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Cunha se apaga en la liga para llegar al Mundial

La escena del domingo lo explicaba todo. Cunha, con el 10 a la espalda, castigando a Liverpool y sellando el billete de United para la próxima Champions League. Gol decisivo, victoria ante el gran rival y objetivo doméstico cumplido. A partir de ahí, el guion cambió.

Con la clasificación europea ya asegurada de forma matemática, en los despachos de United tomaron una decisión poco habitual en la élite: proteger al brasileño, incluso a costa de los últimos partidos de la temporada. Según informó ESPN, el club ha acordado con la CBF que el delantero se pierda los tres encuentros finales de la Premier para centrarse por completo en su recuperación física.

No es un simple descanso. Cunha arrastra problemas en los aductores desde hace semanas. Ha seguido jugando para el equipo de Michael Carrick, incluso forzando ante Liverpool, pero el dolor no desaparece y la amenaza de una rotura más grave planea sobre cada sprint. El riesgo, a estas alturas del curso y con el Mundial a poco más de un mes, era demasiado alto.

El plan es claro: sacarlo del fuego cruzado del tramo final liguero, con partidos de máxima intensidad, para que llegue a la cita mundialista al 100 %. Nada de medias tintas, nada de “a ver cómo responde”. Trabajo individual, control absoluto de cargas y una rehabilitación sin sobresaltos.

Carlo Ancelotti, seleccionador de Brasil, respira. Su lista para el Mundial está marcada por un goteo constante de lesiones, y perder a un titular como Cunha habría sido un golpe mayúsculo para las aspiraciones de la Seleção. Esta vez, club y país han remado en la misma dirección. Y eso no es algo que se vea todos los días.

El delantero está, en teoría, en condiciones de jugar. Podría vestirse de corto, entrar en la convocatoria, apurar minutos. Pero la conclusión a la que han llegado todos es contundente: más vale prevenir que lamentar. Se trata de una decisión preventiva, casi quirúrgica, que rompe con la lógica habitual de los grandes clubes europeos, empeñados muchas veces en exprimir a sus figuras hasta el último segundo de la temporada.

El acuerdo deja a Cunha fuera de las listas de convocados para los próximos duelos ante Sunderland, Nottingham Forest y Brighton. Eran, sobre el papel, sus últimos minutos antes de unirse a la concentración de Brasil. En lugar de eso, el 10 cambiará los focos de la Premier por un programa de trabajo personalizado, diseñado para que cada paso le acerque al Mundial y no a la enfermería.

En Old Trafford, la mayoría de aficionados entenderá el movimiento. El equipo ya tiene asegurada su posición liguera, el gran objetivo está cumplido y el valor de Cunha para el proyecto va más allá de tres jornadas sin trascendencia clasificatoria. Perderlo por una lesión grave en mayo, con un Mundial en la puerta y la próxima temporada en el horizonte, sería un lujo que nadie puede permitirse.

Ahora la responsabilidad recae en los médicos y preparadores físicos de club y selección. Ellos tendrán en sus manos al jugador que acaba de tumbar a Liverpool y que Brasil necesita fresco, explosivo, sin rastro de dolor en los aductores.

La pregunta ya no es si Cunha llegará al Mundial. La cuestión es otra: después de esta apuesta conjunta entre United y la CBF, ¿en qué estado de forma irrumpirá cuando el balón empiece a rodar en la mayor cita del fútbol?