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Thelo Aasgaard rescata al Rangers en Tannadice

Derek McInnes no empezó con una victoria, pero sí con algo igual de necesario en una noche tensa en Tannadice: un punto y un pequeño asidero al que agarrarse. Thelo Aasgaard firmó el 1-1 ante Dundee United y evitó que el debut del nuevo técnico de Rangers en la Scottish Premiership se convirtiera en un golpe inmediato.

Durante buena parte del primer tiempo, el partido perteneció a Dundee United. Más intenso, más claro en sus ideas, más cómodo con el balón. El premio llegó pronto y con firma histórica: Lachlan Rose marcó el primer gol de la temporada en la Scottish Premiership, adelantando a los locales antes del descanso y encendiendo la grada.

Rangers, en cambio, se perdió entre posesiones sin peso. Mucho balón, poco control real. No encontraba líneas de pase, no imponía ritmo, no intimidaba. El equipo de McInnes se fue al vestuario con más dudas que certezas y con la sensación de ir siempre un segundo por detrás de cada jugada.

La reanudación cambió el tono. Rangers salió con otra cara, más agresivo con y sin balón, empujando metros hacia delante y encerrando a United por primera vez en su propio campo. La presión empezó a acumularse, las segundas jugadas ya no eran todas naranjas.

El gol llegó cuando el partido lo pedía. Minuto 56: Aasgaard encontró el espacio justo, el ángulo preciso y la calma que había faltado toda la noche. Definición brillante, seca, de jugador que no se esconde. El 1-1 no solo equilibró el marcador; alteró por completo el pulso del encuentro.

Parecía el momento de Rangers. El equipo se estiró, los laterales se atrevieron más, los mediocampistas pisaron el área. Durante varios minutos, Dundee United se vio reducido a resistir, a cerrar líneas y a despejar sin miramientos. El empate, sin embargo, no se convirtió en remontada.

El conjunto local supo frenar el vendaval. Ajustó líneas, bajó el ritmo y enfrió un partido que amenazaba con inclinarse definitivamente hacia el lado visitante. A partir de ahí, el choque se partió: menos control, más transiciones, más espacios para el error y para el golpe definitivo.

Y ese golpe lo tuvo Dundee United en sus botas. O, más exactamente, en las de Jesse Randall. Minuto 82: Daniel Bennie, recién salido desde el banquillo, metió un pase con efecto que rompió la defensa y dejó al internacional neozelandés completamente solo ante Ivor Pandur. Era la jugada del partido, la acción que podía tumbar al nuevo Rangers de McInnes en su primer día.

Randall dudó. En lugar de rematar con decisión, optó por una vaselina tímida, sin fuerza ni convicción. El balón cayó manso en las manos de Pandur, que agradeció el regalo. La ocasión se esfumó, y con ella la gran opción de United de arrancar el curso con una victoria de impacto.

El tramo final se jugó con más temor a perder que ambición por ganar. Rangers, consciente del susto que acababa de evitar, no se desordenó en busca de una heroica tardía. United, marcado por el error de Randall, ya no encontró la misma claridad para golpear a la contra.

Cuando el árbitro señaló el final, el 1-1 dejó sensaciones distintas en cada lado. Dundee United se marcha con la frustración lógica de haber tenido el triunfo en bandeja. Rangers, con la certeza de que hay mucho por ajustar, pero también con la tranquilidad de no haber comenzado la era McInnes con una derrota.

Mientras tanto, el telón de la Scottish Premiership apenas acaba de levantarse. Celtic iniciará la defensa del título el lunes, en casa, frente a Dundee. Hearts, subcampeón el curso pasado, visitará a Aberdeen el sábado por la noche. El campeonato ya ha lanzado su primer aviso: nadie regalará nada. Y Rangers, con un solo punto y muchas miradas encima, tendrá que responder pronto.