En la Reale Arena, Real Sociedad y Alaves firmaron un 3-3 de alta volatilidad táctica en la jornada 31 de La Liga, un partido donde el guion cambió de manos varias veces y terminó castigando la gestión final del encuentro de los locales. El 4-2-3-1 de Pellegrino Matarazzo logró someter durante largos tramos al 5-3-2 de Quique Sánchez Flores, pero la incapacidad para cerrar el duelo y una expulsión en el descuento abrieron la puerta al empate visitante. Con 54% de posesión y más precisión en el pase, Real Sociedad llevó la iniciativa, mientras Alaves maximizó sus transiciones y su solidez estructural de cinco atrás.
En el minuto 3, el partido se desordenó de inicio con un gol en propia puerta de Duje Ćaleta-Car, que adelantó a Alaves sin que este hubiera elaborado jugada alguna. Real Sociedad respondió pronto: en el 14', Luka Sučić culminó una combinación por izquierda asistido por Ander Barrenetxea, ajustando el 4-2-3-1 hacia un bloque alto que ahogó la primera salida vitoriana. El intercambio siguió: en el 24', Ibrahim Diabaté puso el 1-2 para Alaves, explotando la espalda de los centrales en una acción directa que evidenció la fragilidad de la zaga txuri-urdin ante balones al espacio.
Solo tres minutos después, en el 27', un infortunio simétrico equilibró el marcador: Antonio Sivera encajó un gol en propia puerta para el 2-2, reflejo de la presión y el volumen de llegadas de Real Sociedad más que de un dominio abrumador en ocasiones claras (xG local de 0,94 frente a 1,13 visitante). El 2-2 se mantuvo hasta el descanso, con un 2-2 justo al 45' que reflejaba un primer tiempo caótico, más gobernado por errores individuales que por una superioridad táctica sostenida.
Segunda Parte
La segunda parte se abrió con un movimiento ofensivo claro de Matarazzo: en el 46', Gonçalo Guedes (IN) entró por Ander Barrenetxea (OUT), manteniendo el 4-2-3-1 pero con un perfil más vertical y profundo desde banda. En el 54', otro ajuste clave: Takefusa Kubo (IN) reemplazó a Brais Méndez (OUT), desplazando el foco creativo hacia la derecha y cargando el carril interior para atacar los espacios entre central y carrilero de Alaves.
La primera tarjeta llegó en el 59': amarilla para Abderrahman Rebbach por una acción catalogada como “Foul”, síntoma de las dificultades del carrilero izquierdo visitante para contener los cambios de orientación y los duelos a campo abierto. Un minuto después, doble giro en el partido: en el 60', Alaves refrescó su ataque con Lucas Boyé (IN) por Ibrahim Diabaté (OUT), pero en esa misma franja temporal Real Sociedad golpeó. Orri Steinn Óskarsson firmó el 3-2 en el 60', asistido por Takefusa Kubo, culminando una secuencia que nacía precisamente del nuevo peso creativo del japonés entre líneas.
El duelo se endureció con el paso de los minutos. En el 64', amarilla a Takefusa Kubo por “Foul”, reflejo de la agresividad tras pérdida que exigía el plan de Real Sociedad para sostener la ventaja. En el 66', otra amarilla, esta vez para Ángel Pérez por “Argument”, señal de la creciente tensión competitiva. Ese mismo minuto, Quique Sánchez Flores reajustó su mediocampo: Carles Aleñá (IN) entró por Jon Guridi (OUT) y Ander Guevara (IN) por Pablo Ibáñez (OUT), intentando ganar más pie y control interior sin renunciar al 5-3-2.
Matarazzo respondió en el 72': Pablo Marín (IN) sustituyó a Orri Steinn Óskarsson (OUT), moviendo el equipo hacia una estructura más conservadora, con más densidad en la mediapunta y menos referencia fija arriba. El tramo final vio un triple cambio en el 86' para cerrar líneas: Luken Beitia (IN) por Luka Sučić (OUT) y Aihen Muñoz (IN) por Aritz Elustondo (OUT), reforzando ambos costados; en Alaves, Denis Suárez (IN) sustituyó a Ángel Pérez (OUT), añadiendo calidad en el último pase desde la derecha.
El tiempo añadido se convirtió en un escenario de máxima fricción. En el 90+2', una intervención de VAR (“Card upgrade”) sobre Sergio Gómez preparó el desenlace disciplinario: en el 90+3', el lateral de Real Sociedad vio la roja directa por “Foul”, transformando lo que inicialmente apuntaba a una sanción menor en una expulsión que dejó a los locales con diez en pleno asedio final. En el 90+9', Gonçalo Guedes fue amonestado por “Argument”, reflejando la pérdida de control emocional del bloque txuri-urdin. En el 90+10', Denis Suárez recibió también amarilla por “Argument”, confirmando el clima de protestas cruzadas.
El castigo deportivo llegó antes del pitido final: en el 90', Lucas Boyé empató 3-3 para Alaves, asistido por Denis Suárez, aprovechando la inferioridad numérica y la desorganización estructural de una Real Sociedad que no supo reordenar su línea defensiva tras la expulsión de Sergio Gómez. El marcador final 3-3 quedó así sellado con todos los goles ya anotados en tiempo reglamentario, pero con la gestión emocional y disciplinaria decidiendo el signo del resultado.
Estructura y Estadísticas
Desde el punto de vista estructural, Real Sociedad se mantuvo fiel a su 4-2-3-1, con Álex Remiro bajo palos y una línea de cuatro con Jon Aramburu, Aritz Elustondo, Duje Ćaleta-Car y Sergio Gómez. El doble pivote Beñat Turrientes–Carlos Soler buscó asegurar circulación (506 pases totales, 83% de acierto) y activar una línea de tres mediapuntas muy móvil: Luka Sučić por dentro, Brais Méndez primero y luego Takefusa Kubo en el carril derecho, y Ander Barrenetxea, posteriormente Gonçalo Guedes, desde la izquierda. Orri Steinn Óskarsson fue la referencia inicial, atacando bien la frontal y los intervalos entre centrales.
El plan ofensivo local se tradujo en 12 tiros (4 a puerta, 4 bloqueados), con 7 intentos desde dentro del área. Sin embargo, el dato de xG (0,94) revela que, pese al volumen, la calidad media de las ocasiones no fue alta; el 3-3 se explica tanto por errores ajenos (propias puertas) como por eficacia puntual más que por una producción sostenida de oportunidades claras. Defensivamente, la “Defensive Index” implícita en el dato de “Goalkeeper Saves” es contundente: Álex Remiro no registró paradas (0), lo que indica que los 2 tiros a puerta de Alaves fueron gol o no exigieron intervención directa, y que el resto del peligro visitante se generó en acciones que no terminaron en remate franco pero sí en errores propios.
Alaves, con su 5-3-2, apostó por una estructura de contención: Antonio Sivera en portería, línea de cinco con Ángel Pérez, Jonny Otto, Nahuel Tenaglia, Victor Parada y Abderrahman Rebbach, y un trío interior Pablo Ibáñez–Antonio Blanco–Jon Guridi que, tras los cambios, mutó hacia perfiles más asociativos con Aleñá y Guevara. En ataque, la pareja Toni Martínez–Ibrahim Diabaté primero, y luego Lucas Boyé, trabajó bien los apoyos y las rupturas, generando un xG de 1,13 con los mismos 12 tiros que Real Sociedad pero con mayor amenaza real desde dentro del área (8 disparos).
En el apartado estadístico global, la “Overall Form” competitiva del partido muestra una Real Sociedad más dominante con balón (54% de posesión, 506 pases, 420 precisos, 83% de acierto, 9 saques de esquina) frente a un Alaves más reactivo (46% de posesión, 427 pases, 343 precisos, 80% de acierto, 5 córners). Sin embargo, el reparto disciplinario y la gestión del riesgo cambiaron el signo del encuentro: Real Sociedad acumuló 2 amarillas (Takefusa Kubo y Gonçalo Guedes) y 1 roja (Sergio Gómez), mientras que Alaves vio 3 amarillas (Abderrahman Rebbach por “Foul”, Ángel Pérez y Denis Suárez por “Argument”) sin expulsados.
En términos de agresividad, los 18 “Fouls” de Alaves frente a los 11 de Real Sociedad encajan con un plan visitante basado en cortar ritmo y proteger su línea de cinco, aunque fue el equipo local quien terminó más castigado por las decisiones arbitrales, especialmente tras la intervención del VAR que elevó la sanción sobre Sergio Gómez. El dato de “goals prevented” a cero para ambos porteros, unido al bajo número de paradas (0 para Remiro, 2 para Sivera), subraya que el 3-3 fue menos un duelo de grandes actuaciones bajo palos y más un partido decidido por la eficacia puntual en las áreas y por errores defensivos, propios y ajenos.
En síntesis, los números respaldan la lectura táctica: Real Sociedad controló más fases del juego y generó un volumen ofensivo razonable, pero su “Defensive Index” quedó lastrado por un gol en propia puerta, una fragilidad estructural ante ataques directos y una gestión deficiente de los últimos minutos en inferioridad. Alaves, con menos balón pero mejor aprovechamiento de sus momentos, justificó su punto apoyado en un xG superior, una estructura defensiva de cinco competitiva y una disciplina táctica que, pese a las tres amarillas, le permitió llegar vivo al tramo final y castigar la descomposición local con el gol de Lucas Boyé.





