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Saka, entre gloria y dolor: ¿hasta dónde arriesgará Inglaterra?

Bukayo Saka debería estar viviendo el verano perfecto. Campeón de liga con Arsenal tras 22 años de espera en el norte de Londres, protagonista en una final de Champions League ante Paris Saint-Germain, y ahora pieza llamada a marcar diferencias con Inglaterra en un Mundial que se juega en Norteamérica. Pero cada paso de su temporada llega con un asterisco: su cuerpo.

El extremo londinense celebró como pocos el regreso del título de la Premier League a esa esquina de la capital. Fue uno de los rostros del éxito de Mikel Arteta, uno de los símbolos de un equipo que volvió a mandar en Inglaterra. También estuvo en el once que se jugó la Champions a cara o cruz ante Paris Saint-Germain, una noche que terminó en la crueldad de los penaltis.

Ahí está el contraste. La cima deportiva, acompañada de un dolor que no se va.

Un talento que no se discute, un tendón que no perdona

La importancia de Saka para el plan de Arteta no admite debate cuando está sano y en ritmo. El problema es ese “cuando”. Las molestias físicas se han convertido en un hilo conductor incómodo de los últimos meses. El último capítulo: una lesión en el tendón de Aquiles, de larga duración, que se ha colado en plena concentración mundialista con Inglaterra.

El inicio del torneo lo dejó claro. En el debut ante Croacia, Saka se sentó en el banquillo. En su lugar, otro jugador de Arsenal, Noni Madueke, ocupó la banda derecha. Una decisión táctica, sí, pero sobre todo una decisión médica. El cuerpo técnico sabe que forzar ahora puede salir carísimo después.

Camino del duelo del martes frente a Ghana, Saka aún no ha completado una sesión de entrenamiento plena con el grupo. Mientras el resto del equipo trabaja sobre el césped, él alterna cargas, cuida gestos, mide cada apoyo.

Barnes avisa: “Todo depende de su estado físico”

John Barnes, ex extremo de Inglaterra, lo ve con claridad. Consultado sobre si Saka sigue siendo una pieza imprescindible para la selección en la carrera hacia el título mundial, lo reduce a un factor: el físico.

“Es su condición. Su forma ha sido excelente con Arsenal, pero es su estado físico”, explicó Barnes, en declaraciones a GOAL en el marco de una campaña promocional. Para el ex internacional, la diferencia hoy la marca la disponibilidad: “Madueke está bien, así que puede estar por delante de él en este momento concreto”.

Barnes no cuestiona la calidad de Saka. Al contrario, la da por hecha. Lo que pone en duda es cuánto puede sostenerla su cuerpo: “Sabemos la calidad que tiene, así que todo se reduce a su estado físico. No sé cuán preparado está, cuántos partidos lleva, si Madueke está por delante de él. Desde el punto de vista de la forma o de la calidad, ya sabemos lo que puede hacer. Su condición física es el gran tema para saber si será titular o no con Inglaterra”.

Los goles, en segundo plano

Las lesiones dejaron su huella en las cifras del curso pasado. Saka cerró la temporada con 11 goles, solo siete en Premier League. Números discretos para un jugador de su jerarquía, pero Barnes no cree que ése deba ser el foco.

“Su producción goleadora no tiene que ser espectacular si ganan la liga. Y si Inglaterra gana el Mundial y él no marca ni un gol, no es importante. Lo que importa es que forme parte de un equipo que pueda ganar”, subrayó.

El razonamiento va más allá de la estadística individual. Barnes menciona a Marcus Rashford y Harry Kane para explicar el equilibrio interno del ataque inglés: “Si él marca más y Marcus Rashford marca más, ¿sabes qué significa? Que Harry Kane marcará menos”.

Para él, la clave está en el sistema, no en la cuenta personal: “Se trata de cómo juegas para crear opciones para que otros marquen. No creo que Thomas Tuchel se obsesione con su racha goleadora, porque no se trata del individuo. Si puede ser parte de un equipo y ayudar a que ese equipo gane, entonces su falta de goles no va a ser un problema”.

En su visión, el objetivo es claro: que el colectivo produzca ocasiones para futbolistas como Jude Bellingham o el propio Kane, que todos trabajen, creen, se asocien. Y que los goles se repartan como consecuencia natural del funcionamiento.

Tuchel pisa el freno: “Bukayo está listo… y lo estará aún más”

Thomas Tuchel, al mando de Inglaterra, ha sido tajante en un aspecto: no va a correr riesgos innecesarios con Saka. El plan pasa por alargar la estancia en Norteamérica hasta las rondas finales, y eso exige gestionar con bisturí los minutos de sus piezas más delicadas.

Ante Croacia, el técnico alemán lo lanzó desde el banquillo. Saka respondió como suele hacerlo: con impacto inmediato. Participó de forma protagonista en la jugada del gol de Marcus Rashford que cerró el 4-2. Un destello que recordó a todos por qué su nombre aparece siempre en las alineaciones ideales.

Tras el encuentro, Tuchel dejó una frase que resume su estrategia: “Bukayo está listo y estará cada vez más listo. Creo que cuando lleguemos al último partido de esta fase de grupos, estará preparado”. No suena a duda, suena a hoja de ruta.

Ghana, Panamá… y una cuenta atrás silenciosa

Mientras el grupo se prepara para medirse a Ghana, la imagen es elocuente: todos sobre el césped, menos uno. Saka trabaja bajo techo, con un plan individualizado, lejos de las cámaras y del ruido de los rondos.

La incógnita se traslada al cierre de la liguilla, el sábado, frente a Panamá. ¿Llegará Saka para ese último duelo del Grupo L? ¿O Inglaterra decidirá mantener el freno echado un poco más, pensando en los cruces?

Por ahora, solo hay certezas en dos frentes. Una: el talento de Bukayo Saka sigue intacto, capaz de cambiar partidos en un par de acciones. Otra: cada minuto que juegue en este Mundial será una negociación constante entre el deseo de verle desbordar por la derecha y el miedo a que ese tendón de Aquiles, testarudo y traicionero, marque los límites del sueño inglés.