Yuki Tsunoda, la oportunidad que el paddock aún le debe
En un rincón más discreto del garaje de Red Bull, lejos de los focos que persiguen a Max Verstappen y al novato de moda Isack Hadjar, Yuki Tsunoda sigue trabajando. Ya no se sube al monoplaza los domingos, pero no ha dejado de pilotar. Lo hace de noche, en el simulador, cuando la Fórmula 1 se juega en la pantalla y no en el asfalto.
Laurent Mekies, jefe de equipo de Red Bull Racing, lo tiene claro: el japonés merece algo más que ese papel en la sombra.
“Yuki está haciendo un gran trabajo con nosotros, no solo como piloto reserva, sino también como piloto de simulador”, explicó en el podcast Beyond the Grid. No es una frase de compromiso. Es el reconocimiento a un piloto que cayó desde la cima… pero no se ha rendido.
Del sueño Red Bull al golpe de realidad
El final de 2025 fue duro para Tsunoda. Red Bull lo bajó del coche tras una temporada muy floja, con solo 30 puntos en 22 grandes premios y un 17º puesto en el campeonato. Demasiado poco cuando el compañero de box se llama Max Verstappen y termina subcampeón del mundo.
La comparación fue demoledora. En un equipo que mide cada décima, la diferencia se convirtió en sentencia. Red Bull apostó entonces por Isack Hadjar, la joya que venía de brillar con el equipo hermano Racing Bulls, donde firmó un podio en Zandvoort en su año de debut.
Tsunoda, que había pasado cuatro temporadas precisamente en Racing Bulls antes de dar el salto a Red Bull, se vio de golpe relegado al rol de reserva. Sin focos, sin himnos, sin vueltas de formación. Pero con un volante entre las manos, aunque fuera virtual.
Ahí, en ese trabajo invisible, Mekies ha encontrado razones para seguir creyendo en él.
“Es fantástico tener a alguien con una experiencia tan reciente y profunda del coche que pueda ayudarnos entre bambalinas”, subrayó. Y dejó una frase que resume el sentir dentro del equipo: “Los pilotos están hechos para correr. Eso es lo que deseamos para Yuki”.
Un talento que no encaja… pero no se apaga
En Red Bull asumen también su parte de responsabilidad. Mekies no esquivó el análisis: “Somos conscientes de que no hemos sido tan fuertes como nos hubiera gustado en el pasado con el rendimiento del segundo coche en Red Bull Racing. Estamos aprendiendo y tratando de mejorar día a día”.
Entre esas lecciones aparece el nombre de Tsunoda.
“Es justo decir que Yuki ha mostrado una velocidad significativa en el pasado y deseamos que otra oportunidad aparezca en su camino”, añadió el francés.
El mensaje es claro: el talento está ahí. El problema, para el japonés, es dónde encajarlo.
Porque esa “otra oportunidad” difícilmente llegará con un Red Bull en el morro. Hadjar ha irrumpido con fuerza en el asiento que fue suyo y, de momento, no da señales de querer soltarlo.
Hadjar, el novato que se ganó el garaje
El francés de origen marroquí ha aprovechado al máximo cada giro con el RB22, un coche complicado, nervioso, lejos de la versión dominante de años anteriores. Aun así, en solo tres grandes premios junto a Verstappen, Hadjar ha dejado huella.
Su estreno en Melbourne fue un aviso: tercer puesto en clasificación en su primer sábado con Red Bull. Una tarjeta de presentación difícil de ignorar. Después llegaron los puntos en China y un dato que golpea directamente el orgullo de cualquier compañero de Verstappen: le superó en clasificación en Suzuka. Algo que Tsunoda nunca logró.
“Isack está en un gran momento ahora mismo”, apuntó Mekies antes del Gran Premio de Japón. Y no se refería solo a lo que se ve en pista.
Hadjar se ha volcado en el proyecto. Se mudó a Londres a principios de enero, vive prácticamente entre el simulador y la fábrica, y ha exprimido cada día de pretemporada. “Está en la fábrica día sí, día no. Pasa todo el tiempo que puede en el simulador, intentando entender todas las partes de ingeniería alrededor del coche. Ha sido todo lo aplicado que se puede ser”, detalló Mekies.
Hubo incluso un gesto que en Red Bull no olvidan: “Creo que llegó a volar de vuelta entre los dos test de Bahréin solo para probar más cosas en el simulador y luego volvió a Bahréin. Hay que reconocerle el nivel de compromiso”.
Para Hadjar, sin embargo, no se trata de sacrificio, sino de vocación. “No está haciendo un esfuerzo, es lo que le encanta hacer. Ha estado viviendo y soñando con este momento durante mucho tiempo, es su sueño”, explicó el jefe de equipo. “Es nuestro sueño poder pasar tiempo y energía en el simulador o con los ingenieros. Y él lo ha estado haciendo con muchísima intensidad”.
El resultado ya se ve. “Creo que las dos primeras carreras muestran que ya está dando frutos. Ha sido capaz de mostrar la velocidad adecuada desde el primer momento. Seguro que recordará su primera clasificación con nosotros, con un P3 en Melbourne”, dijo Mekies. Y lanzó una advertencia al resto de la parrilla: “La temporada es larga, habrá altibajos. Creemos que los pilotos dan pasos adelante y esperamos pasos de Isack este año. Pensamos que tiene todo el talento y el enfoque correctos para dar esos pasos”.
Un hueco que se cierra, un futuro que sigue abierto
El ascenso meteórico de Hadjar cierra, casi por defecto, la puerta de Red Bull a un regreso de Tsunoda a corto plazo. El japonés lo sabe. También sabe que su nombre sigue vivo en las conversaciones internas del equipo.
Hoy, su valor está en ese trabajo silencioso que ayuda a Verstappen y Hadjar a afinar el coche. En cada sesión nocturna de simulador, Tsunoda mantiene viva su candidatura para cualquier asiento disponible en la parrilla.
Mekies lo dijo sin rodeos: Yuki merece otra oportunidad a tiempo completo. La cuestión ya no es si puede rendir. La cuestión es quién se atreverá a darle un coche para demostrarlo.





