Udinese 1-2 Lazio: Lesiones y remontada en el Stadio Friuli
Las lesiones hunden a Udinese ante la remontada del equipo de Gattuso
Udinese tuvo el partido donde quería. Gol a favor, estadio encendido y un rival grande al que había logrado incomodar. Pero la noche en el Stadio Friuli terminó convertida en un castigo físico y táctico: dos lesiones en la primera parte, cambios forzados y una remontada de Lazio que dejó a Kosta Runjaic con la sensación de haber pagado un precio demasiado alto.
El técnico no lo escondió tras el 1-2: perder a Jakub Piotrowski y Oumar Solet antes del descanso condicionó todo.
“Perdimos a Piotrowski y Solet y pagamos un precio alto por esos dos cambios, porque perdimos dos ventanas de sustituciones, así que tenía dudas”, admitió Runjaic en DAZN, en declaraciones recogidas por TuttoMercatoWeb.
Un plan roto antes del descanso
La noche parecía encarrilarse para Udinese. Orden atrás, intensidad en los duelos y un Lazio que, aunque mandaba por calidad, no terminaba de encontrar grietas claras. Hasta que el plan se rompió por donde más duele: las piernas.
Primero cayó Piotrowski. Después, Solet. Dos titulares fuera de combate en la misma mitad, dos ventanas de cambios gastadas demasiado pronto y un banquillo obligado a recalcular sin margen.
Runjaic lo vivió como un golpe doble: táctico y emocional. Con menos cartas para la segunda parte, cada decisión posterior se convirtió en un riesgo.
Lazio, mientras tanto, fue creciendo. El equipo de Gennaro Gattuso se asentó en campo rival, empezó a mover la pelota con más paciencia y a castigar físicamente a un Udinese que ya no podía ajustar con la misma frescura desde el banquillo.
Karlstrom golpea, Frattesi y Gudmundsson responden
El arranque del segundo tiempo trajo el momento de mayor euforia local. Jesper Karlstrom apareció para adelantar a Udinese y encender el Friuli. El guion, por un instante, se inclinó hacia los de casa.
Pero la ventaja no aguantó. La calidad de Lazio terminó imponiéndose.
Davide Frattesi, siempre amenazante llegando desde segunda línea, firmó el empate y cambió el tono del partido. A partir de ahí, la sensación fue clara: Lazio olió sangre. Albert Gudmundsson culminó la remontada para el conjunto de Gattuso y silenció el estadio.
Runjaic lo reconoció sin rodeos: “Lazio jugó bien, es un equipo fuerte y ha fichado jugadores fuertes. Empezaron como favoritos. Podíamos haber sacado un punto, pero ciertamente merecían marcar al menos un gol”.
La frase resume la noche: Udinese compitió, pero el margen de error ante un rival así es mínimo. Y las lesiones lo redujeron a casi nada.
El caso Davis y un banquillo corto
La gestión de Keinan Davis fue otro punto clave. El delantero, referencia ofensiva del equipo, dejó el campo en la segunda parte. No fue una decisión táctica agresiva, sino una medida de protección.
“Ambos equipos estaban cansados, pero tenemos que respetar sus cualidades y no fuimos capaces de tener la posesión que queríamos. No quise arriesgar a Davis y los cambios de la primera parte nos afectaron”, explicó Runjaic.
Sin Piotrowski, sin Solet y con Davis limitado, Udinese se quedó sin colmillo. Y, sobre todo, sin recambios naturales.
El propio técnico lo admitió: el equipo no tiene un sustituto claro para Davis. El verano trajo nombres nuevos, pero no soluciones inmediatas. James Abankwah, uno de los fichajes, todavía está en fase de adaptación al ritmo y la exigencia de la Serie A.
“Abankwah todavía tiene que adaptarse al ritmo de la Serie A y, en cuanto a los cambios, Lazio fue superior”, resumió Runjaic, aceptando una realidad incómoda: cuando el partido se jugó desde el banquillo, Gattuso tenía muchas más opciones.
Una advertencia para la temporada
La derrota ante Lazio deja algo más que cero puntos. Deja una advertencia. Udinese puede competir, puede golpear primero, pero con un plantel corto y jugadores clave entre algodones, cada lesión amenaza con desarmar el plan.
Si noches como esta se repiten, ¿hasta dónde podrá aguantar el equipo de Runjaic en una Serie A que no perdona debilidades?




