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Ronaldo y su última misión en Asia: AFC Champions League Elite 2026-27

Cristiano Ronaldo se prepara para lo que apunta a ser su última gran batalla continental: la AFC Champions League Elite 2026-27. El delantero de Al-Nassr, que ya ha avisado de que esta campaña podría ser la última de su carrera, se ha marcado un objetivo tan simple como brutal: levantar el título que le falta antes de decir adiós.

Rotaciones antes de la gran cita

Antes de mirar a Asia, Al-Nassr tiene un trámite peligroso en casa. El sábado llega Al-Khaleej en la jornada 7 de la Saudi Pro League, pero el foco del club está puesto en el martes 15 de septiembre, cuando se estrenen en la competición continental ante Al Ain, el rival que les rompió el corazón hace dos temporadas.

El técnico Postecoglou no piensa arriesgar. Se espera una rotación amplia y minutos muy medidos para sus estrellas, con la idea de blindar el físico de Ronaldo y del núcleo duro del equipo para el estreno en la AFC Champions League Elite. La liga puede esperar unos días; Asia, no.

Coman, la pieza que falta

En medio de la planificación aparece un posible refuerzo clave: Kingsley Coman. El francés se lesionó en el último duelo ante Al-Ittihad, con un problema en los isquiotibiales que encendió todas las alarmas en el club. Pero las pruebas dieron un respiro: la resonancia magnética confirmó solo un desgarro leve.

Según el medio saudí Arriyadiyah, el cuerpo médico de Al-Nassr confía en poder darle el alta a tiempo para el choque contra Al Ain. De momento, Coman sigue con su protocolo de recuperación en la ciudad deportiva y ya está descartado para el partido de liga del sábado. Ni un minuto, ni en el banquillo.

Su inicio de temporada ha sido frustrante: seis partidos, sin goles ni asistencias. Aun así, el vestuario no duda. Su capacidad para encarar en el uno contra uno, estirar al equipo y alimentar de balones a Ronaldo sigue siendo un recurso esencial en el plan ofensivo. Un Coman sano, abierto en banda, puede cambiar el paisaje del ataque de Al-Nassr.

El peso de la historia

Ronaldo no necesita presentación en este escenario. En Europa se ganó el apodo de “Mr. Champions League” tras conquistar cinco títulos y destrozar récords. Ahora persigue una versión asiática de su propia leyenda, en la que esta 2026-27 será su tercera participación en el torneo con Al-Nassr.

Su primera campaña completa, en la 2023-24, terminó en drama: eliminación en cuartos de final en la tanda de penaltis ante Al Ain, que acabaría siendo campeón. Ronaldo firmó seis goles y dos asistencias en nueve partidos, pero ni siquiera eso bastó.

La temporada siguiente, el portugués fue todavía más letal: ocho goles en ocho encuentros. Parecía encaminado a otra final, hasta que Kawasaki Frontale cortó el sueño en semifinales con un 3-2 que dejó a Al-Nassr otra vez a las puertas.

Dos años seguidos chocando contra el techo. Dos años con un mismo mensaje: no alcanza con ser brillante; hay que ser implacable.

Todo o nada para Ronaldo

Ahora, el contexto es distinto. La edad ya no perdona, el margen de error se reduce y cada noche grande puede ser la última. Ronaldo lo sabe. Lo transmite en cada gesto, en cada carrera, en cada balón parado que reclama.

Al-Nassr encara el duelo ante Al-Khaleej con la mirada puesta mucho más allá del fin de semana. Postecoglou quiere llegar al martes con su columna vertebral fresca, con Ronaldo listo para asumir el peso del torneo y, si el cuerpo responde, con Coman recuperado para abrir el campo y castigar a un viejo conocido como Al Ain.

El escenario está claro: un astro que se juega su última gran Champions, un equipo que ya ha probado el sabor amargo de la eliminación y un posible socio en banda dispuesto a reivindicarse tras un inicio gris.

Si esta va a ser la última función de Ronaldo en Asia, la pregunta ya no es si puede competir. La verdadera cuestión es si alguien será capaz de impedir que se despida levantando el trofeo que le falta.