La temporada de Tennessee terminó con una derrota poco habitual: adiós en la primera ronda del NCAA Tournament. Lo que viene es aún más insólito. Las Lady Vols arrancarán la próxima campaña sin una sola jugadora en plantilla que haya disputado un minuto oficial con el programa.
Vacío absoluto.
Las ocho jugadoras con elegibilidad restante han decidido entrar en el transfer portal tras un curso áspero, de 16-14, rematado por una racha de ocho derrotas consecutivas y el primer marzo sin victorias en la historia del equipo.
El último golpe llegó el lunes. La base de primer año Jaida Civil anunció en Instagram que también se marcha. Otra pieza más que se desprende de un bloque que, hace muy poco, parecía tener futuro.
Ya estaba confirmado que se graduaban cuatro seniors, entre ellas Janiah Barker y Zee Spearman. Pero el verdadero giro de guion empezó cuando las declaraciones comenzaron a multiplicarse en redes sociales.
Las gemelas de primer año Mya y Mia Pauldo lo hicieron público con un mensaje conjunto, también en Instagram: tras “mucho pensamiento, conversación y búsqueda interior”, comunicaron que entraban en el transfer portal. Agradecieron al cuerpo técnico, a sus compañeras, a la afición. Cerraron capítulo. Mirada al siguiente reto.
Y a partir de ahí, efecto dominó: transfer portal, transfer portal, transfer portal. Una tras otra.
Algunas ya tienen nuevo destino. La junior Alyssa Latham jugará en Virginia Tech. Otras siguen buscando universidad para continuar su carrera: Civil, Kaniya Boyd, Lauren Hurst, Deniya Prawl y Talaysia Cooper todavía están en el mercado.
El éxodo no se limita a las que ya estaban en Knoxville. Tennessee también ha perdido a una jugadora que ni siquiera había pisado el campus: Oliviyah Edwards, la número 2 del ranking SC Next 100 de la clase de 2026, ha retirado su compromiso con el programa. Un golpe directo al futuro inmediato.
Hoy, la única pieza asegurada para la próxima temporada es Gabby Minus, alero de cuatro estrellas. Una isla en mitad del desierto.
Todo esto agrava una segunda temporada turbulenta para la entrenadora Kim Caldwell. Tras llevar a Tennessee al Sweet 16 en su primer año, el equipo se desinfló en el tramo final de esta campaña y cayó en primera ronda ante NC State. El desplome no fue solo competitivo, también simbólico.
El 8 de febrero, las Lady Vols sufrieron ante South Carolina una derrota de 93-50, la más abultada en la historia del programa. Siete días antes, UConn ya les había pasado por encima con 30 puntos de diferencia. Señales de alarma encadenadas para una universidad que, durante décadas, marcó el estándar del baloncesto femenino universitario.
Tennessee, potencia histórica, no levanta el título nacional desde 2008. La sombra de aquellos años dorados se alarga sobre un presente convulso.
Caldwell tiene contrato hasta 2030 y un buyout de 4 millones de dólares. El compromiso institucional es claro sobre el papel. La pregunta ya no es solo cómo reconstruir una plantilla desde cero, sino cuánto tiempo puede permitirse Tennessee para volver a parecerse, aunque sea un poco, a las Lady Vols que dominaron el país.





