El regreso de Jamal Musiala y su impacto en Bayern
El regreso de Jamal Musiala ha llegado justo cuando el calendario empezaba a apretar y las opciones de Bayern se estrechaban. No solo ha vuelto: ha irrumpido de nuevo en escena como si nunca se hubiera marchado.
Todo comenzó con el 5-0 ante FC St. Pauli. Primera titularidad en más de un mes, cero rastro de óxido. Musiala se movió con esa ligereza de pies que le distingue, flotando entre líneas, encarando sin miedo. Marcó el histórico gol número 101 de la temporada de Bundesliga y regaló otra diana. Un partido que, más que un simple trámite, sonó a declaración de intenciones.
El verdadero examen llegó en Europa. En el espectacular 4-3 de la vuelta de cuartos de final de Champions League frente a Real Madrid, Musiala volvió a ser un generador de caos. Nada más entrar en contacto con el balón, obligó a Eduardo Camavinga a frenarlo con una acción que le costó una amarilla tempranera. Aquella tarjeta pesó: el francés acabaría expulsado. Más tarde, ya instalado en la zona donde más daño hace, firmó un taconazo decisivo para el gol del empate de Luis Díaz. Una acción de puro instinto, ejecutada con la naturalidad de quien entiende el área rival como su casa.
Ese pase llegó después de sustituir a Serge Gnabry, el hombre que había ocupado el puesto de mediapunta central durante su ausencia. Un relevo simbólico… y, como se vería días después, también definitivo para el tramo final del curso.
Tres días más tarde, el golpe: Gnabry sufrió una lesión en el aductor del muslo derecho durante un entrenamiento. El diagnóstico le aparta del tramo final de temporada y siembra dudas sobre su presencia en el Mundial. Un contratiempo serio para un futbolista que pelea con Musiala por el mismo espacio en el once.
La respuesta de Musiala fue inmediata. Como estaba cantado, entró en el once inicial en lugar de Gnabry para la gala del título ante VfB Stuttgart. Y no se escondió. Una y otra vez arrancó en conducción, encaró, rompió líneas, abrió grietas en una defensa que nunca consiguió descifrar sus movimientos. En una de esas arrancadas nació el gol del empate de Raphael Guerreiro. Cuatro intervenciones directas en goles —entre tantos y asistencias— en tres partidos para un mediapunta que vuelve a sentirse protagonista.
Al descanso, Vincent Kompany decidió sustituirlo por precaución. Nada de alarmas. “Ese era el plan”, explicó el propio Musiala, consciente de que su físico todavía se ajusta al ritmo de la élite tras la larga ausencia.
Para Bayern, el timing no podría ser más oportuno. Sin Gnabry, el equipo necesitaba un foco creativo y de desequilibrio. Kompany ya lo había anticipado antes del duelo ante Stuttgart: la lesión del internacional alemán coincidía con la recuperación casi total de Musiala. El técnico se mostró casi sorprendido al recordar que su equipo había superado gran parte de la temporada sin Jamal, y que justo ahora, cuando pierde a Serge, recupera a su joven joya en plenitud.
En la rueda de prensa del martes, el entrenador fue más allá. Señaló que Musiala ha dado un salto físico tras su largo parón. Corre, presiona, gana duelos. Lo hace todo, y lo hace casi al límite de su mejor versión. Solo falta un detalle, el que marca la diferencia entre un gran jugador y uno determinante: que vuelva ese “Magic Musiala”, el Jamal desatado, con total libertad creativa. Kompany lo ve venir. Y lo espera con ganas, convencido de que, cuando llegue, el Bayern tendrá una versión todavía más completa de su mediapunta.
Al mismo tiempo, el técnico quiso enfriar la euforia que rodea al joven. No quiere cargarle con un peso desmedido. Recordó que Gnabry suma esta temporada 21 participaciones de gol entre tantos y asistencias, solo por detrás de Harry Kane, Luis Díaz y Michael Olise en la plantilla, y que su rendimiento en los grandes partidos ha sido constante. No se trata de coronar a uno y olvidar al otro, sino de sobrevivir sin un futbolista capital mientras otro vuelve a levantar la mano.
Kompany también encontró motivos para el optimismo más allá de Musiala. Ante Stuttgart, Raphael Guerreiro no solo marcó, también reforzó su candidatura para un puesto en el frente de ataque. Su actuación le coloca de lleno en la pelea por un lugar en el once tanto para la semifinal de la DFB-Pokal frente a Bayer Leverkusen como para el cruce de Champions contra Paris Saint-Germain. Y hay otra buena noticia: Lennart Karl ha regresado a los entrenamientos tras superar una rotura muscular y podría entrar pronto en las convocatorias.
Bayern recupera piezas, recupera talento y, sobre todo, recupera a Jamal Musiala en el momento en que la temporada deja de perdonar errores. La cuestión ya no es si está listo. La cuestión es cuánto puede cambiar el desenlace del año cuando ese “Magic Musiala” vuelva a aparecer sin restricciones.




