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Arteta y el Arsenal buscan la gloria en el Emirates ante el Atlético

Han pasado casi veinte años desde que el Arsenal miró de frente a una final de Champions League. Demasiado tiempo para un club que se ha reinventado bajo Mikel Arteta y que esta noche, ante el Atlético de Diego Simeone, se juega algo más que un billete a Wembley: se juega confirmar que su regreso a la élite no es un simple amago.

El 1-1 de la ida en Madrid deja todo abierto, pero también alimenta la confianza de un equipo que se ha hecho fuerte en el Emirates Stadium en esta Champions. Cinco victorias en seis partidos, solo tres goles encajados y una sensación constante de autoridad. El estadio se ha convertido en refugio, altavoz y trampolín.

Arteta lo sabe. Y ha decidido subir el volumen.

“Salir ahí como bestias, disfrutar el momento e ir a por ello”, lanzó el técnico, casi como un grito de guerra, al hablar de cómo quiere ver a sus jugadores en esta semifinal de vuelta.

Un Emirates preparado para una noche grande

El ambiente se está cocinando desde horas antes del pitido inicial. Los aficionados del Arsenal han organizado una recepción especial para el autobús del equipo, una bienvenida de las que se recuerdan, con bengalas, cánticos y una marea roja empujando desde la calle.

Dentro, el espectáculo seguirá en las gradas: se prepara lo que los organizadores describen como “el mayor tifo de la historia del club”, que cubrirá el East Stand justo antes del inicio del partido. Una declaración de intenciones visual para una noche que el Arsenal quiere convertir en histórica.

No es solo estética. Es un mensaje. El club ha tardado dos décadas en volver a este punto, a 90 minutos —o algo más— de una final de Champions. La última vez, en 2006, el equipo de Arsène Wenger cayó ante Barcelona. Desde entonces, nostalgia y vacío europeo. Ahora, hambre.

“Hemos trabajado muchísimo como club y como equipo para estar otra vez aquí, después de 20 años”, recordó Arteta. “Estamos hambrientos por conseguir el partido que queremos mañana y meternos en esa final”.

El recuerdo del 4-0 y la advertencia del Atlético

En la fase de grupos, el Arsenal arrolló al Atlético con un 4-0 contundente en el Emirates, con doblete de Viktor Gyökeres. Aquel marcador dejó cicatriz en los de Simeone y reforzó la sensación de poderío de los londinenses en casa.

Pero nadie en el vestuario inglés se engaña. Ese mismo Atlético fue capaz de eliminar al Barcelona en cuartos de final. Y si algo ha demostrado el equipo de Simeone en la última década es que, cuando huele sangre en eliminatorias, no entiende de antecedentes.

El Arsenal llega, eso sí, con buenas noticias deportivas. Martin Ødegaard, capitán y brújula del equipo, está listo para volver tras perderse la victoria del fin de semana ante el Fulham. Kai Havertz también apunta a tener minutos. Dos piezas clave recuperadas para el partido más grande de la temporada.

Arteta, pese a las inevitables comparaciones con Wenger y la posibilidad de pelear por la Champions y la Premier en el mismo curso, se negó a mirar más allá de esta noche.

“Lo único que tengo en la cabeza es terminar de preparar lo mejor posible el partido de mañana, al equipo, y que salgamos ahí como bestias, disfrutemos el momento y vayamos a por ello”, insistió.

Simeone, entre la superstición y el plan de batalla

En el otro banquillo, Simeone llega con la sonrisa afilada. En octubre, el Atlético se alojó en un hotel de Regent’s Park antes de aquel 4-0 en la fase de grupos. Esta vez han cambiado al Courthouse Hotel, en Shoreditch. Los rumores sobre superstición no tardaron en aparecer. El argentino los despachó a su manera.

“El hotel era más barato, por eso cambiamos”, respondió, con ironía.

Más allá de las bromas, el técnico ve a su equipo en un punto muy distinto al de aquel golpe otoñal. “Creo que estamos mejor que en octubre. Estamos confiados en lo que queremos del partido, pero no depende solo de nosotros. Estamos convencidos de lo que tenemos que hacer. El plan que elijamos, lo vamos a sostener hasta el final”, aseguró.

Su mensaje encaja con la identidad del Atlético: convicción, resistencia, fidelidad a una idea. No habrá concesiones. No habrá medias tintas.

Árbitro bajo lupa y cuentas pendientes

El primer asalto en Madrid dejó tensión y quejas hacia el arbitraje por parte de ambos entrenadores. La designación del alemán Daniel Siebert para la vuelta no ha pasado desapercibida, sobre todo en el lado rojiblanco.

A Simeone le preguntaron varias veces por el colegiado. Respondió con una sola palabra: “No”. Nada más. Ni una valoración, ni un matiz.

Los datos no ayudan a relajar el ambiente: el Atlético no ha ganado ninguno de los tres partidos dirigidos por Siebert, todos ante rivales ingleses. Una estadística que flota sobre la eliminatoria, aunque el técnico argentino prefiera no alimentarla en público.

Una noche para cambiar la historia

El decorado está listo. El Emirates, encendido. El Arsenal, a un paso de una final que se le negó en 2006. El Atlético, dispuesto a arruinar la fiesta y a reivindicar su instinto competitivo en el escenario más exigente.

Arteta pide “bestias”. Simeone promete un plan innegociable. Uno quiere cerrar un ciclo de espera; el otro, reabrir el suyo en Europa.

Noventa minutos, quizá más, para decidir quién se gana el derecho a soñar en la final. Y quién se queda mirando, otra vez, desde la ventana.