Paul Scholes no ha pasado de puntillas por el momento que vive el Manchester United. El histórico centrocampista ha encendido el debate con una intervención explosiva en el podcast “The Good, The Bad & The Football”, donde dibujó un verano de “baño de sangre futbolístico” en Old Trafford y colocó al marroquí Nasser Mazraoui en el centro de la diana.
El ruido llega en un contexto paradójico. Bajo el mando del técnico interino Michael Carrick, los “Red Devils” han resucitado en la Premier League: terceros en la tabla y con el billete de regreso a la Champions League cada vez más cercano. El equipo compite, suma y se ha reencontrado con una identidad reconocible.
Scholes, sin embargo, mira más allá de la clasificación.
Mazraoui, símbolo de un problema mayor
El exinternacional inglés fue especialmente tajante al hablar de Nasser Mazraoui, uno de los nombres que, a su juicio, deben abandonar el club en el próximo mercado estival.
El marroquí ha ofrecido polivalencia desde su llegada, moviéndose en varias zonas de la zaga. Para Scholes, esa virtud se ha convertido en un problema. No le convence un jugador sin una demarcación claramente definida en un proyecto que, según él, necesita especialistas, no comodines.
Lo explicó con crudeza. Afirmó que no sabe “exactamente cuál es su posición”, recordó que ha sido utilizado incluso como central por el costado derecho y remató: no encaja en el sistema actual y quizá ha llegado el momento de hacerle hueco a perfiles más específicos.
Detrás de ese juicio hay una idea muy clara de cómo debe ser la defensa del United: poderosa físicamente, rápida, agresiva. Esa visión también le ha llevado a incluir en la lista de sacrificados a nombres de peso como Harry Maguire —pese a haber renovado su contrato—, el joven Lennie Yoro y Patrick Dorgu.
Ocho señalados para un verano caliente
Mazraoui no es un caso aislado. Scholes dibuja una auténtica limpieza de vestuario si el United quiere volver a pelear de verdad por la Premier League y la Champions League.
Su lista de “salidas necesarias” es contundente:
- En defensa: Nasser Mazraoui, Harry Maguire, Lennie Yoro, Patrick Dorgu y Luke Shaw, al que señala por su interminable historial de lesiones.
- En la medular y en ataque: Casemiro, cuyo adiós ya está confirmado, Mason Mount, Manuel Ugarte y Joshua Zirkzee.
Para Scholes, se trata de una cuestión de estándar competitivo. Considera que varios de estos futbolistas no alcanzan el nivel que exige luchar por los grandes títulos, ni en consistencia ni en fiabilidad física.
El mensaje es duro, casi quirúrgico, y choca con la sensación de estabilidad que transmite el equipo de Carrick en la clasificación. Mientras el vestuario mira hacia la Champions, una de las voces más influyentes del pasado reciente del club reclama una ruptura profunda.
El arco, intocable: fe total en Sene Lamin
No todo fue crítica. En la portería, Scholes se detuvo para aplaudir con fuerza a Sene Lamin, el joven guardameta que, según él, ha cambiado el pulso del equipo.
Lo describió como el auténtico punto de inflexión en la búsqueda de regularidad, tras una etapa marcada por altibajos con André Onana bajo palos. Con Lamin, el United ha encontrado calma donde antes había nerviosismo.
En la línea defensiva, también dejó claro que hay una pieza intocable: Matthijs de Ligt. Para Scholes, el neerlandés debe ser el pilar sobre el que se construya la zaga del futuro, muy por delante de Maguire en esa jerarquía.
El diagnóstico del mito del United es nítido: el equipo ha despertado, pero el proyecto, a su juicio, apenas empieza. La gran incógnita es si en Old Trafford están dispuestos a asumir una revolución de este calibre justo cuando los resultados, por fin, empiezan a acompañar.





