En pleno corazón de Los Ángeles, durante la proyección del documental “AG4IN” dedicado al mundo de Napoli, Aurelio De Laurentiis volvió a hacer lo que mejor sabe: encender el debate. Esta vez, con un nombre propio en el centro del foco: Antonio Conte.
El técnico es hoy la piedra angular del proyecto deportivo del club partenopeo. Sin embargo, el presidente no se escondió cuando le preguntaron por una posible segunda etapa de Conte al frente de la selección italiana. Su respuesta, recogida por Gianluca Di Marzio, fue tan directa como reveladora: “¿Conte a la selección? Sí, creo que se lo prestaría si me lo pidiera”.
Una frase que abre una puerta que en Nápoles muchos preferirían ver cerrada con candado. Porque Conte representa el plan, la reconstrucción, la ambición de volver a pelear por todo en Serie A. Pero la azzurra tira. Siempre. Y De Laurentiis lo sabe. Por eso admite ese “préstamo” hipotético, aunque inmediatamente marque territorio en otro frente: la organización del fútbol italiano.
Ahí el tono cambia. El presidente de Napoli no disimula sus dudas sobre la actual estructura de la FIGC. “Hasta que no haya un socio serio, creo que él se abstendría de imaginarse liderando algo completamente desorganizado”, advirtió. No es solo una reflexión sobre Conte, es un dardo frontal a la federación y a su modelo de gestión.
El contexto no podría ser más delicado. La dimisión de Gabriele Gravina ha dejado a la FIGC en una fase de transición, con el futuro de la selección y de la propia institución en el aire. De Laurentiis, lejos de limitarse a criticar, ya tiene candidato para pilotar la nueva etapa: Giovanni Malagò, ex presidente de CONI.
“Sería perfecto para ser primero comisario y luego presidente de una nueva federación”, explicó el máximo dirigente de Napoli, alineando su apoyo con claridad y sin medias tintas. Un mensaje político, deportivo y estratégico a la vez.
Mientras tanto, el ruido alrededor de Conte y la selección promete no apagarse pronto. La idea de verle otra vez al mando de Italia seguirá alimentando tertulias, columnas y pasillos federativos. Pero el presente del técnico está en Nápoles, y ese presente es exigente.
Napoli marcha segundo en Serie A, a siete puntos del líder Inter Milan. La distancia es importante, no definitiva. Conte mantiene al equipo enganchado a la lucha por el título, obligado a no fallar si quiere seguir respirando en la nuca del conjunto nerazzurro. El próximo examen llega el domingo, ante Parma, otro tramo de una carrera que no admite tropiezos.
Entre Los Ángeles, los focos de un documental y las maniobras de poder en el fútbol italiano, De Laurentiis ha dejado claro algo esencial: si la selección llama a Conte, él no será el muro. La cuestión es otra. ¿Estará preparada la federación para ofrecerle al técnico el nivel de seriedad que exige mientras en Nápoles aún sueñan con arrebatarle el Scudetto a Inter Milan?





