PSG gana el clásico: triunfo y mensaje claro
PSG salió vivo de un clásico áspero ante Marseille con un 2-1 que vale algo más que tres puntos en esta quinta jornada de Ligue 1. En un inicio de temporada liguera lleno de dudas, el campeón respondió donde más duele: en casa del eterno rival.
El marcador, eso sí, no encajó con el guion que muchos habían escrito antes de que rodara el balón. Se esperaba goleada. Se habló de paseo. El campo dictó otra cosa: un duelo tenso, cerrado por momentos, con un PSG dominante pero sin la pegada que anunciaban los pronósticos.
En el pitido final, mientras el ruido del estadio todavía flotaba en el aire, Vitinha fue directo al grano en la zona mixta. El centrocampista portugués, de 26 años, rechazó frontalmente la idea de que su equipo se hubiera quedado corto.
«Decís que todos esperaban una paliza, pero nosotros no, os lo aseguro», lanzó, citado por MaxiFoot. «Siempre es difícil jugar aquí».
El mensaje iba más allá del resultado. Para él, el partido no admite discusión. Aunque el marcador se quedó en un 2-1, el luso recordó que PSG manejó el encuentro durante largos tramos y generó ocasiones de sobra para sentenciar mucho antes.
«Marseille tiene un buen equipo y lo ha demostrado hoy», reconoció. «Creo que hicimos lo necesario para tener una ventaja de varios goles, pero al final ganamos 2-1. Tuvimos muchas ocasiones, así que el resultado ni se discute. Esta victoria es totalmente merecida».
La lectura es clara: PSG no compró el relato de la goleada fácil, pero sí el de la superioridad futbolística. El clásico dejó un marcador corto, no una actuación tímida.
Mientras el debate sobre el juego parisino seguirá alimentando tertulias en los próximos días, Vitinha ya cambia el chip. Llega el parón internacional y le espera la camiseta de Portugal en la UEFA Nations League.
Próximos Partidos de la Selección
- Wales - 24 de septiembre
- Norway - 27 de septiembre
- Norway - 4 de octubre
- Denmark - 1 de octubre
Un calendario apretado para un jugador que sale del infierno del clásico francés directo a otro escenario de máxima exigencia.
PSG respira tras un inicio turbulento. Vitinha, en cambio, apenas tiene tiempo para hacerlo. La temporada no va a bajar el ritmo.



