Arsenal busca la remontada ante Sporting en Champions League
Mikel Arteta se detuvo un segundo. La pregunta era sencilla, la situación no tanto: ¿qué quiere de los aficionados del Arsenal este miércoles ante Sporting, en la vuelta de los cuartos de final de la Champions League?
Esta vez no hubo eslóganes ligeros ni frases para redes sociales. Después del sonoro tropiezo del fin de semana ante Bournemouth, tras aquel “traed vuestra comida” que pretendía encender el ambiente y acabó con abucheos al líder de la Premier League, el técnico midió cada palabra.
—Sin miedo. Fuego puro —respondió. Nada más. Nada menos.
El mayor examen de la era Arteta
El contexto lo explica todo. Tres subcampeonatos seguidos en la Premier, tres derrotas en los últimos cuatro partidos, Manchester City otra vez al acecho y la incógnita de cuándo volverá Bukayo Saka, lastrado por un problema en el tendón de Aquiles. El equipo que apenas había perdido tres de sus anteriores 49 encuentros en todas las competiciones se ha metido, de golpe, en su tramo más delicado desde que Arteta tomó el mando en 2019.
El propio entrenador no rehuyó el golpe que supuso la derrota en casa ante Bournemouth, que estrechó la diferencia con el City justo antes del duelo del domingo en el Etihad Stadium.
—Fue una gran decepción y muy difícil de aceptar —admitió—. Sobre todo perdiendo en casa, cuando teníamos la oportunidad de ampliar la ventaja, de ganar certezas y llegar a esta semana en las mejores condiciones.
No se escondió. Asumió que el camino al título es áspero, incómodo, lleno de baches.
—Lo que intentamos conseguir es difícil, es exigente, es irregular a veces y se supone que debe ser así. Hay que afrontarlo. Básicamente les dije: “Chicos, estamos intentando hacer algo en esta competición que no se ha hecho en 140 años de historia del club”.
Arteta se refería a la opción de alcanzar por primera vez semifinales consecutivas de Champions League. Confundió un matiz estadístico —pensó que era la primera vez que el club enlazaba tres cuartos de final seguidos, algo que ya logró con Arsène Wenger entre 2008 y 2010—, pero el mensaje de fondo era claro: el momento es histórico, la presión también.
Sporting aprieta, el Emirates responde
Para llegar a esas semifinales, donde espera Atlético de Madrid, Arsenal debe rematar la faena ante un Sporting que ya dejó claro en Portugal que no se siente invitado de piedra. De no ser por las intervenciones decisivas de David Raya, el resultado del primer asalto habría sido muy distinto.
Hay argumentos para creer. Diez victorias en once partidos en esta Champions, cinco de cinco en el Emirates Stadium. Un registro que habla de autoridad europea, de un estadio que se ha acostumbrado a las grandes noches.
Lo que no gustó tanto a Arteta fue la insinuación de que sus palabras antes del partido ante Bournemouth habían tensado innecesariamente a la grada.
—Nunca hablé de una final de copa —matizó—. Sabemos la importancia de cada partido. Lo hemos hecho igual en septiembre, en octubre, en noviembre, en la Champions del año pasado. El resultado decide si tu intención se considera un éxito o un fracaso. Y hay que aceptarlo, porque esto es fútbol.
Sin rodeos. Sin victimismo. El técnico sabe que el discurso ya no basta: el equipo tiene que responder.
Sin Saka, con Eze como faro
“Cambiar la narrativa”. Una de las expresiones favoritas de Arteta. Esta vez, el giro puede pasar por un nombre propio: Eberechi Eze. Con Saka fuera de combate por tiempo indefinido, el internacional inglés se perfila como pieza clave en el intento de contener la embestida del City y sostener el sueño europeo.
Eze ya demostró su peso en Europa con el gol que abrió el camino ante Bayer Leverkusen en la vuelta de la eliminatoria anterior. Tiene algo que el Arsenal ha echado de menos en las últimas semanas: chispa, imaginación, la jugada diferente cuando el plan se atasca.
El atacante no solo respaldó públicamente a su entrenador, también dibujó el estado de ánimo del vestuario.
—El míster habla bien, es apasionado, y se le nota el fuego en los ojos y en la cabeza. Eso se contagia por todo el campo de entrenamiento —explicó—. Sabemos la oportunidad que tenemos, lo que está en juego, lo que es posible. Tenemos la ocasión de hacer historia como club.
Eze insistió en la idea que repite el grupo puertas adentro: blindarse ante el ruido exterior.
—Independientemente de lo que se diga fuera, se trata de nosotros y de lo que hacemos. Creemos muchísimo en lo que estamos construyendo. Ese ha sido el mensaje principal: centrarnos en lo nuestro y soltar todo el ruido de fuera.
Creer o caer
La pregunta inevitable sobrevoló el ambiente: ¿las cicatrices de los últimos finales de temporada pesan ya sobre los hombros de este Arsenal? El propio Eze, fichaje de 67,5 millones de libras en verano, lo negó con firmeza.
—Lo que veo es un equipo con muchísima fe y confianza —aseguró—. Una cosa es tener malas experiencias, otra es lo que haces con ellas y cómo avanzas después. Yo veo un vestuario lleno de gente dispuesta a ayudar. Los chicos que hemos llegado este verano estamos listos para aportar y la mentalidad es fuerte.
El club se asoma a una encrucijada. Una victoria ante Sporting puede encender de nuevo al Emirates, reforzar el relato de un equipo que aprende de sus golpes y se atreve a ir un paso más allá en Europa. Un tropiezo abriría viejas heridas y alimentaría las dudas sobre si este grupo sabe rematar temporadas.
Arteta ya ha elegido su consigna: “Sin miedo. Fuego puro”. Ahora le toca al Emirates decidir si convierte esa frase en atmósfera… o en juicio.




