logo

Tramo final de la Scottish Premiership: Tres equipos, un solo trofeo

Cinco partidos. Tres equipos. Un solo trofeo.

Arranca el tramo final de la Scottish Premiership tras el split, y el campeonato entra en una recta decisiva como pocas veces se ha visto en Escocia. No hay red, no hay margen, no hay calma. Cada balón dividido pesa como un título.

Un sábado que puede encender Parkhead

El primer golpe puede llegar el sábado. Celtic recibe a Falkirk en Glasgow con una misión muy simple en el papel y tremendamente compleja en la realidad: ganar para alcanzar en puntos al líder. Después de una temporada caótica, la posibilidad de colocarse a la altura de la cima parece casi un pequeño milagro competitivo.

El contexto lo dice todo: Hearts manda con cinco jornadas por disputarse. Rangers persigue a un solo punto. Celtic, dos por detrás de los de Danny Röhl. Tres equipos separados por un suspiro y cinco fechas que se juegan al borde del abismo.

El contraste con las expectativas previas es brutal. Durante gran parte del curso, el equipo de Derek McInnes dominó la tabla y parecía destinado a firmar una temporada histórica. Ahora, las casas de apuestas sitúan a Rangers como principal candidato al título. Los números de la supercomputadora de Opta van en la misma dirección: dan al conjunto de Röhl como el más probable campeón el 16 de mayo, con Hearts en segundo lugar y Celtic cayendo hasta la tercera plaza.

Sería un terremoto. Celtic no termina fuera del top 2 desde 1995. Hearts no rompe el duopolio del Old Firm para acabar segundo desde 2006, y su último título de liga se remonta a 1960. Los modelos estadísticos dibujan un escenario. Los vestuarios de Tynecastle y Parkhead sueñan con dinamitarlo.

Ecos de otras guerras a tres bandas

La historia de la liga escocesa no está plagada de carreras a tres, pero las pocas que hubo dejaron cicatrices profundas.

La referencia más pura es 1983. Dundee United enlazó seis victorias en sus últimos seis encuentros y se llevó su único título de la máxima categoría por un punto, dejando detrás a Celtic y Aberdeen. Una remontada final que todavía resuena cuando se habla de desenlaces dramáticos.

Algo parecido se vivió en 1998, con Hearts, Celtic y Rangers en la pelea. Entonces, un tropiezo crucial en el derbi hundió a Hearts, que solo sumó dos puntos de quince. Rangers tampoco supo rematar. Celtic, pese a caer en un duelo directo ante su eterno rival, acabó levantando el trofeo por dos puntos y frustró el intento de Rangers de encadenar diez ligas consecutivas.

Doce años antes, el drama golpeó de nuevo a Hearts. A falta de dos jornadas, compartía la lucha con Celtic y Dundee United. United se cayó en el penúltimo partido. Hearts solo necesitaba un empate en la última fecha. Perdió. Celtic, con un 5-0 contra St Mirren, le arrebató el título por diferencia de goles.

En Edimburgo y en el lado azul de Glasgow conocen bien ese tipo de finales crueles. Esta vez, ambas aficiones rezan para que la historia no se repita. En el lado verde, en cambio, más de uno empieza a permitirse soñar con otro giro imposible.

El factor Parkhead: ¿baluarte o espejismo?

La campaña de Celtic roza lo surrealista. Tres entrenadores, la marcha de Brendan Rodgers, la destitución relámpago de Wilfried Nancy tras solo 33 días y la llegada de Martin O’Neill para intentar rescatar una temporada que parecía perdida.

Y, sin embargo, ahí están. Dentro de la pelea. Agarrados, sobre todo, a su estadio.

Celtic Park se ha vuelto a levantar en las últimas semanas: cuatro victorias en los últimos cinco partidos de liga como local. Un dato que contrasta con la fragilidad de sus rivales lejos de casa. Rangers solo ha ganado uno de sus últimos cinco compromisos a domicilio. Hearts ha sumado un punto de quince en sus últimas cinco salidas.

Hay otro matiz clave: Celtic es el único aspirante al título que disputará tres de estos cinco encuentros finales en casa. Hearts y Rangers tendrán que viajar tres veces en este tramo decisivo. Sobre el papel, una ventaja que cualquier candidato firmaría.

Pero esta temporada no respeta los guiones. Los enfrentamientos directos lo recuerdan sin piedad. Hearts ya ganó en Celtic Park en diciembre. Rangers también se llevó el botín en su única visita al Este de Glasgow, antes de regresar el 10 de mayo para un duelo que puede definir la liga. En Tynecastle, Hearts también golpeó a Rangers, preludio del nuevo choque entre ambos el 4 de mayo.

El calendario parece sonreír a Celtic. Los recuerdos recientes, no tanto.

Sol en España o golpes en Hampden

Mientras Hearts y Rangers aprovechaban una semana libre para entrenar bajo el sol de España, Celtic se jugaba mucho más que un amistoso en Hampden Park. Allí, el equipo de O’Neill aseguró su presencia en la final de la Scottish Cup con un 6-2 frente a St Mirren.

McInnes habló del viaje de Hearts como una oportunidad de encontrar algo de “calma” antes del que puede ser el derbi de Edimburgo más importante en décadas. Röhl describió la escapada de Rangers como un tiempo para recuperar fuerzas, pulir detalles y, sobre todo, despejar la mente de sus jugadores.

Celtic no tuvo ese respiro. Compitió. Goleó. Y se colocó, de repente, a un máximo de seis partidos de un doblete de liga y copa que hace solo unos meses parecía ciencia ficción.

Hay un matiz incómodo en ese 6-2: cuatro de los goles llegaron en la prórroga. Tras 90 minutos, el marcador estaba igualado. Entre los hinchas surge la duda: ¿es una señal de carácter o un aviso de que al equipo le falta colmillo en los momentos clave?

Una última jornada de nervios… ¿y paradojas?

Las cábalas ya inundan las redes. Si la batalla llega viva al 16 de mayo, el país se paralizará. Y existe la posibilidad real de que los tres sigan con opciones cuando el balón eche a rodar ese día.

El calendario ofrece un cierre casi cruel. Celtic recibe a Hearts en Parkhead. Rangers viaja al campo de Falkirk, al que goleó 6-3 en su último partido antes del split. Un triángulo de tensiones cruzadas que va mucho más allá de los 90 minutos.

Surge entonces una pregunta incómoda en el este de Glasgow: si Celtic llega a esa última jornada sin opciones matemáticas, ¿a quién empujará su grada? Con 13 títulos en las últimas 14 temporadas, la hinchada no está acostumbrada a ver levantar el trofeo a otros. Pero hay algo que dolería todavía más: ver a Rangers coronarse.

En ese escenario, ¿veríamos a parte del público de Parkhead aplaudiendo cada ataque de Hearts, deseando que el maroon y el blanco firmen su primer campeonato en 40 años? ¿Sería posible que la rivalidad eterna empujara a una afición a animar a su verdugo de otras épocas con tal de evitar la gloria del vecino?

En una temporada que ha roto casi todas las normas no escritas del fútbol escocés, nadie se atreve a descartarlo. Y quizá esa sea la mejor definición de este final de liga: nada está garantizado, nadie está a salvo y cada minuto que viene puede cambiarlo todo.

Tramo final de la Scottish Premiership: Tres equipos, un solo trofeo