Portugal desperdició la oportunidad dorada de su generación con Martínez y Ronaldo en el Mundial
Wayne Rooney calificó la última participación de Cristiano Ronaldo en un Mundial como un día triste para el fútbol. No fue exactamente así. Aunque Ronaldo es una figura icónica, la victoria de España frente a un Portugal apagado, sumada al contundente triunfo de Bélgica contra Estados Unidos, hicieron que el 6 de julio de 2026 fuera un día interesante para el deporte.
A pesar de ello, millones de aficionados quedaron profundamente decepcionados por el fin del sueño mundialista de Ronaldo. Él mismo pensó que su etapa había terminado tras el desastre en Qatar 2022. Pero logró llegar a su sexto Mundial con 41 años, una marca impresionante que refleja su extraordinaria resistencia y disciplina física.
"Es un genio, una superestrella", dijo Rooney sobre su excompañero en Manchester United. "Lo que ha aportado al fútbol es algo muy raro. Se sentirá decepcionado porque creía que podía ganar este torneo."
El único que compartió esa ilusión fue Roberto Martínez, y esa fue la verdadera tragedia de la eliminación temprana de Portugal: que una persona antepuso sus intereses a los del equipo y a todo un país.
Un final esperado
La eliminación en octavos contra España no sorprendió. Todo indicaba que la campaña de Portugal terminaría en frustración y polémica, igual que en la Eurocopa 2024. Si hacer lo mismo repetidamente esperando resultados diferentes es locura, Martínez estaba obsesionado.
Que Gonçalo Ramos permaneciera en el banquillo durante todo el partido contra España fue coherente con la política de selección de Martínez: Ronaldo y diez más. Ramos entró desde el banco para marcar el gol decisivo ante Croacia, pero nunca tuvo opciones reales de ser titular mientras Ronaldo estuviera disponible.
Una gestión desastrosa
Desde que asumió la dirección técnica de esta generación dorada, Martínez dejó claro que su proyecto giraría en torno a Ronaldo. Lo primero que hizo fue viajar a Arabia Saudita para informarle que construiría el equipo alrededor suyo, aun cuando ya era evidente que Ronaldo no rendía al nivel máximo desde el Mundial 2022.
El resultado fue una Eurocopa 2024 desastrosa, en la que Ronaldo intentó 23 disparos sin anotar. La federación portuguesa debería haber cesado a Martínez entonces, pero el entrenador continuó y Ronaldo se convirtió en un peso muerto para el conjunto nacional.
Un Mundial decepcionante
Portugal inició el torneo con un empate sin goles ante República Democrática del Congo. Ronaldo celebró sus dos goles contra Uzbekistán con un "¡He vuelto!", pero volvió a desaparecer en el partido contra Colombia. Su único gol en la fase eliminatoria llegó de penalti frente a Croacia, en un encuentro donde fue poco productivo y Martínez finalmente lo sustituyó en los últimos minutos antes del gol decisivo de Ramos.
"No voy a ser más o menos Cristiano Ronaldo porque gane o no el Mundial. Gracias por las críticas después de los 40... La crítica es cómo uno crece", afirmó Ronaldo, defendiendo su legado tras décadas de éxitos y ataques constantes.
Un legado empañado
No hay duda de que Ronaldo es uno de los máximos goleadores históricos, pero sus últimos tres torneos internacionales mancharon su imagen. En esos años fue más una carga que un beneficio para Portugal, que no ha logrado superar semifinales ni en Mundiales ni en Euros desde su título europeo en 2016.
Martínez insistió en que tenía un equipo capaz de ganar el Mundial y ahora, tras fracasar, reconoció que debía dar un paso al costado. La verdad es que nunca debió haber sido contratado si su única intención era favorecer a una estrella en lugar de formar un conjunto ganador.
Jugadores talentosos ignorados
Jugadores como Rubén Dias, Nuno Mendes, Vitinha, João Neves y Bruno Fernandes tienen calidad para ser de los mejores en sus puestos, pero ninguno rindió a su nivel habitual. Cuando tantos jugadores talentosos fallan, las dudas recaen sobre el entrenador y su cuerpo técnico.
Bernardo Silva y sus compañeros merecían un director técnico más fuerte. Ronaldo podría haber sido un suplente valioso si hubiera aceptado un rol secundario. En cambio, fue consentido hasta el punto de perjudicar al equipo y humillarse nuevamente en el escenario más importante.
Su despedida, en ese sentido, no fue solo triste para Portugal, sino también un alivio para el grupo. Después de todo, su legado tiene luces y sombras, y esta etapa final quedó marcada más por errores que por éxitos.




