Thierry Henry elogia a Lamine Yamal: un futuro estrella del Mundial
Thierry Henry ha visto casi todo en el fútbol. Ha compartido vestuario con genios, ha ganado un Mundial y ha vivido finales que marcan carreras. Por eso, cuando el francés se detiene en un detalle concreto de un chico de 17 años, conviene escuchar.
No fue un regate. Ni un gol imposible. Ni una jugada para las redes sociales. Fue una decisión.
La jugada que conquistó a Henry
Henry recordó, en una entrevista con Marca, un instante muy preciso de la semifinal de la Eurocopa 2024 entre España y Francia. España ganaba 2-1, el partido ardía y Lamine Yamal salía a la contra con campo por delante. Cualquier adolescente habría seguido corriendo, buscando el tercer gol, el foco, la portada.
Yamal hizo lo contrario.
“Ya ganando 2-1, tuvo la oportunidad de seguir atacando, pero no. Con 17 años tuvo la inteligencia de frenar el juego, de controlar el ritmo, porque era lo mejor para el equipo”, explicó Henry. El francés subrayó que el joven no solo leyó el partido, sino que lo comunicó: “Y se lo dijo a sus compañeros”.
Nada de vértigo. Nada de ego.
“Controló la pelota, la bajó y se la dio a Carvajal. ¿¡Qué?! ¡Con 17 años!”, insistió Henry, todavía sorprendido por la madurez del extremo. “La gente se fija en su habilidad y su técnica, pero lo que me asombró fue su inteligencia. Ese chico juega como si estuviera en su propio barrio”.
En un torneo donde el talento suele desbordar pero no siempre se ordena, Yamal eligió gestionar. En lugar de buscar el póster, eligió el resultado. Esa escena, más que cualquier regate, terminó por convencer a Henry de que el jugador del Barcelona está hecho de otra pasta.
“Con el tiempo veremos qué pasa, pero me ha demostrado que puede ser la estrella de cualquier Mundial”, sentenció el campeón del mundo de 1998.
El deseo de ver al mejor Yamal… aunque perjudique a Francia
Henry dejó a un lado cualquier patriotismo competitivo. Para él, el Mundial exige a los mejores en plenitud, sin excusas ni asteriscos, aunque eso complique el camino de su propia selección.
“Espero que esté en su pico de forma, porque en el Mundial queremos a los mejores jugadores en su mejor momento. Aunque sea peor para Francia, quiero ver al mejor Lamine Yamal allí”, afirmó. No hay medias tintas en su valoración: “Sabemos que es un jugador excepcional, y ya lo demostró en la última Eurocopa, que España ganó, por cierto”.
El elogio no es gratuito. Yamal llega al Mundial 2026 con un peso poco habitual para alguien de su edad: 25 internacionalidades y 6 goles con la camiseta de la selección española. No es solo una promesa; es ya una pieza central de La Roja.
Un Mundial, un grupo y una incógnita
España partirá en el Grupo H junto a Arabia Saudí, Cabo Verde y Uruguay. Sobre el papel, un grupo asequible para una campeona de Europa, pero con trampas escondidas y un rival histórico como Uruguay que nunca se entrega.
El debut será el 15 de junio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, escenario imponente para medir el pulso de una selección que llega con la etiqueta de candidata. Todas las miradas apuntan al mismo lugar: el dorsal de Yamal.
Y ahí aparece la única sombra.
El extremo se perdió los últimos partidos de la temporada con el Barcelona por una lesión en los isquiotibiales. No está garantizado que llegue en condiciones óptimas para arrancar desde el primer minuto de la fase de grupos. El plan de España podría pasar por dosificarlo, medir sus minutos, retrasar su versión más dominante hasta que el torneo entre en zona de eliminación directa.
Para la afición española, la duda es incómoda: ¿verán al Yamal “de pico” ya en Atlanta o tendrán que esperar a los cruces?
Para Henry, la respuesta importa menos que el desenlace final.
Él ya lo tiene claro: si ese chico que frena una contra para ganar tiempo y no para ganar aplausos llega sano al Mundial, no será solo una promesa. Será un problema para todos. Incluida Francia.



