Szoboszlai congela St James’ Park y amarga la fiesta del Newcastle
Dominik Szoboszlai necesitó solo un toque para silenciar a todo un estadio. Minuto 99, once metros, un rugido contenido en St James’ Park… y un derechazo seco para rescatar un 2-2 que supo a victoria para Liverpool y a mazazo para un Newcastle que ya saboreaba un triunfo de carácter.
El húngaro transformó el penalti señalado en el noveno minuto del añadido, después de que el colegiado Stuart Attwell entendiera que Lewis Hall había derribado en el área al recién entrado Victor Muñoz. La decisión desató la incredulidad local y la furia de la grada, pero el desenlace no se movió: punto para cada lado y racha intacta para los de Merseyside, que encadenan ya 10 partidos sin perder en St James’ Park.
El golpe fue duro para el Newcastle, que había recuperado la ventaja con un impacto inmediato desde el banquillo. Joe Willock saltó al césped en el minuto 57 y, apenas unos segundos después, ya celebraba su gol tras una acción que parecía definitiva. El tanto llegaba justo después del empate de Cody Gakpo, que había neutralizado el 1-0 inicial de Anthony Elanga.
Un homenaje a Kevin Keegan con sabor a años 90
El día arrancó con nostalgia compartida. Tyneside y Merseyside se unieron para homenajear a Kevin Keegan, mito de ambos clubes. Los jugadores de los dos equipos salieron a calentar con camisetas con el número 7 del técnico y exdelantero, en una escena cargada de emoción antes de que el balón empezara a rodar.
Una vez sonó el silbato, la temperatura subió de golpe. Alexander Isak, fichaje de 130 millones del Liverpool y viejo ídolo local, fue recibido con una hostilidad ensordecedora. Cada toque suyo encendía a los 52.630 aficionados presentes. Y el Newcastle no tardó en alimentar esa energía.
A los cinco minutos, Amar Dedic, brillante en su debut, filtró un pase raso hacia Will Osula. El joven atacante leyó a la perfección la jugada y sirvió en el momento justo para Elanga, que ganó la carrera a Milos Kerkez y cruzó un disparo seco con la derecha ante Alisson Becker. Balón al rincón, estallido en la grada y una sensación: la tarde iba a ser larga para el Liverpool.
El Newcastle, valiente; el Liverpool, espeso
El conjunto de Andoni Iraola reaccionó de inmediato. Lukas Hornicek tuvo que emplearse a fondo para desviar un disparo de Florian Wirtz en el minuto 18, desviado por un defensa y envenenado en el camino. Pero los visitantes nunca llegaron a sentirse cómodos. Cada pérdida en salida de balón se convertía en invitación a un Newcastle agresivo y vertical.
Lewis Miley, dueño del tempo en el centro del campo, lanzó un pase en diagonal en el 22 que encontró de nuevo a Dedic. El lateral probó suerte con un tiro que rozó en Kerkez y se marchó a córner. Poco después, Jeremy Jacquet apareció providencial para evitar que Osula conectara con un pase filtrado de Yoane Wissa, que firmó quizá su mejor actuación con la camiseta del Newcastle.
Liverpool monopolizaba la posesión, pero generaba poco. Szoboszlai mandó una falta directa contra la barrera en el 26, después de una falta de Wissa, y el descanso llegó con la mínima ventaja local y la sensación de que el plan de Matthias Jaissle estaba funcionando.
Gakpo despierta al Liverpool, Willock responde al instante
Tras el paso por vestuarios, Szoboszlai ya avisó con un córner envenenado, pero fue el Newcastle quien volvió a golpear en transición. Harvey Barnes y Elanga salieron disparados a la contra, aunque les faltó precisión en el último pase para castigar a los de Iraola. Miley, poco después, tampoco acertó a inquietar a Alisson con un disparo desde la frontal.
El partido se abrió. Gakpo rozó el empate en el 53 con un tiro curvado que se marchó por encima de la portería, con Hornicek clavado en la línea. Dos minutos más tarde, ya no perdonó. El neerlandés recibió con tiempo y espacio a unos 25 metros, acomodó el cuerpo y soltó un disparo raso y potente que se coló pegado al césped, imposible para el guardameta local.
El 1-1 amenazaba con cambiar el guion, pero el Newcastle respondió con una madurez que explica el impacto inmediato de Jaissle. Wissa, eléctrico entre líneas, bailó en la frontal, atrajo rivales y liberó a Willock. El centrocampista se perfiló hacia dentro y cruzó el balón con precisión milimétrica ante Alisson. 2-1 y St James’ Park en ebullición de nuevo.
Jaissle aprieta, Iraola respira al final
Con el marcador a favor, el Newcastle olió sangre. Jacob Ramsey, otro relevo desde el banquillo, rozó el tercero con una volea en el 70 que se marchó cruzada por poco. Wissa, incansable, tuvo un mano a mano que obligó a Alisson a lucirse en una intervención decisiva.
Jaissle, que apenas lleva unas semanas con un vestuario todavía susceptible de cambios antes del cierre de mercado, veía a su equipo competir con personalidad y criterio. Su apuesta por un Newcastle agresivo, intenso y valiente dejó señales muy claras. El problema llegó cuando el cronómetro ya se había pasado de largo del 90.
En el descuento, Liverpool adelantó líneas a la desesperada y se instaló en el área rival. En una de las últimas acciones, Hall se cruzó con Muñoz dentro del área. Hubo contacto, Attwell no dudó y señaló el punto de penalti. La reacción de Hall lo decía todo: incredulidad, manos a la cabeza y un murmullo creciente en la grada.
Desde los once metros, Szoboszlai no tembló. Carrera corta, mirada fija y disparo seco para colocar el 2-2. El silencio inicial dio paso al rugido de los aficionados visitantes. Iraola, aliviado. Jaissle, resignado, pero con argumentos para sentirse satisfecho.
El Newcastle se queda sin la victoria que parecía tener en el bolsillo, pero gana convicción en su nuevo proyecto. El Liverpool, todavía irregular, se marcha con un punto que puede valer más de lo que dice la tabla. La sensación es clara: si este es solo el comienzo, el curso en St James’ Park promete noches muy parecidas a las que un día llevó la firma de Kevin Keegan.



