En el Estádio da Luz, en una noche de octavos de final de la UEFA Champions League 2025, Real Madrid se llevó una victoria mínima pero enorme (0-1) ante Benfica que puede marcar la serie. El gol de Vinícius Júnior al inicio del segundo tiempo inclinó un duelo muy táctico, donde los de Jose Mourinho concedieron la iniciativa y apostaron por la solidez. El equipo de Álvaro Arbeloa, más alto en la clasificación general del torneo, refuerza su condición de aspirante al título, mientras que Benfica, mucho más rezagado en la tabla, queda obligado a una remontada a domicilio.
Primer tiempo: equilibrio sin premio
La primera parte terminó con el 0-0 que ya reflejaba el descanso en el marcador y en el relato del partido. No hubo goles ni tarjetas en los primeros 45 minutos, señal de un encuentro controlado desde la pizarra. Mourinho dispuso un 4-2-3-1 con Vangelis Pavlidis como referencia y un doble pivote trabajador con Leandro Barreiro y Fredrik Aursnes, buscando cerrar líneas de pase interiores a Arda Güler y cortar las conexiones con Kylian Mbappé y Vinícius Júnior.
Al otro lado, Arbeloa apostó por un 4-4-2 claro, con Mbappé y Vinícius en punta y un centro del campo físico y técnico con Aurélien Tchouaméni, Eduardo Camavinga, Federico Valverde y Güler. Real Madrid fue creciendo con balón, pero sin que el partido registrara acciones decisivas en forma de goles o sanciones disciplinarias antes del descanso. El duelo se movió más en la tensión estratégica que en las áreas.
Segundo tiempo y giros tácticos
Todo cambió en un par de minutos al inicio de la segunda mitad. A los 50', Vinícius Júnior vio la primera tarjeta amarilla del encuentro, y en esa misma franja de tiempo llegó la acción clave: el brasileño firmó el 0-1 para Real Madrid, asistido por Kylian Mbappé. El tanto, catalogado como gol en jugada, premió la mayor presencia ofensiva del conjunto blanco tras la reanudación y castigó a un Benfica que había salido algo más adelantado.
Escándalo en el Da Luz: Protocolo antirracismo y expulsión de Mourinho
Sin embargo, lo deportivo quedó en segundo plano tras un vergonzoso incidente en la segunda mitad. Tras anotar su gol, Vinícius Júnior denunció insultos racistas por parte de Gianluca Prestianni, lo que obligó al árbitro François Letexier a activar el protocolo antirracismo de la UEFA. El encuentro estuvo suspendido durante 11 minutos de máxima tensión, con lanzamiento de objetos desde la grada incluidos. En medio del caos, José Mourinho vio la tarjeta roja en el minuto 86 tras una airada protesta, lo que impedirá al técnico luso estar en el banquillo para la vuelta en el Santiago Bernabéu.
Con el marcador en contra, Mourinho movió el banquillo en busca de más creatividad y energía. A los 74', Andreas Schjelderup dejó su lugar a Georgiy Sudakov, mientras Rafa Silva fue sustituido por Richard Ríos, un doble cambio que reforzó la zona de tres cuartos y el centro del campo para intentar tener más balón y llegada desde segunda línea. Sin embargo, el intento de reacción se vio frenado por la amarilla a Gianluca Prestianni a los 78', sancionado por simulación, un síntoma de la frustración local.
Benfica siguió ajustando piezas: a los 80', Fredrik Aursnes salió para dar entrada al defensor Sidny Lopes Cabral, un movimiento que sugiere una reestructuración táctica más que un simple repliegue, quizá buscando laterales más profundos o un cambio de dibujo. Un minuto después, Prestianni dejó el campo para la entrada del atacante Dodi Lukebakio (81'), una apuesta ofensiva clara para los minutos finales.
Arbeloa respondió gestionando esfuerzos. A los 86', Arda Güler fue sustituido por Brahim Díaz, refrescando la banda y aportando conducción en las transiciones. En el tramo final se intensificó la dureza: Mbappé vio la amarilla a los 87', y ya en el 90+2' Georgiy Sudakov fue amonestado por una falta, prueba de la agresividad de Benfica en la búsqueda del empate. En el descuento largo, Real Madrid cerró el partido con cambios defensivos: a los 90+4', Eduardo Camavinga salió y entró Thiago Pitarch, y a los 90+9' Álvaro Carreras dejó su lugar a Dani Carvajal, movimientos claramente orientados a asegurar el resultado.
Radiografía estadística del duelo
Los números confirman la sensación de un Real Madrid más controlador con balón. El conjunto de Arbeloa manejó el 58 % de la posesión frente al 42 % de Benfica, apoyado en 621 pases totales con un 88 % de precisión, por los 443 pases y el 80 % de acierto del equipo portugués. La diferencia en la calidad de la circulación se tradujo en una mayor capacidad para instalarse en campo rival.
En ataque, Real Madrid fue más productivo: 16 tiros totales por 10 de Benfica, con 7 remates a puerta frente a los 3 locales. El 1.11 de expected_goals visitante, por solo 0.41 de Benfica, subraya que las ocasiones blancas fueron más claras. Aun así, Anatoliy Trubin firmó 6 paradas, reflejando la presión ofensiva madridista, mientras Thibaut Courtois solo tuvo que intervenir 3 veces. Pese a ello, el marcador quedó en un escueto 0-1, señal de que Real Madrid pudo haber ampliado su renta pero le faltó algo de puntería.
En el apartado disciplinario, el choque fue relativamente controlado: 6 faltas de Benfica y 9 de Real Madrid, con dos amarillas por bando. Las tarjetas a Vinícius, Mbappé, Prestianni y Sudakov muestran que la tensión se concentró en los jugadores más decisivos y en el tramo final del encuentro.
Clasificación e impacto en la eliminatoria
En el contexto global de la Champions 2025, el resultado refuerza la posición de Real Madrid, noveno en la tabla general del torneo con 15 puntos y una diferencia de goles de +9 (21 a favor y 12 en contra). Los blancos confirman su condición de equipo fiable en eliminatorias, con 5 victorias en 8 partidos. Benfica, 24.º con 9 puntos y un balance de -2 (10 goles marcados y 12 encajados), mantiene su plaza de playoff pero ve cómo se complica su camino: sus buenos registros en casa (8 goles a favor en 4 partidos) no bastaron esta vez, y ahora necesitará una gran actuación en el Bernabéu para seguir vivo en la competición.





