logo

Pedro Neto y su posible salto al Liverpool: un deseo complicado

Pedro Neto, el chelsea que “saltaría” a por el Liverpool: deseo claro, operación casi imposible

Hace dos veranos, en los despachos de Anfield se habló seriamente de Pedro Neto. Entonces brillaba en Wolves, el perfil encajaba y los agentes escuchaban. Pero el portugués terminó en Stamford Bridge. A Jamie Carragher todavía le escuece.

Hoy, con 26 años, el extremo ha firmado 19 goles en 103 partidos con Chelsea y fue una de las grandes figuras en el título del Mundial de Clubes hace un año, donde marcó tres tantos. Un currículum respetable, aunque lejos de lo que se exige a un atacante de élite en la Premier.

Ahora su nombre vuelve a cruzarse con el de Liverpool.

Liverpool mira a las bandas… y reaparece Jorge Mendes

En The Transfer Show de Anfield Index, el periodista Dave Davis dejó claro el plan: Liverpool quiere más de un extremo este verano. No uno. Varios. Y en esa búsqueda, el club ha vuelto a estrechar lazos con Jorge Mendes, representante de Pedro Neto.

Davis describió al portugués como un jugador muy definido: conduce, asocia bien, centra con criterio. Los datos le respaldan. En la Premier 2025/26, sus números por 90 minutos lo colocan en la élite de su posición:

  • 87,3% de acierto en el pase (89.º percentil)
  • 1,29 centros completados (88.º)
  • 0,41 “grandes ocasiones” creadas (81.º)
  • 0,2 asistencias (78.º)
  • 1,8 ocasiones generadas (78.º)
  • 1,6 regates exitosos (76.º)

Un generador de juego más que un finalizador.

Lo más llamativo del informe de Davis no fue lo estadístico, sino lo emocional: según su información, “Neto saltaría” ante la posibilidad de ir a Anfield. Ya estuvo cerca cuando vestía la camiseta de Wolves. El interés fue real entonces. El deseo, por parte del jugador, lo sigue siendo ahora.

Con todo, el propio periodista admitió que está “buscando agujeros” a esa opción. Y no son pocos.

Un talento fino, pero con números de cara a puerta que no asustan

El gran freno está en el área rival. Neto es capaz de producir acciones de enorme calidad, pero su registro goleador en Chelsea se queda corto para un equipo que debe reemplazar, tarde o temprano, el impacto de Mo Salah.

Nueve goles en 69 partidos de Premier con los ‘Blues’. Es una cifra que no impresiona. Para ponerlo en contexto: Cody Gakpo firmó nueve tantos en 52 encuentros en todas las competiciones la temporada pasada con Liverpool… y recibió críticas constantes de analistas y exjugadores.

La comparación es inevitable. Si Gakpo fue cuestionado con ese rendimiento, ¿qué recepción tendría un extremo que llega desde un Chelsea irregular, con una producción goleadora similar o inferior?

La diferencia está en el tipo de amenaza. Neto vive más del desequilibrio, el pase y el centro. Sus percentiles en creación lo demuestran. Pero el debate en Liverpool no es solo quién desborda, sino quién decide partidos.

Encaje táctico perfecto… y un muro llamado mercado

Sobre el papel, Neto encaja en varias casillas de la pizarra de Anfield. Conoce la Premier, puede actuar en la banda derecha como posible heredero de Salah, cambiar de perfil a la izquierda y, en caso de necesidad, ocupar el carril central.

Es versátil, competitivo y ya ha demostrado que puede rendir en citas de alto nivel, como el Mundial de Clubes con Chelsea. Además, el precedente de futbolistas que han cambiado Stamford Bridge por rivales directos existe: Kai Havertz y Noni Madueke a Arsenal, Mason Mount a Manchester United. No sería un tabú nuevo.

El problema está en la lógica del verano.

Chelsea no suele regalar activos con valor de mercado, y menos a un rival directo. Liverpool, por su parte, no parece dispuesto a pagar un sobreprecio por un jugador cuyo impacto goleador genera dudas, por muy atractivo que sea su perfil creativo. Y si el plan es firmar varios extremos, cada inversión debe rozar la perfección.

La voluntad del jugador, por muy clara que sea, no siempre manda en operaciones de este calibre.

Neto puede soñar con Anfield. Liverpool puede seguir mirándole de reojo, recordando aquella oportunidad perdida en tiempos de Wolves. Pero, hoy, la sensación es que este es un romance más de deseo que de realidad. Y en un verano en el que el relevo de Salah se convierte en una decisión estratégica, ¿se permitirá el club vivir de nostalgias… o buscará un golpe definitivo en el mercado?