Tailandia supera a Singapur 3-1 en semifinales
SINGAPUR – Noche dura para los *Lions* en Jalan Besar Stadium. Tailandia, fría y letal, se llevó un 3-1 que deja a Singapur contra las cuerdas en las semifinales del campeonato de la ASEAN.
Los números ya pintaban un panorama áspero antes del inicio: Singapur, 148ª del ranking mundial, sin vencer a los *War Elephants* en unos 14 años. Tailandia, 94ª del mundo y máxima favorita del torneo, llegaba con 10 triunfos consecutivos ante los singapurenses. Y lo confirmó sobre el césped.
Golpe temprano de Teerasak
El arranque engañó. El estadio, lleno, rugía. Los *Lions* salieron con energía, agresivos, decididos a cambiar la historia. En el minuto 7, Shawal Anuar probó al guardameta rival con un disparo que fue bloqueado. El ambiente se encendía.
Pero el primer mazazo llegó cuando menos se esperaba, a los 14 minutos, y desde un saque de puerta propio. Izwan Mahbud jugó corto con el capitán Hariss Harun, que filtró el balón hacia Kyoga Nakamura. Ahí apareció la trampa tailandesa: presión inmediata de Seksan Ratree, robo y transición letal. Seksan asistió a Teerasak Poeiphimai, cuyo remate, desviado levemente por Irfan Fandi, se coló ajustado al palo. 0-1 y silencio incómodo en Jalan Besar.
Singapur siguió empujando. Un centro peligroso de Glenn Kweh desde la derecha obligó al portero Kampol Pathomakkakul a despejar con los puños. Parecía que el empate podía caer en cualquier momento.
En lugar de eso, cayó el segundo de Tailandia.
Minuto 26. Una combinación limpia en el centro del campo abrió el juego hacia la derecha, donde Waris Choolthong apareció completamente solo. El lateral puso un centro perfecto al corazón del área. Teerasak se escurrió entre Hariss y Lionel Tan y cabeceó a la red. 0-2. Mismo protagonista, misma eficacia.
Penal fallado y oportunidad desperdiciada
El partido ofreció a Singapur una puerta para volver a entrar antes del descanso. Tras un saque de banda largo de Tan al área tailandesa, el balón quedó suelto para Jacob Mahler, que, con la portería prácticamente vacía, mandó el disparo por encima del travesaño. El lamento en las gradas fue inmediato.
La jugada no terminó ahí. El VAR llamó al árbitro al monitor por un empujón de Yotsakorn Burapha sobre Shawal Anuar dentro del área. Penal claro.
Anuar tomó el balón, respiró hondo y se plantó frente a Kampol. Ejecutó, pero el guardameta adivinó la intención, se lanzó abajo a su derecha y desvió el disparo. Otra ocasión de oro que se escapaba.
Los *Lions* no bajaron los brazos. Siguieron mandando en la posesión hasta el descanso. Nakamura tuvo una buena opción tras un pase atrás de Mahler desde la derecha, pero su remate se fue alto. El marcador no se movió y el castigo al descanso fue severo para lo que se había visto: 0-2.
Tras el partido, el seleccionador de Singapur, Gavin Lee, se aferró a la reacción del equipo y al apoyo de la grada: “Los aficionados no se rindieron con nosotros, nosotros no podemos rendirnos con nosotros mismos. Al final, redujimos la desventaja en uno… con este grupo, con este equipo que tenemos, todo es posible”.
Seksan amplía la herida
Lee movió el banquillo en el intermedio. Entró el máximo goleador, Ilhan Fandi, por Kweh, y Shawal se abrió a la derecha. Señal clara: Singapur iba a por el partido.
Pero Tailandia no concedió respiro. A los 50 minutos, otro error en salida de balón resultó fatal. Un pase impreciso de Tan fue interceptado y el balón terminó en los pies de Patrik Gustavsson, que había sustituido a Teerasak en la primera parte. El delantero ganó en velocidad al propio Tan y sirvió el pase a Seksan Ratree, que definió con calma. 0-3 y la montaña se hizo casi imposible.
Lee reaccionó rápido y retiró a Tan para dar entrada a Ryhan Stewart en el 56. Poco después, en el 59, Ilhan se filtró a la espalda de la defensa tailandesa y estuvo cerca de regatear a Kampol, pero la jugada quedó anulada por fuera de juego.
Singapur acumuló balón, pero no filo. Faltó precisión en el último pase y la zaga tailandesa apenas sufrió. Cada pérdida local abría una autopista para el contragolpe visitante.
En el 64, Tailandia pudo sentenciar aún más. Picha Autra se plantó solo ante Izwan, que respondió con una parada clave en el mano a mano. El guardameta evitó un cuarto gol que habría sido devastador.
El gol de Ilhan y un hilo de esperanza
Cuando el tiempo empezaba a escaparse, Ilhan decidió dejar su huella. Minuto 83. El delantero recibió fuera del área, se perfiló y sacó un disparo curvado, ajustado al palo, imposible para Kampol. 1-3 y el estadio despertó de golpe.
El tanto encendió a los *Lions* y a la grada. Singapur se lanzó a por un segundo gol que habría cambiado por completo el guion de la eliminatoria. Presión alta, centros al área, balones divididos. Pero, pese al empuje, faltó claridad para volver a probar de verdad a Kampol. El marcador ya no se movió.
Al final, Tailandia se llevó un 3-1 que refleja su pegada y castiga los errores singapurenses. El seleccionador tailandés, Anthony Hudson, se mostró satisfecho, pero no triunfalista: habló de un “buen rendimiento” y recordó que esto es solo “medio tiempo” de la eliminatoria, subrayando que en Bangkok exigirán “una actuación todavía mayor”.
Hudson definió a Singapur como un equipo “complicado” al que no es sencillo someter, por la forma en que se organiza y protege espacios.
Autocrítica y fe antes del viaje a Bangkok
Gavin Lee no escondió la autocrítica. Admitió que su equipo se metió en “momentos innecesariamente difíciles” y que, en varios tramos, le facilitaron demasiado las cosas a Tailandia. Pero insistió en la capacidad de respuesta de sus jugadores: aseguró que se recuperarán lo mejor posible y que querrán “enmendar lo que salió mal”.
También tuvo palabras sentidas para la afición. Agradeció el apoyo incesante desde la grada y lamentó no haber podido corresponder con una actuación y un resultado a la altura del ambiente: “Fueron increíbles; incluso hacia el final, siguieron cantando, animando, empujándonos. Creo que los chicos siguieron y siguieron precisamente por eso”.
La eliminatoria viaja ahora a Bangkok con Tailandia en clara ventaja y Singapur obligado a una noche casi perfecta para soñar con la remontada. La pregunta ya está en el aire: ¿podrán estos *Lions* transformar la fe de su público en la gran sorpresa del torneo?




