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West Bromwich Albion: Seis fichajes y la visión de James Morrison

James Morrison afronta su primera temporada completa al mando de West Bromwich Albion con una idea clara: no se trata de fichar por fichar. Se trata de construir. Y, a su juicio, el club ya ha dado pasos firmes en esa dirección.

El técnico escocés, que prepara el inicio oficial del curso con la visita a Rotherham en la Carabao Cup este sábado, ve al equipo “en un buen momento” en cuanto al mercado se refiere. No lo dice para salir del paso. Lo respalda con hechos: seis incorporaciones en verano y un mensaje constante de calma.

“Estamos en un buen lugar. Como club ahora tenemos que ser pacientes y encontrar a los adecuados”, explicó en declaraciones a BBC Radio WM. No habla de una carrera contrarreloj, sino de una búsqueda selectiva. El tono es de convicción, no de urgencia.

Seis caras nuevas y una idea fija

El West Brom ha movido ficha con decisión. Media docena de jugadores ya se ha sumado al proyecto mientras Morrison moldea el vestuario a su imagen para el asalto al Championship, que arrancará una semana después del duelo copero.

“Buenos jugadores siempre van a generar esa emoción. Quiero que lleguen buenos jugadores para crear ese buen ambiente y esa ilusión en torno al club y en la afición”, subrayó el entrenador. La frase resume su hoja de ruta: calidad antes que cantidad, impacto antes que ruido.

“Hemos hecho buenos negocios, hemos firmado a seis jugadores, estamos en un buen lugar, estoy contento con cómo va todo”, añadió. No suena a consigna prefabricada. Suena a alguien que ha aprendido a leer el mercado y a leerse a sí mismo. “Entiendo el mercado, me entiendo a mí mismo: no intento caer en el querer, querer, querer. Pienso en el panorama general”.

Ese “panorama general” pasa por no hipotecar el futuro por una solución rápida. El club no descarta más movimientos, pero no se desviará de la línea marcada: esperar al perfil adecuado, incluso si eso implica aguantar la presión de los últimos días de ventana.

Sintonía en los despachos

En esa estrategia, la relación con Ian Pearce, responsable de operaciones de fútbol del club, resulta clave. Morrison insiste en que la coordinación ha sido fluida y productiva.

“Todo va de relaciones de trabajo, de opiniones diferentes, de identificar qué tipo de jugadores necesitamos, así que estoy muy contento con la forma en la que hemos estado trabajando”, explicó. No hay choque de egos, sino una mesa de debate en la que se cruzan informes, visiones y prioridades.

Ese engranaje técnico-deportivo se ha dejado notar en el último movimiento del club.

Felix Horn Myhre, un fichaje muy meditado

El nombre más reciente en aterrizar en The Hawthorns es el del centrocampista noruego Felix Horn Myhre. No es una oportunidad de última hora. Es una apuesta madurada.

“Lo elegí yo. Me gustó cómo se movía, cómo estaba con el balón, cómo se incorporaba al ataque”, detalló Morrison. No se trata solo de números, sino de sensaciones, de ver a un futbolista y encajarlo mentalmente en el sistema, en la dinámica del equipo, en el ritmo del Championship.

“Lleva mucho tiempo en nuestro radar. Está acostumbrado a jugar partidos en Europa y a nivel internacional, así que está bien preparado y encajará muy bien”, remató el técnico.

Experiencia continental, costumbre de competir a buen nivel y un perfil dinámico para el centro del campo: el tipo de pieza que encaja con la idea de Morrison de un West Brom más agresivo, más valiente con la pelota y más sólido sin ella.

El balón empezará a rodar en Rotherham y, poco después, en el Championship. El mensaje del entrenador es nítido: el equipo no llega perfecto, pero llega convencido de quién es y hacia dónde va. La ventana sigue abierta. La puerta, solo para los que de verdad mejoren lo que ya hay.