VfB Stuttgart y la lucha por la Champions League: la noche de Edmond Tapsoba
El VfB Stuttgart dio un paso enorme hacia la Champions League en una noche que dejó fútbol, polémica y un debate encendido sobre la protección de los jugadores. En el centro de la tormenta, un nombre: Edmond Tapsoba.
La acción que encendió a los árbitros
El excolegiado Manuel Gräfe no se anduvo con rodeos al analizar la primera jugada clave del partido. Tapsoba llega fuerte, toca primero el balón, pero sigue con la pierna alta y acaba clavando los tacos en la zona del peroné de Angelo Stiller, cuya pierna se dobla a la altura del tobillo. El juego continúa, pero no así la discusión.
Gräfe, en X, fue tajante: aunque reconoció que la acción era “difícil de ver” en directo, subrayó que no basta con decir “toqué el balón, lo demás no importa”. Para él, cuando entras así y provocas que la pierna del rival se doble de esa manera, estás asumiendo un “grave riesgo para la salud” del oponente. Su veredicto: penalti y tarjeta roja.
El árbitro no lo vio así. Stiller recibió una breve atención médica y pudo seguir. El estadio respiró aliviado. El debate, no.
Tapsoba, de nuevo en el foco
Lejos de quedar ahí, la noche de Tapsoba fue a peor. Justo antes del descanso derribó en el área al delantero Ermedin Demirovic. Esta vez no hubo dudas: penalti claro.
Maxi Mittelstädt asumió la responsabilidad desde los once metros y no falló. Gol, 2-1 y sensación de justicia deportiva: el VfB dominaba, llegaba más y por fin encontraba el premio. El impulso anímico fue evidente. Stuttgart olió sangre, el Bayer Leverkusen empezó a dudar.
El golpe definitivo llegó en el tramo final. Deniz Undav, siempre oportuno, firmó el 3-1 que cerró el partido y puso a los suabos a un paso de la máxima competición europea. Un resultado que pesa tanto en la tabla como en la confianza del grupo.
Carrera a cuatro por la Champions
El triunfo deja al VfB Stuttgart empatado a puntos con el cuarto clasificado, el TSG Hoffenheim, a falta de una sola jornada. Todo se decidirá en un último fin de semana con aroma a final.
Stuttgart recibirá en casa al Eintracht Frankfurt, con el estadio preparado para una noche grande. Al mismo tiempo, el Hoffenheim visitará al Gladbach en un duelo cargado de nervios y calculadora en mano. Cada gol puede cambiarlo todo.
El Bayer Leverkusen, mientras tanto, ya no depende de sí mismo. Necesita que los resultados ajenos le sonrían y, además, hacer su parte ante el Hamburg SV. Un resbalón propio o ajeno puede marcar la diferencia entre la Champions y el consuelo de una competición menor.
Susto con Undav y alivio final
No todo fueron buenas noticias para el VfB. En el minuto 68, Deniz Undav se tiró al césped y pidió el cambio. Silencio en la grada. El delantero, clave en la temporada, abandonó el campo con gesto preocupado.
El diagnóstico posterior rebajó la tensión. Según explicó el técnico Sebastian Hoeneß, Undav ya arrastraba molestias durante la semana. Notó que el dolor iba a más y decidió no arriesgar. No se espera una lesión grave.
Algo similar ocurrió con Stiller, que tras la dura entrada de Tapsoba pudo continuar y recibió rápidamente el visto bueno de los médicos. Dos sustos, dos alivios. Y un mensaje claro: en este tramo final, cualquier baja puede costar una plaza en la Champions.
Ahora, con todo por decidir en noventa minutos, Stuttgart se asoma a la oportunidad que llevaba años persiguiendo. La pregunta es si sabrá rematarla cuando la temporada se juegue, de verdad, en una sola tarde.




