Real Madrid arranca la Liga 2026-27 con victoria agónica en Cataluña
Real Madrid salió de Cornellà con tres puntos, un suspiro de alivio y un mar de interrogantes. Ganó 2-1 a Espanyol en el último suspiro para abrir la Liga 2026-27, pero el resultado maquilló una actuación llena de viejos fantasmas.
El inicio fue de manual. Minuto 9, jugada de pizarra y la primera firma del nuevo proyecto. Arda Güler colgó una falta con seda y veneno, y Jude Bellingham atacó el espacio como si llevara años en el club: cabezazo, 0-1 y estreno perfecto para el equipo de José Mourinho.
Durante un rato, todo pareció bajo control. El balón corría, el plan se sostenía y Real Madrid imponía jerarquía. Hasta que, poco a poco, el partido se fue inclinando hacia el guion que tanto daño le ha hecho en las últimas temporadas.
El bloqueo de siempre
Espanyol se replegó, cerró líneas y esperó. Real Madrid, otra vez, se atascó. La posesión se volvió lenta, previsible, plana. Y el castigo llegó al filo de la media hora: Álex Calatrava apareció desde segunda línea y batió a Thibaut Courtois para el 1-1. El belga apenas había intervenido, pero volvió a quedar vendido por su defensa.
Ese gol debía despertar al equipo de Mourinho. No lo hizo. Ni el descanso ni, presumiblemente, la charla del técnico lograron encender a un conjunto que se fue apagando con el paso de los minutos.
Vinícius Júnior repitió el patrón que los rivales ya conocen de memoria: arrancadas por la izquierda, recortes previsibles, mucha fricción y poca claridad. Espanyol leyó sus intenciones con una facilidad preocupante. Kylian Mbappé, por su parte, desperdició la ocasión más clara de la segunda parte, cabeceando fuera ante una portería prácticamente vacía.
En la medular, tampoco hubo soluciones. Federico Valverde y Bernardo Silva ofrecieron poca ruptura entre líneas. Faltaron pases que rasgaran el bloque bajo rival y sobraron centros colgados sin plan, sin remate claro, casi por inercia. El reloj corría y el partido se le escapaba a un Real Madrid que empezaba su nueva era con la misma vieja sensación de impotencia.
La sensación en el césped era evidente: hacía falta una genialidad aislada de Mbappé o Vinícius Jr para evitar el tropiezo. Pero ninguno de los dos encontró sintonía ni chispa suficiente. No se miraban, no se conectaban, no se potenciaban. Y ahí, cuando el empate parecía inevitable, apareció un debutante.
Espí rescata a un gigante confundido
Minuto 90. Kylian Mbappé, que hasta entonces había mezclado frustración con chispazos, encontró el espacio justo para fabricar una jugada en el área. El balón terminó en los pies de Carlos Espí, recién llegado, recién lanzado a la batalla. Un toque firme, un disparo seco y el 1-2 definitivo.
Espí, en su debut, se convirtió en el héroe de la noche. Real Madrid se llevó tres puntos de oro en un partido que pedía otro desenlace. Mourinho inició su segunda etapa con victoria, sí, pero sin un solo argumento sólido para pensar que el equipo está listo para destronar a Barcelona.
Las alarmas sonaron fuerte en Cataluña. El marcador favoreció a los blancos; el juego, no tanto.
Notas individuales: luces aisladas en un equipo espeso
Las valoraciones de FotMob dibujan bien el paisaje.
- Courtois (6,7) apenas tuvo trabajo, y en el gol de Espanyol volvió a quedar expuesto por la pasividad de los suyos.
- Denzel Dumfries (7,2) ejemplificó la paradoja del plan de Mourinho: fue elegido por su perfil defensivo en lugar de Trent Alexander-Arnold, pero sufrió en el tanto del empate y ofreció poco peso real en ataque, hasta el punto de obligar a Mbappé a ocupar esa banda durante buena parte del primer tiempo.
- Ibrahima Konaté (7,7) dejó una carta de presentación poderosa: físico dominante, despejes clave, jerarquía aérea. Aun así, tuvo momentos de desconcierto en el área.
- Dean Huijsen (7,1) mostró personalidad, buen pie y hasta se dejó sangre en algún duelo, firmando un debut sobrio.
- Álvaro Carreras (7,4) cumplió en la izquierda: sin errores graves, enlazando bien con el centro del campo, algo ya es mucho tras su último curso.
- Bernardo Silva (7,1) combinó tramos de control con desapariciones demasiado largas. Correcto con balón, pero poco influyente en los duelos: ganó solo dos de nueve.
- Valverde (8,1) dejó la imagen más preocupante en el gol de Calatrava, quedándose clavado, mirando la jugada y gritando órdenes en lugar de seguir la marca. Luego rozó el gol con un disparo que se estrelló en el exterior del poste, pero su actuación dejó más dudas que certezas.
- Arda Güler (8,5) fue el foco creativo del equipo. Su asistencia en la falta del 0-1 fue solo el inicio: cada vez que encontró espacio, levantó la cabeza y eligió bien. Fue, con diferencia, el mejor generador de juego de Real Madrid y su sustitución poco después de la hora dejó la sensación de que el equipo se quedaba sin brújula.
- Jude Bellingham (8,3) siguió en la línea que mostró con Inglaterra este verano: gol, llegadas constantes, personalidad para conducir y encarar. Fue el motor que más empujó hacia adelante durante muchos minutos.
- Vinícius Júnior (7,2) se marchó con un partido muy gris: mucho contacto, muchas faltas recibidas, pero ninguna ocasión creada y ni un solo disparo a puerta.
- Mbappé (7,4) mezcló todo en 90 minutos: frustración, movilidad, errores groseros y una acción decisiva. Se fue a la banda derecha para entrar más en juego, generó algunas opciones y falló un cabezazo inexplicable tras el descanso. Al final, encontró el espacio justo para fabricar la jugada del 1-2 y limpiar parcialmente su noche.
- Yan Diomande (6,4) entró por Güler en el 64’ y dejó centros interesantes, además de iniciar la jugada del gol de Espí, aunque pecó de exceso de toques en el área.
- Marc Cucurella (6,7), también desde el 64’, aún arrastra la resaca del Mundial, pero cumplió y necesita tiempo para entenderse con Vinícius Jr.
- Alexander-Arnold (6,3) por Dumfries, Eduardo Camavinga (6,4) por Bernardo Silva y Carlos Espí (7,5) por Bellingham, todos en el 80’. El inglés dejó un rato correcto sin incidencia real; el francés no perdió ni un pase; el delantero, en cambio, necesitó solo una ocasión para firmar el gol de la noche.
Lo que deja el estreno de Mourinho
Las decisiones del técnico quedaron bajo el microscopio desde el primer día. Apostó por Dumfries para blindar la derecha y terminó con esa banda superada en el 1-1 y sin la amenaza ofensiva que ofrece Alexander-Arnold. Buscó solidez y se quedó en tierra de nadie.
El centro del campo tampoco respondió. Valverde y Bernardo Silva, juntos, no lograron imponer un dominio real ni encontrar soluciones ante el bloque bajo. Las carencias estructurales que arrastra el equipo en la creación siguen intactas.
No todo fue negativo. Arda Güler y Jude Bellingham sostuvieron el poco fútbol reconocible del equipo. Cuando el balón pasó por sus pies, Real Madrid pareció un conjunto con ideas, con intención. Su sociedad, mezcla de talento y agresividad sin balón, apunta a ser una de las grandes armas de Mourinho si decide construir alrededor de ellos.
El marcador dice que Real Madrid empezó la Liga con victoria. La sensación, en cambio, es la de un gigante que aún no sabe muy bien cómo quiere ganar. Y con Barcelona esperando cualquier tropiezo, ¿cuánto tiempo puede permitirse Mourinho vivir al borde del abismo?




