Arsenal ante su gran examen europeo en Madrid
Arsenal se asoma a su gran examen europeo en Madrid. El equipo de Mikel Arteta aterriza en la capital española para la ida de las semifinales de la Champions League con una idea fija: acercarse a la que sería apenas la segunda final de su historia en la competición y, sobre todo, sacudirse definitivamente la etiqueta de “casi” que le persigue en Inglaterra.
Entre el “casi” eterno y la oportunidad de su vida
Tres subcampeonatos seguidos en la Premier League han convertido al Arsenal en el paradigma del aspirante que se queda a un paso. En Europa, el relato ha sido parecido: eliminado en semifinales la pasada temporada ante Paris Saint-Germain por un 3-1 global y fuera en cuartos en 2024 frente a Bayern Munich. Demasiados golpes para un club que nunca ha levantado la Champions y que solo pisó la final una vez, en 2006, cuando cayó ante Barcelona.
La Premier se había convertido en el gran tótem del proyecto de Arteta, el trofeo que debía certificar la resurrección del club tras años de dudas. Pero la Champions ofrece ahora un escenario igual de poderoso para responder a quienes cuestionan la fortaleza mental de este grupo. Ganarla por primera vez sería algo más que un título: sería un cambio de estatus.
La ecuación es sencilla y brutal: siete partidos separan al Arsenal de la que podría ser la mejor temporada de su historia. En la liga, los ‘gunners’ mandan con tres puntos de ventaja sobre Manchester City, con cuatro jornadas por disputarse para los londinenses y cinco para el equipo de Pep Guardiola. En Europa, si alcanzan la final de Budapest del 30 de mayo ante PSG o Bayern, les quedarían tres encuentros para tocar el cielo.
Rice marca el tono: “Somos semifinalistas, abracémoslo”
En ese contexto, Declan Rice se ha erigido en una de las voces que marcan el tono del vestuario. El centrocampista no quiere un equipo encogido por las cicatrices recientes, sino endurecido por ellas.
“Hemos jugado partidos muy duros en los últimos tres o cuatro años al máximo nivel, así que sabemos qué esperar y lo que viene”, recordó el internacional inglés, subrayando el bagaje acumulado en noches grandes. “Ha sido así toda la temporada, y así queremos que sea hasta el final”.
Su mensaje no busca rebajar la presión, sino canalizarla: “Somos semifinalistas de la Champions League, vamos a abrazarlo, disfrutarlo y que venga lo que tenga que venir”. Rice no habla como quien se conforma con haber llegado hasta aquí, sino como alguien que entiende que la historia empieza ahora.
Dudas que no desaparecen y una victoria que no despeja todo
El problema para el Arsenal es que los escépticos no han desaparecido. Sus últimos duelos a vida o muerte contra Manchester City han dejado heridas. Perdieron 2-0 la final de la League Cup y 2-1 en la Premier en dos partidos que reavivaron la sospecha: cuando la línea de meta se acerca, ¿se encoge este equipo?
El sufrido 1-0 ante Newcastle el sábado no despejó del todo el debate. Fue un triunfo tenso, poco brillante, lejos de la imagen dominante que se espera de un aspirante a todo. Pero cortó una racha peligrosa: dos derrotas seguidas en liga y cuatro en los seis encuentros anteriores entre todas las competiciones. Al menos, frenó la caída y rebajó un punto la ansiedad justo antes de viajar a Madrid.
Eze y Havertz, las alarmas antes de Simeone
La preparación del partido, sin embargo, no ha sido plácida. El Arsenal sigue pendiente del estado físico de Eberechi Eze y Kai Havertz, ambos retirados con molestias el pasado fin de semana. Dos piezas clave en el engranaje ofensivo de Arteta que ahora son duda para medirse al siempre intenso conjunto de Diego Simeone.
El caso de Eze preocupa especialmente. El inglés alcanzó la decena de goles esta temporada con un disparo sensacional ante Newcastle, un tanto que volvió a exhibir su capacidad para decidir partidos cerrados. En un equipo cuya solidez defensiva ha sido el pilar del éxito reciente, Eze se ha convertido en una de las pocas chispas capaces de romper guiones previsibles.
Rice lo tiene claro: necesita a su compañero de selección sobre el césped. “Para eso lo trajeron. Lo dije hace unas semanas: su golpeo de balón es increíble”, elogió el mediocentro. Y fue más allá: “Qué jugador, qué tipo. Va a ser enorme para nosotros en estas próximas semanas. Le necesitamos de verdad”.
Ese “le necesitamos” resume el momento. Arsenal llega a Madrid entre dudas físicas, cicatrices emocionales y una oportunidad gigantesca. Ha sido el equipo del “casi” demasiadas veces. Ahora, a tres partidos de una final de Champions y con la Premier al alcance, la pregunta ya no es si está preparado para competir.
La cuestión es si, por fin, está preparado para ganar.




