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Rulli regresa al Etihad Stadium: el campeón del mundo vuelve a casa

El círculo se cierra en Manchester. O, al menos, eso pretende Manchester City con el fichaje de Geronimo Rulli por 1,7 millones de libras procedente del Marseille. Un nombre conocido, una historia pendiente.

El guardameta argentino, de 34 años, vuelve al Etihad Stadium casi una década después de su primera etapa, aquella 2016-17 en la que no llegó a debutar con el primer equipo. Entonces fue un proyecto. Hoy llega como portero hecho, campeón del mundo y con una mochila de experiencias europeas que pesa, y mucho.

Ha firmado por dos temporadas. Un acuerdo corto, pero con intención clara: sumar jerarquía inmediata a la portería y al vestuario.

De héroe en Gdańsk a veterano para la élite

El nombre de Rulli quedó grabado en la memoria del fútbol europeo en 2021. Final de la Europa League en Gdańsk, Villarreal contra Manchester United. Tanda de penaltis interminable. El argentino no solo transformó el suyo con frialdad, también detuvo el lanzamiento definitivo de David de Gea. Ese guante cambió un título, una historia, una carrera.

Desde entonces, su figura se asoció a los grandes escenarios. No por brillo mediático, sino por fiabilidad en noches de máxima tensión.

Un currículum que ahora sí encaja

Rulli no llega como promesa ni apuesta exótica. Llega como internacional consolidado: ocho partidos con Argentina y miembro del grupo que levantó el Mundial 2022 y la Copa América 2024. No fue protagonista absoluto en esos torneos, pero estuvo dentro del núcleo de campeones, compartiendo día a día la presión y el estándar competitivo más alto.

Su trayectoria se ha construido a base de mudanzas y desafíos: Real Sociedad, Montpellier, Ajax, además de aquel exitoso ciclo en Villarreal. Distintos estilos, distintas ligas, un mismo denominador: un portero acostumbrado a jugar con los pies, a iniciar juego, a convivir con defensas adelantadas. Justo el idioma que se habla en el City.

Una segunda oportunidad en Manchester

Su primer paso por el Etihad fue casi invisible. Fichado, cedido, sin un solo minuto oficial. Ahora la película es otra. Llega con el peso de los años, de los títulos y de los errores que curten. Llega para competir, para sostener, para empujar desde atrás en un equipo que ya vive instalado en la élite.

El City no ficha solo un portero suplente. Ficha memoria competitiva. Ficha a un hombre que sabe lo que es decidir una final desde los once metros y lo que significa convivir con la exigencia diaria de una selección campeona del mundo.

La pregunta ya no es si Rulli está preparado para el Manchester City. La cuestión es cómo encajará su carácter y su experiencia en un vestuario que solo se mide por títulos y finales. El reloj se ha reiniciado para él en el Etihad. Ahora sí, sin margen para pasar desapercibido.