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Pascal Groß: del penalti fallido a la gloria en la Premier

La historia pudo ser muy distinta. En aquella tanda de penaltis, con la selección alemana al borde del abismo tras un 1-1 en 120 minutos, las cámaras enfocaron a Joshua Kimmich buscando voluntarios casi desesperado. Estaba claro que harían falta más lanzadores de los cinco inicialmente previstos. La tensión se palpaba. Y el nombre de Pascal Groß flotaba en el aire… pero nunca llegó a materializarse.

Julian Nagelsmann no lo mandó al campo. Leon Goretzka rechazó lanzar. Así que el sexto penalti recayó en Jonathan Tah, que terminó mandando por encima del larguero el primer lanzamiento desde los once metros de su carrera. Un giro brutal en un momento límite.

Groß, en declaraciones a la revista kicker, reconoció que estaba listo para esa situación, preparado mentalmente para asumir la responsabilidad. Pero se niega a recrearse en el “qué habría pasado si…”. “Estaba preparado para este escenario, pero no quiero removerlo ahora”, explicó. El asunto no volvió a tratarse con Nagelsmann. No hubo charla posterior, ni reproches ni análisis a destiempo. “No, no hubo conversación. A él también le dolió enormemente, por supuesto, todos estaban destrozados”, añadió el centrocampista.

El punto final con la selección

El capítulo con la Mannschaft ya venía escribiéndose en letra pequeña. En el Mundial de Norteamérica apenas disputó 17 minutos, saliendo desde el banquillo en el partido de la fase de grupos ante Ecuador. Después, con la llegada de Jürgen Klopp al banquillo, su nombre desapareció de las convocatorias. No sorprendió a nadie. A sus 35 años, el relevo generacional era evidente, aunque él no había anunciado de forma inmediata su adiós al combinado nacional.

Con el tiempo, Groß asumió que la historia estaba terminada. Lo hizo en silencio, sin dramatismos. “Después del Mundial, con un poco de distancia, ya había decidido que el asunto estaba acabado para mí”, admitió. Y remató con una frase que lo define: serenidad antes que polémica. “No tuve una conversación con el seleccionador. Para mí, no ser convocado no es un problema”.

Su hoja de servicio con Alemania se cierra, salvo giro inesperado, con 19 internacionalidades y un gol. Un paso discreto en números, pero siempre con la etiqueta de futbolista fiable, táctico, útil.

Un veterano en estado de gracia

Mientras su ciclo con el DFB parece clausurado, su presente en Brighton cuenta otra historia, mucho más luminosa. Lejos de apagarse, Groß ha arrancado la nueva temporada con una autoridad que obliga a mirar de nuevo sus estadísticas.

Los Seagulls han volado alto en este inicio de curso y se marchan al parón de selecciones instalados en la tercera plaza de la tabla. No es casualidad. El centrocampista alemán se ha convertido en uno de los motores del equipo, mezclando criterio, llegada y último pase.

Los números hablan por él: tres goles y cuatro asistencias en apenas cinco jornadas de Premier League. Producción de estrella, ritmo de jugador dominante, impacto directo en el juego y en el marcador.

Mientras la puerta de la selección se cierra sin ruido, Groß firma en Inglaterra uno de los mejores arranques de su carrera. No necesita una tanda de penaltis para demostrarlo. Su respuesta está cada fin de semana, sobre el césped, en uno de los campeonatos más exigentes del mundo. Y la pregunta ya no es por qué no lanzó aquel penalti, sino cuánto tiempo más podrá sostener este nivel en la élite.

Pascal Groß: del penalti fallido a la gloria en la Premier