un pulso menor. Bastoni, a sus 26 años, sigue siendo visto por Cristian Chivu como el pilar de su zaga. Inter, líder destacado de la Serie A, no quiere debilitarse en la línea más sólida de su proyecto y se protege con una tasación alta. El mensaje es evidente: solo saldrá si alguien paga lo que piden.
En Barcelona, la lectura es distinta. Hay interés real en Bastoni, se le considera un refuerzo de nivel para apuntalar la defensa, pero también hay una estrategia económica que no se va a romper por un solo fichaje.
Deco aprieta, Inter resiste
Deco, jefe del área deportiva azulgrana, ha trasladado a Inter que, si quieren hacer negocio este verano, deberán rebajar sus exigencias. El Barça no entra en subastas. Ni en operaciones que se eternicen.
Mientras tanto, el jugador parece estar valorando su futuro. Su relación con parte de la afición de la Serie A se ha enfriado y el escenario de un cambio de aires ya no suena tan lejano. El contexto invita a la duda, pero no cambia la postura del club italiano con el precio.
El Barcelona observa. Espera. Mide tiempos y movimientos, sin perder de vista que el mercado no se detiene.
Lucumí, la vía alternativa
La presión sobre Bastoni no es la única carta de la dirección deportiva azulgrana. El club ya tiene preparada una salida alternativa: reactivar el interés por Jhon Lucumí.
El central colombiano de Bologna ya estuvo en la agenda culé el verano pasado, cuando el club se despidió de Íñigo Martínez. Aquella operación no cuajó, pero el nombre nunca desapareció del todo de las listas internas.
Ahora, el escenario se repite. Si Inter no cede y mantiene los 70 millones sobre la mesa, el Barça está dispuesto a girar el timón y lanzar una nueva oferta por Lucumí. Un perfil distinto, un coste previsiblemente más asumible y una negociación menos condicionada por la etiqueta de estrella.
La pelota está en el tejado de Inter. El Barcelona ya ha dibujado sus límites y ha dejado claro que no piensa romperlos. La cuestión es simple: ¿cederán los italianos o será Lucumí quien termine vistiendo de azulgrana este verano?





