Rodri y Pedri: el dilema de La Roja ante Francia
La idea era seductora: un centro del campo con Rodri y Pedri como eje de una España campeona de Europa y aspirante firme al trono mundial. Dos años después de levantar el título en Alemania, la teoría se mantiene. La realidad, no tanto. Rodri ha recuperado su nivel de Balón de Oro en Norteamérica. Pedri, en cambio, se ha convertido en tema de tertulia permanente en España.
El torneo del canario empezó con una paradoja. Ante Cabo Verde, en un debut decepcionante, fue el futbolista que más ocasiones generó: cinco, más que nadie sobre el césped. Pero el 0-0 borró cualquier matiz. No importó el volumen de juego, sino la falta de chispa final. Y para un jugador al que se le exige marcar diferencias cada noche, el juicio fue implacable: no bastaba con jugar bien, había que decidir.
Con el paso de los partidos, el foco se estrechó. El rendimiento de Cabo Verde ante otros rivales matizó aquel empate sin goles, pero la crítica ya había encontrado un ángulo claro: la falta de gol y de asistencias de Pedri. En un Mundial en el que cada acción se mide en clips virales, el contraste con Jude Bellingham ha sido el combustible perfecto para la rivalidad eterna entre Barcelona y Real Madrid.
Bellingham marca, asiste, se adueña de los focos. Pedri, no. Y a partir de ahí, el relato se escribió solo.
Un banquillo que hace ruido
Por eso, cuando Luis de la Fuente decidió sentar a Pedri tras cinco titularidades seguidas en este Mundial —nueve si se cuenta desde Qatar—, la sorpresa fue grande, pero no incomprensible. El seleccionador lo explicó con calma: España va sobrada de talento, sobre todo en la medular.
El ejemplo más claro es Mikel Merino. El navarro, héroe con su gol agónico ante Portugal, volvió a empezar en el banquillo. El técnico lo señaló casi como víctima del lujo de opciones que maneja. El centrocampista, lejos de protestar, repitió guion: otro tanto decisivo en el 2-1 frente a Bélgica. Un suplente que resuelve partidos.
“Es injusto que Mikel no juegue de inicio, pero también sería injusto que se quedara fuera otro”, razonó De la Fuente ante los medios. Solo caben once. Y todos aceptan su papel. Esa es la base del vestuario.
En ese contexto, el caso Pedri se entiende mejor. No hay rastro de mala cara ni de pataleta. Unai Simón lo dejó claro tras eliminar a Bélgica: el grupo aprieta, pero asume. “Todos queremos jugar, pero no hay sitio para todos”, recordó el guardameta, que citó a David Raya y Joan Garcia como ejemplos de estrellas que también esperan su oportunidad.
La prioridad es inequívoca: ganar el Mundial, aunque toque asumir un rol secundario.
Dos Pedri distintos
La gran incógnita ahora es qué Pedri necesita España ante Francia. El de Barcelona o el de la selección. Porque, para De la Fuente, no son el mismo jugador.
El técnico lo ha dicho sin rodeos: el sistema de La Roja no replica el del Barça. No tiene los mismos perfiles, ni las mismas alturas, ni las mismas referencias. Y, sobre todo, tiene a Rodri como dueño del centro del campo. Con ese punto de partida, el socio que le acompaña cambia el dibujo.
Para el seleccionador, Pedri puede actuar como 6, como 8 o como 10. Una pieza elástica en un engranaje muy estudiado. Cada alineación, insiste, se decide tras un análisis minucioso del rival. No hay jerarquías fijas, sino planes de partido.
El problema es que, hasta ahora, el Pedri de España no ha alcanzado el nivel del Pedri de club. Se le reconoce el talento, la capacidad para robar y dar continuidad a la jugada, la finura con el balón. Pero no ha aparecido en los momentos calientes del torneo. Su entrada ante Bélgica fue el reflejo de ese punto de desconexión: desperdició una contra clarísima con un pase impropio de su precisión habitual.
Mientras tanto, Fabian Ruiz ha aprovechado su ventana. Gol para abrir el marcador en Los Ángeles, peso en la circulación, personalidad. Unai Simón lo definió con una frase que resume bien su estatus actual: “Es también un talento inmenso”. Y no es un elogio vacío: viene de ganar dos Champions consecutivas con Paris Saint-Germain.
El tablero ante Francia
De cara a la semifinal, la pizarra de De la Fuente ofrece varias combinaciones. Una de ellas, la más ambiciosa con balón, incluye a Rodri, Fabian y Pedri juntos, como ya ocurrió ante Cabo Verde. Tres centrocampistas de altísimo nivel técnico para intentar monopolizar la posesión y reducir al mínimo el tiempo de vuelo de la delantera de Didier Deschamps.
España sabe que, si el partido se rompe, Francia tiene demasiada pólvora arriba. Su gran ventaja está en la sala de máquinas. Dominar ahí es casi una obligación.
Pero todo tiene un precio. Juntar a Rodri, Fabian y Pedri probablemente implicaría sacrificar a Dani Olmo, que se ha ganado el puesto como mediapunta en las eliminatorias. Su impacto en la zona del 10 ha sido notable, aunque su producción final aún pueda crecer. Se mueve entre líneas, genera líneas de pase, rompe defensas con giros y conducciones. Quitarle del once no es una decisión menor.
De la Fuente ha dejado pistas: ve a Pedri como un “talento especial” al que le gusta “cerca del área rival”, donde sus amagos, paredes y toques rápidos hacen daño. También valora que, incluso sin estar en su mejor versión, “siempre marca un tono muy bueno” en el equipo.
Y, sin embargo, el plan que asoma parece otro: mantener a Fabian de inicio y soltar a Pedri cuando el partido se abra, con rivales más cansados y espacios más amplios. El propio seleccionador lo deslizó tras el duelo ante Bélgica: “Pedri puede beneficiarse del trabajo de Fabian”. Una frase que suena a hoja de ruta.
Un lujo… y un reto
En cualquier otra selección, discutir la titularidad de Pedri rozaría lo absurdo. En esta España, es un síntoma de riqueza. La generosidad del grupo, esa aceptación de roles cambiantes, se ha convertido en la gran fortaleza de La Roja. Nadie es imprescindible. Ni siquiera el chico que durante años se vio como el heredero natural de los grandes centrocampistas de la década dorada.
De la Fuente no se engaña con el rival. “Francia ya ha mostrado un potencial extraordinario, excepcional, pero nosotros también”, ha recordado. Para tumbar a los de Deschamps harán falta piernas frescas, energía y, sobre todo, la mejor versión posible de cada uno.
La cuestión es si en este Mundial llegaremos a ver, aunque solo sea durante 30 minutos, al Pedri que domina los partidos con la camiseta del Barcelona. Porque quizá, en una semifinal abierta, esa sea exactamente la chispa que le falta a España para volver a mirar al mundo desde lo más alto.



