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Wissing redefine el once de Al-Ittihad: En-Nesyri como estrella

El estreno de Al-Ittihad en la Roshn Saudi League llegó con un mensaje claro desde el banquillo. Jens Wissing no dudó. Apostó todo por Youssef En-Nesyri y dejó fuera, por completo, al nigeriano George Ilenikhena.

El equipo de Jeddah recibe hoy sábado a Al-Khaleej en el Al-Inma Stadium, en el cierre de la primera jornada del campeonato saudí. Noche grande, estadio lleno y un once inicial que habla tanto de fútbol como de jerarquías.

En la pizarra del técnico alemán, En-Nesyri aparece como ‘9’ puro, referencia absoluta en ataque. A sus costados, dos dagas: Moussa Diaby por una banda y Steven Bergwijn por la otra. Velocidad, uno contra uno y profundidad para alimentar al marroquí.

El gran damnificado es Ilenikhena. Ni siquiera entra en la convocatoria. Una decisión que sorprende por el contexto: el nigeriano venía de participar, saliendo desde el banquillo, en la victoria por 4-1 ante Al-Jazira (EAU) en la eliminatoria de acceso a la AFC Champions League Elite. De ese impulso no queda rastro hoy. Wissing lo borra de la lista en el primer partido liguero.

No fue el único golpe duro en el vestuario. El serbio Jan-Carlo Simić, titular en ese 4-1 frente a Al-Jazira, también se cae de la citación. El mensaje es nítido: nadie tiene el puesto asegurado.

En defensa, el técnico recupera a Ahmed Al-Julaidan para el lateral derecho. Completa la línea de cuatro con Faris Abdi en el costado izquierdo y la pareja de centrales formada por Danilo Pereira y Stefan Keller. Una zaga más reconocible, más cercana a la idea inicial del alemán.

En el centro del campo, nada se toca. Wissing repite la sala de máquinas que funcionó ante Al-Jazira: Farha Al-Shamrani, Dion Lopy y Houssem Aouar forman el triángulo que debe dar equilibrio, salida limpia y llegada desde segunda línea.

El once de Al-Ittihad se construye así alrededor de En-Nesyri, rodeado de dinamita por fuera y protegido por un mediocampo continuista. La apuesta es valiente. La pregunta, inevitable: ¿cuánto tardará Ilenikhena en recuperar un sitio en este tablero que Wissing ha empezado a mover sin contemplaciones?