logo

Pep Chavarría: El camino no convencional hacia Chelsea

El camino de Pep Chavarría hasta Stamford Bridge no tiene nada de convencional.

Mientras muchos futbolistas que llegan a la élite salen de academias de prestigio o irrumpen muy jóvenes en la máxima categoría, el lateral catalán tuvo que abrirse paso por la vía larga, la que casi nunca sale en los vídeos de presentación. No debutó en LaLiga hasta los 24 años, una edad en la que otros ya llevan tiempo instalados en el escaparate principal.

Hoy, con 28, acaba de firmar el gran salto de su carrera: cinco años con Chelsea por unas 16,3 millones de libras, más 1,7 millones en variables. Un contrato que cambia vidas.

“Estoy muy ilusionado por empezar”, dijo el lateral zurdo tras hacerse oficial el acuerdo. “Es un sueño para mí porque Chelsea es uno de los clubes más grandes del mundo. Es una gran oportunidad, pero estoy preparado y trabajaré duro para ayudar al equipo a lograr éxitos”.

De Figueres a Vallecas, sin atajos

Chavarría nació en Figueres, en el noreste de Cataluña. Primero defendió los colores del club de su ciudad y después dio un pequeño salto a Olot, donde empezó a hacerse un nombre en las categorías inferiores del fútbol español. Campos modestos, viajes en autobús, poco foco mediático. Mucho oficio.

El giro llegó en 2020 con su fichaje por Real Zaragoza. Ahí probó por primera vez el fútbol profesional en un club histórico, en una Segunda División siempre exigente. Dos temporadas en ese contexto le abrieron por fin la puerta que llevaba años persiguiendo: en 2022, la llamada de Rayo Vallecano y el estreno en LaLiga.

El momento no pudo ser más oportuno. Rayo no partía como aspirante a nada grande, pero se convirtió en uno de los rivales más incómodos del campeonato gracias a una estructura colectiva sólida y una idea de juego muy definida. Para competir contra clubes mucho más ricos, la entidad de Vallecas volvió a tirar de su receta: detectar futbolistas infravalorados y exprimir sus virtudes.

Chavarría encajó a la perfección en ese molde. Llegó por menos de 2 millones de libras y se marchó convertido en un lateral de Primera consolidado.

Un lateral de fiabilidad y carácter

En Vallecas, el catalán se transformó en un fijo. Su mezcla de agresividad defensiva y potencia física le permitió adaptarse rápido a las exigencias del puesto. Cerró su etapa en Rayo con 125 partidos, instalado en el carril izquierdo como una presencia constante, reconocible.

Ese escaparate también le enfrentó a algunos de los mejores entrenadores del mundo. Entre ellos, Xabi Alonso, a quien se midió la pasada temporada cuando el técnico vasco dirigía a Real Madrid.

En el 0-0 ante el conjunto blanco en Vallecas, en noviembre, Chavarría firmó una actuación que no pasó desapercibida. Orden, dureza en el duelo, concentración ante atacantes de primer nivel. Un partido de esos que no siempre se traducen en portadas, pero sí se quedan grabados en la libreta de los entrenadores.

Aquella noche dejó huella en Alonso. Tanto, que el lateral se convirtió en uno de sus objetivos prioritarios cuando el español asumió el banquillo de Chelsea.

Chavarría también fue titular con Rayo en la final de la Conference League de la temporada pasada, saldada con una derrota por 1-0 ante Crystal Palace. Otro escenario grande en un recorrido construido casi siempre desde abajo.

La pieza que encaja en el plan de Xabi Alonso

El fichaje del catalán no llega solo. Chelsea ya había asegurado en julio la llegada del lateral derecho Marco Palestra, procedente de Atalanta por 47 millones de libras. Dos carrileros nuevos para un entrenador que entiende el juego desde las bandas.

Con Chavarría y Palestra, Alonso tiene ahora la posibilidad de replicar en Londres el sistema de carrileros que impulsó a Bayer Leverkusen hasta el título de la Bundesliga en 2024. Un dibujo que exige laterales largos, agresivos, capaces de sostener la banda entera y de vivir cómodos tanto en campo propio como en campo rival.

El movimiento también responde a una necesidad de plantilla. La marcha de Marc Cucurella a Real Madrid en junio, por 51,8 millones de libras, había dejado cojo el costado izquierdo. Chavarría llega para darle profundidad, competencia y un perfil distinto.

De los campos de la España profunda a Stamford Bridge, sin focos precoces ni carteles de estrella. Ahora le toca demostrar si ese camino largo, lleno de curvas, le ha preparado para resistir la presión diaria de uno de los grandes colosos de Europa.