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Paul Lambert sobre la situación de Martin O'Neill en Celtic

La tormenta que rodea a Martin O'Neill en Celtic ya no es un simple chaparrón. Son derrotas encadenadas, dudas acumuladas y un parón internacional que se presenta casi como un confesionario. Y, en medio de todo, una voz con autoridad histórica en el club: Paul Lambert.

El antiguo capitán no se llevaría una gran sorpresa si O'Neill decidiera marcharse por voluntad propia. Pero marca un límite muy claro: ser despedido sería otra cosa.

“Me shockearía y me decepcionaría si Celtic lo echara”, avisa el excentrocampista, que vivió de primera mano la primera era dorada del técnico norirlandés en Glasgow.

Una racha que pesa y un parón para pensar

O'Neill, de 74 años, ya avisó que utilizará este parón de selecciones para hacer balance. No es casualidad. Llega tras dos derrotas consecutivas ante Rangers en los Old Firm, un golpe directo al orgullo y a la clasificación.

Entre esos dos clásicos, Celtic también cayó en casa ante Ferencvaros en la Europa League. Antes, en agosto, ya se había consumado una debacle difícil de digerir: una eliminatoria de Champions League tirada por la borda frente a LASK, después de haber mandado 4-0 en el global.

La sensación de desplome no es solo un relato. Es una secuencia de golpes.

“Voy a reflexionar sobre los partidos”, dijo O'Neill, nombrado de nuevo entrenador permanente en verano tras dos etapas como técnico interino la temporada pasada, en las que firmó un doblete de liga y Scottish Cup. No habla desde la teoría, habla desde la trinchera.

O'Neill, bajo el foco… y sin esconderse

El técnico, que entre 2000 y 2005 levantó otros siete trofeos con Celtic —con Lambert en el campo—, no se esconde.

“No soy inmune a las críticas. Absoluta y totalmente lejos de eso”, admite. Y va más allá, verbalizando las preguntas que muchos aficionados ya se hacen: “Creo que hay todas las razones para preguntar ‘¿puedes darle la vuelta a esto? ¿Puedes cambiarlo todo?’. Tengo que mirar un poco el panorama general en este momento”.

No es una declaración de rendición, pero sí el reconocimiento de que el crédito, por muy grande que sea, no blinda a nadie ante la realidad deportiva.

Lambert: elogio máximo y una advertencia al club

Lambert no rebaja ni un milímetro su admiración. Para él, O'Neill es el mejor entrenador de Celtic desde el mítico Jock Stein. Palabras mayores. Precisamente por eso, su análisis tiene un matiz incómodo.

“No me sorprendería si se fuera. No creo que lo necesite”, apunta sobre una posible renuncia del técnico. El mensaje es claro: si O'Neill decide que ya ha tenido suficiente, será una elección personal, no una huida.

Lo que Lambert no contempla es una destitución fría desde los despachos.

“Creo que deben darle la opción, si eso es lo que tiene en mente, si realmente quiere marcharse”, insiste. Para él, el club tiene una deuda moral con el entrenador: “Tiene suficiente crédito en el banco. No hace tanto la gente pedía una estatua para él, así que no creo que puedas pasar de un extremo al otro”.

De la idolatría a la guillotina en cuestión de meses. Ese es el giro que Lambert rechaza de plano.

¿Decisión propia o final impuesto?

El excapitán lo resume con una frase que resuena en Parkhead: “Si quiere irse, entonces se va por sí mismo”.

Ahí coloca la línea roja. Si llega el final de la etapa de Martin O'Neill en Celtic, Lambert solo acepta un desenlace: que sea el propio entrenador quien cierre la puerta al salir. No un despido que borre de un plumazo años de títulos, carácter y memoria colectiva.

Paul Lambert sobre la situación de Martin O'Neill en Celtic