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El sueño de Hollywood se frena en Wrexham: un gran examen

El Racecourse Ground se quedó en silencio antes de estallar en lágrimas. Wrexham había hecho su parte… casi. Un 2-2 ante un Middlesbrough ya clasificado para los playoffs no bastó. A cientos de kilómetros, Hull City remontaba para ganar 2-1 a Norwich City y arrebatar a los galeses la sexta plaza en la última jornada del Championship.

El golpe fue seco. Y sonó fuerte.

Ryan Reynolds lo resumió en sus redes sociales con una frase que mezclaba orgullo y vacío: estaba “completamente destrozado” por el resultado, pero “increíblemente orgulloso” de la temporada. No exageraba. En cinco años, el club ha pasado del fútbol no profesional a pelear por subir a la Premier League, firmando el mejor curso en más de 150 años de historia. Pero la puerta del ascenso se les volvió a cerrar en la cara.

De cuento de hadas a cruda realidad

Durante unos minutos, pareció que el guion volvía a escribirlo Hollywood. En Hull, el australiano Mohamed Toure adelantaba a Norwich y acercaba a Wrexham al playoff. El sueño seguía vivo. Pero el fútbol no entiende de narrativas externas. Hull reaccionó, remontó, y en Wrexham Middlesbrough —con el australiano Riley McGree en el centro del campo— resistió hasta el final.

El ascenso se escapó por centímetros, pero el contexto es brutal: tres ascensos consecutivos han catapultado al club desde la quinta categoría hasta el Championship, 43 años después de su última presencia tan arriba en la pirámide inglesa. Una escalada vertiginosa, que esta vez terminó con aficionados llorando en las gradas de un estadio que ha vuelto a latir como hacía décadas que no lo hacía.

La ambición, sin embargo, no se ha movido ni un milímetro. Reynolds y Rob McElhenney nunca han escondido su objetivo: llegar a la Premier League. Cuando lo dijeron por primera vez, muchos se rieron. Hoy, ya nadie se atreve a hacerlo.

“Ahora veremos de qué están hechos”

Troy Deeney, que sabe lo que es subir y bajar con Watford, lo dejó claro en Paramount+: el verdadero examen para los propietarios empieza ahora. “Todo ha sido, no fácil, pero simple. Echar dinero, fichar jugadores de la categoría superior, subir, ascender”, explicó. El método funcionó para salir del barro. La pregunta es si sirve para atravesar el muro final hacia la Premier.

Sobre el papel, fuera del césped, el proyecto parece un manual de éxito. El nuevo graderío del estadio estará listo la próxima temporada y aumentará los ingresos por taquilla. El documental “Welcome to Wrexham” se ha renovado por tres temporadas más y ha convertido al club en un fenómeno global. Y la reciente venta de participaciones a una valoración de 475 millones de dólares, tras haber comprado el club por apenas 2 millones en 2021, habla de un negocio que se dispara.

Ese crecimiento, sin embargo, trae consigo una presión diferente. Ya no se trata solo de ganar partidos. Se trata de justificar una estructura económica que se ha montado pensando en la Premier League.

El periodista Martin Samuel, de The Times, lo ve casi como una cuestión de tiempo. Para él, el ascenso es inevitable. Aunque también señala un detalle que retrata el momento actual: “Solo necesitaban ganar a Middlesbrough en casa. Si no puedes ganar ese partido, probablemente no estás listo para la Premier”. Quizá, como apunta, un año más en el Championship sea justo lo que este equipo necesita para endurecerse.

Parkinson, el estilo y los 50 millones

Ese año extra traerá decisiones incómodas. Deeney no se anduvo con rodeos: hay que revisar todo. Desde la continuidad de Phil Parkinson, el técnico que ha pilotado el ascenso desde la quinta división, hasta el perfil de los fichajes.

El club ha gastado alrededor de 50 millones de libras esta temporada. Diez de ellos en Callum Doyle, central procedente de Manchester City tras varias cesiones en Norwich, Leicester City, Coventry y Sunderland. Doyle ha sido incluido en el once ideal del Championship, pero Deeney no cree que haya resuelto el problema de fondo: una defensa demasiado vulnerable.

“Han entrado en demasiados tiroteos este año porque han tenido que remontar muchos partidos”, analizó. Para él, falta un líder atrás que ordene y dé solidez, alguien que haga que esos 10 millones se noten en el marcador.

Y ahí llega la gran cuestión: ¿es Parkinson el hombre adecuado para dar el último salto? ¿Es este estilo de juego, tan agresivo y a veces al borde del caos, el que te lleva a la Premier o el que te deja clavado en el playoff una y otra vez?

Nigel Reo-Coker coincidió en que se avecina una “reevaluación de todo”. El objetivo no cambia: subir a la Premier. Pero cuando no lo consigues, inevitablemente miras al banquillo. El nombre de Scott Parker, recién salido de Burnley y con historial de ascensos, ya aparece en las quinielas externas como un perfil que encaja con esa última etapa del viaje. No hay movimientos oficiales, pero el debate está servido.

Un mercado agresivo… y la amenaza de perder a Doyle

En el césped, Wrexham volverá a ser agresivo en el mercado. Lo ha sido desde que llegó la nueva propiedad y no hay señales de que vaya a cambiar. Pero podría perder a una de sus piezas clave. Manchester City incluyó una cláusula de recompra en el traspaso de Doyle, y con la salida de John Stones y el posible adiós de Nathan Aké, el regreso del central de 22 años al Etihad no es descabellado.

Su compañero en la zaga, el internacional escocés Dom Hyam, lo definió sin rodeos: “Es un jugador de muchísima calidad. Lo tiene todo. Técnicamente muy calmado, físicamente una bestia, y joven. Eso va a atraer a clubes grandes”. Wrexham no controla ese futuro.

El club también necesita refuerzos en otras zonas. Josh Windass, fichado libre desde Sheffield Wednesday, ha sido el máximo goleador del equipo con 17 tantos en todas las competiciones y el gran héroe del tramo final: siete goles en los últimos ocho partidos de liga y premio a jugador de la temporada. Aun así, voces autorizadas como la de Brian Flynn, ex jugador y ex entrenador del club, insisten en que no basta.

Flynn considera que hacen falta “tres o cuatro” fichajes para apuntalar un bloque que, por lo demás, ve sólido. Destaca a Hyam como “excelente todo el año” y a Ollie Rathbone, autor de goles importantes. Para él, con un par de retoques, Wrexham volverá “más fuerte y mejor” la próxima temporada.

Puntos regalados y una advertencia llamada Leicester

Si algo ha condenado a Wrexham no han sido sus duelos ante los grandes. Ahí, el equipo ha mostrado colmillo: victoria en casa ante el campeón Coventry, triunfo frente a Ipswich Town, exhibiciones en la FA Cup ante Nottingham Forest y una batalla hasta la prórroga contra Chelsea. El problema ha estado en el otro extremo de la tabla.

Los galeses dejaron escapar puntos clave ante equipos que acabaron descendiendo. Sheffield Wednesday, que solo ganó dos de 46 partidos, sacó algo del Racecourse Ground. Leicester City, también camino del abismo, empató en el minuto 90 para robar otros dos puntos que hoy pesan como una losa.

El caso de Leicester es, además, una advertencia en letras mayúsculas. Hace una década, celebraba un título de Premier League que parecía imposible, un milagro deportivo. La próxima temporada jugará en League One tras dos descensos consecutivos. Un ejemplo perfecto de cómo una mala gestión financiera puede arrastrar a un club desde la cima hasta el subsuelo.

El experto en finanzas deportivas Rob Wilson ya ha levantado la ceja con Wrexham. Sus números hablan de riesgo. Perder el playoff supone renunciar a unos 15 millones de libras en ingresos extra por taquilla y comercialización. No subir a la Premier significa dejar pasar una oportunidad valorada en unos 120 millones. Para un club que ha gastado mucho más de lo que ingresa, la ecuación es delicada.

Los últimos datos disponibles sitúan el volumen de negocio en torno a los 33 millones en League One, con una masa salarial superior a los 20 millones y unas pérdidas de unos 15 millones, muy por encima de los 2,7 millones del año anterior. El salto al Championship podría elevar los ingresos a unos 50 millones gracias al tirón global del club, pero también ha incrementado el gasto en plantilla. El margen de error se estrecha.

El Championship, esa trampa brillante

La próxima temporada no habrá visitas ligueras a Old Trafford, Anfield, el Emirates o el Etihad. Solo una nueva aventura copera podría llevar a los aficionados de Wrexham a esos templos. Quizá haya un viaje a Tottenham. Nada más.

Lo que sí está garantizado es otro año en la categoría que muchos consideran la más dura del mundo. El Championship es un torneo que devora proyectos, donde clubes históricos quedan atrapados en un bucle de “casi” eterno. La liga ampliará sus playoffs de cuatro a seis equipos —del tercero al octavo—, lo que facilitará llegar a la fase decisiva. Pero el premio sigue siendo el mismo: solo tres billetes a la Premier.

Wrexham ya ha demostrado que sabe ascender. Lo que está por ver es si sabe sostener un proyecto multimillonario en un entorno tan inestable sin resbalar por el mismo precipicio que otros, Leicester a la cabeza. Tiene una ventaja evidente: una base de aficionados global, especialmente en Estados Unidos, que le da un músculo comercial que muchos rivales en el Championship ni sueñan con tener.

Con tres temporadas más confirmadas de “Welcome to Wrexham”, Hollywood no va a esperar eternamente al final feliz. El club ha llegado más lejos de lo que nadie imaginaba hace cinco años. Ahora debe responder a la única pregunta que importa: ¿será esta una historia de ascenso glorioso o el relato, mucho más oscuro, de un gigante de cartón atrapado en la segunda categoría?

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