Waldemar Anton: el nuevo pilar del Dortmund y candidato a la selección
Waldemar Anton, el nuevo muro de Dortmund que también reclama sitio en la selección
En el campo se gritan. Siempre. “Pasa en todos los partidos que nos gritamos una vez”, contó hace poco Waldemar Anton. Él y Serhou Guirassy se conocen desde hace tanto que pueden decirse lo que piensan en pleno partido, aunque a veces se les vaya un poco la mano, como admitió el propio central de Borussia Dortmund.
El último capítulo llegó en la victoria 1-0 contra VfB Stuttgart, el sábado por la noche. Guirassy fue sustituido en el minuto 74… a cámara lenta. Tardó demasiado en salir del campo, y con las nuevas normas el recién entrado Fabio Silva tuvo que esperar 60 segundos antes de pisar el césped. BVB jugó con diez durante ese tramo y Niko Kovac no escondió su enfado con la parsimonia del delantero. Un motivo perfecto para que Anton, viejo conocido, le hiciera saber otra vez exactamente lo que pensaba.
Mientras tanto, el defensa tenía otro frente abierto. Volvía a su antiguo club, donde la grada no le perdona la marcha repentina a Dortmund hace dos años. Cada vez que toca el balón, llueven los abucheos. A sus 30 años, lejos de encogerse, responde con lo que más duele al rival: solidez. Una vez más, ni él ni su equipo fueron superados.
El cimiento de la nueva fortaleza de BVB
Desde que Kovac se sentó en el banquillo, el trabajo defensivo de Borussia Dortmund ya no se negocia. El técnico ha pulido esa faceta hasta rozar la perfección. La pasada temporada el equipo ya terminó con la mejor defensa de la liga, solo 34 goles encajados. En las primeras cuatro jornadas del nuevo curso, los de Westfalia han dejado la portería a cero en tres partidos y comparten el primer puesto del ranking defensivo con Bayern Munich, ambos con solo dos tantos recibidos.
En ese cambio de piel, Anton tiene una cuota enorme. Tras un primer año complicado, marcado por dos roturas de fibras casi consecutivas que lo apartaron más tiempo del que nunca había estado fuera en su carrera, el central se ha convertido en lo que Kovac definió hace meses como “una constante total” en BVB.
El entrenador no pierde ocasión para elogiar a su protegido, aunque Anton huya de etiquetas como “líder defensivo”. Antes del estreno en Champions League frente a Villarreal, Kovac fue directo: “Es un líder. Alguien que marca el camino. Piensa, come, duerme, bebe fútbol las 24 horas. Apoya a sus compañeros, nunca se rinde y lo da todo por el equipo: un ejemplo”.
El “Ironman” de Dortmund
La última temporada ya había sido sobresaliente. En muchas fases se mostró incluso más fiable que su socio Nico Schlotterbeck, también lesionado a comienzos de este año. El “Ironman” —así lo bautizó Kovac— respondió con algo que los entrenadores adoran: continuidad absoluta.
Los datos lo dejan claro. En la campaña 2025/26 solo se perdió tres de 47 partidos oficiales. En Bundesliga y copa disputó los 35 encuentros completos, sin un solo minuto de descanso.
Ni siquiera el desgaste del Mundial con Alemania le pasó factura. Llegó a la pretemporada con menos tiempo de preparación que casi cualquier otro jugador de Dortmund. Apenas se notó. El internacional de 15 partidos se limitó a retomar exactamente donde lo había dejado: en un nivel altísimo.
Su valor no se explica solo por estar siempre disponible. Lidera desde la disciplina, la mentalidad y la resistencia. No hace ruido, no se adorna, pero defiende sin concesiones. Es duro en el cuerpo a cuerpo, incansable, un guerrero. Ha afinado tanto la lectura del juego que su anticipación se ha convertido en un rasgo distintivo. Desde los mejores días de Mats Hummels, nadie en BVB había defendido tan arriba, con tanta inteligencia y eficacia, como Anton.
El mejor central alemán del momento
Las cifras respaldan la sensación que se ve a simple vista. Anton figura entre los mejores de la Bundesliga en porcentaje de duelos ganados, balones aéreos, interceptaciones y despejes. Es el eje de la estabilidad de Dortmund y uno de los rostros más claros del resurgir bajo Kovac. Con el arranque de temporada que firma, no hay ahora mismo un central alemán en mejor forma.
Ese rendimiento abre un debate inevitable: su papel en la nueva Alemania de Jürgen Klopp. El seleccionador quiere construir desde una defensa rocosa. Ahí encaja Anton casi a la perfección. Aporta experiencia, está impecable física y mentalmente, ordena la zaga y sostiene a los más jóvenes. Reúne, en resumen, casi todo lo que Klopp reclama para el futuro de la DFB.
A largo plazo, el perfil de Schlotterbeck puede pesar. Su pierna izquierda y sus cambios de juego diagonales en la salida de balón le dan un matiz diferente, quizá algo más adecuado para ciertos planteamientos. Y nadie discute que Jonathan Tah, de Bayern Munich, sigue siendo el central número uno de la selección.
Pero la cuestión ya no es si Anton merece estar en la conversación. Lo está. De pleno derecho.
Silencio, trabajo y ningún rival a la vista en Dortmund
Quien espere campañas personales o declaraciones altisonantes se equivoca de personaje. Kovac lo definió así: “Muy tranquilo, muy modesto, muy humilde. Deja su ego a un lado y pone al equipo por delante: sencillamente extraordinario”. Esa forma de ser encaja con su manera de jugar: sobria, fiable, sin un gesto de más.
El tiempo dirá cómo evoluciona la competencia en el centro de la defensa de Alemania, cuánto espacio le reserva Klopp en su reconstrucción y qué jerarquías se consolidan. Lo que ya no ofrece dudas es su realidad diaria.
En un Borussia Dortmund que mira a todos desde lo alto de la tabla, Waldemar Anton ya no tiene que competir con nadie. Solo con el listón que él mismo ha colocado tan arriba.



