El nuevo St. Pauli tras el descenso: ¿regreso exprés o otra travesía?
El 2024/25 había devuelto el alma al Millerntor. Permanencia en la Bundesliga por primera vez desde la 1995/96, estadio en ebullición, la sensación de que el club por fin se había asentado entre los grandes. Un año después, todo se vino abajo con una violencia conocida en Hamburgo: solo 6 victorias, 8 empates, 20 derrotas y un último puesto que devolvió a St. Pauli a la 2. Bundesliga en la 2025/26.
El golpe no se quedó solo en la tabla. La resaca del descenso arrasó el vestuario y también el banquillo. Alexander Blessin fue destituido pocas semanas después del final de la temporada. Varios pilares del proyecto hicieron las maletas. El club volvió a su eterna pregunta: ¿y ahora qué?
La respuesta, esta vez, no pasa por la resignación.
Un vestuario desmontado pieza a pieza
El símbolo de la fuga de talento tiene nombre y barba inconfundible: Jackson Irvine. Capitán, referente, 153 partidos, 15 goles, 21 asistencias y una conexión con la grada que iba mucho más allá del césped. El australiano lideró el ascenso de 2023/24 y se convirtió en una figura central para la comunidad. Por eso su decisión de pedir el traspaso a Cerezo Osaka sorprendió a muchos, sobre todo porque el anuncio llegó menos de una semana antes del primer partido de la nueva temporada.
No fue el único agujero en la estructura. Nikola Vasilj, 167 partidos y 43 porterías a cero, se marchó libre a Al-Diriyah. Karol Mets, 91 encuentros, firmó también gratis por Bochum. Manolis Saliakas puso rumbo a Olympiacos por 1,3 millones de euros tras 120 partidos con la camiseta marrón. Hauke Wahl se fue a Wolfsburg por 2 millones después de 105 apariciones. Daniel Sinani, 70 partidos, eligió Sampdoria, también sin dejar traspaso.
Una zaga desarmada, el capitán fuera, piezas clave del once titular repartidas por media Europa. El escenario típico de un recién descendido. Pero no el final de la historia.
Hrgota, Mathisen y un banquillo con pedigrí
En medio de las salidas, el club se movió con inteligencia en el mercado. La incorporación más llamativa tiene gol en las botas y experiencia en la categoría: Branimir Hrgota. Llega desde Fürth y no es cualquier delantero. Es el máximo goleador histórico del club franconio en las dos primeras divisiones del fútbol alemán, con 69 goles y 41 asistencias en 238 partidos.
Su currículum no se queda ahí. En la 2020/21 fue el hombre que empujó a Fürth de vuelta a la Bundesliga por segunda vez en su historia, con 16 goles y 7 asistencias. Ahora aterriza en el Millerntor gratis, con el encargo de llenar el vacío de liderazgo y gol que deja Irvine. Un fichaje de esos que, si encaja, cambian el tono de una temporada.
Para apuntalar la defensa, St. Pauli incorporó también sin coste a Marcus Mathisen, central procedente de Magdeburg. No es un nombre de escaparate, pero sí un defensa curtido en la 2. Bundesliga, justo lo que necesitaba una línea de atrás golpeada por las salidas.
El cambio más determinante, sin embargo, se sienta en el banquillo. Marcel Rapp, de 47 años, llega desde Holstein Kiel con una carta de presentación contundente: fue el técnico que llevó a Kiel a su primer ascenso a la Bundesliga en la 2023/24. Curiosamente, la misma temporada en la que St. Pauli se proclamó campeón de la 2. Bundesliga. Dos proyectos que se cruzan ahora en sentido inverso.
Rapp aterriza en Hamburgo con algo que escasea tras un descenso: credibilidad inmediata.
Un verano para reconocerse en el espejo
La pretemporada ofreció las primeras pistas del St. Pauli versión Rapp. No solo en el sistema, también en la actitud.
El estreno fue casi un ritual: duelo ante el vecino Altona 93 y goleada por 2-6. Un aviso de que la pólvora sigue ahí. Después, visita al Kickers Emden, de la Regionalliga Nord, y triunfo por 1-3 en un partido más áspero, de esos en los que el físico y la concentración valen tanto como el talento.
El tercer amistoso, el último ante rival alemán, tuvo un componente emocional especial. Babelsberg, club con el que la afición de St. Pauli mantiene una histórica amistad, recibió una lección de pegada: 1-4, con hat-trick en la primera parte de Abdoulie Ceesay. Una actuación que parecía lanzarlo como gran nombre del verano.
El fútbol, sin embargo, no entiende de guiones perfectos. En el siguiente encuentro, ante el Gorica croata, St. Pauli ganó 2-1 con goles de Louis Oppie y Ricky-Jade Jones, pero perdió a Ceesay por una lesión cápsulo-ligamentosa en el tobillo derecho. Un golpe serio para el ataque justo cuando el gambiano estaba en plena racha.
El penúltimo ensayo fue el más exigente: Bournemouth, equipo de Premier League y Europa League, en Austria. St. Pauli se adelantó con un gol de Kaars en el minuto 22, pero se desmoronó después. Cuatro tantos encajados en apenas 27 minutos y un 4-1 que dejó claro el margen de mejora defensivo. Primera y única derrota de la preparación, pero también el test más realista del nivel actual.
El Millerntor se reencontró con su equipo en el último amistoso, ante un recién ascendido a LaLiga: Deportivo de La Coruña. Partido vibrante, 2-2 final. Taichi Hara y de nuevo Kaars pusieron dos veces por delante a los locales, que no supieron cerrar el partido y encajaron el empate definitivo en el minuto 84. Un recordatorio de que el nuevo St. Pauli sabe golpear, pero aún debe aprender a rematar.
El plan de Rapp: tres centrales y mucho vértigo
En lo táctico, Rapp no parece dispuesto a romper con todo. El dibujo previsto para el estreno ante Fürth apunta a una defensa de tres. La gran incógnita se llama Eric Smith. Su estado físico sigue en duda y, si no llega a tiempo, Tomoya Ando o Adam Dzwigala se perfilan como alternativas para completar la línea de atrás.
En el centro del campo, Fujita se dibuja como eje del juego. A su lado, la duda pasa por Rasmussen o Metcalfe, mientras que las bandas parecen en manos de Pyrka y Oppie, dos piezas clave para dar amplitud y profundidad. Como recambios interiores, Lars Ritzka y Erik Ahlstrand ofrecen garantías para rotar sin perder solidez.
Arriba, la idea es clara: Hrgota como referencia asociativa y goleadora, acompañado por uno de los atacantes de perfil más móvil: Jones, Hara o el propio Ceesay cuando se recupere. Por delante de ellos, Kaars asoma como punta más puro, listo para atacar el área y finalizar.
La alineación tipo, con el 3-4-2-1 como base, podría quedar así: Voll; Nemeth, Mathisen, Ando; Pyrka, Rasmussen, Fujita, Oppie; Hrgota, Jones; Kaars. Un equipo que mezcla caras nuevas, un núcleo que se mantiene y una segunda línea de suplentes más sólida de lo que suele verse tras un descenso.
¿Un regreso exprés o otra travesía?
La historia no juega a favor de St. Pauli. La última vez que bajó antes de este reciente descenso, en la 2010/11, tardó 13 años en regresar a la Bundesliga. El retorno más rápido del club a la élite fue de cuatro temporadas, y solo lo ha logrado dos veces, en los años 90 y principios de los 2000.
Los datos invitan a la prudencia. La sensación en el Millerntor, no tanto.
Pese a la marcha de figuras importantes, el club ha logrado mantener un bloque competitivo. La pretemporada ha dejado claro que el equipo todavía sabe competir contra rivales de distinto nivel y que el modelo de Rapp puede funcionar. Además, el valor de la plantilla no es el de un recién caído cualquiera: St. Pauli presenta la segunda plantilla más valiosa de la 2. Bundesliga, solo por detrás de VfL Wolfsburg, aunque con una diferencia cercana a los 200 millones de euros.
El ascenso directo está en el horizonte, pero no será un paseo. Wolfsburg parte como gran favorito al título. Detrás, la pelea por la segunda y tercera plaza promete una batalla feroz, con Hannover y Heidenheim —también recién descendido— listos para entrar en la contienda.
En ese contexto, situar a St. Pauli fuera del top seis parece exagerado. El potencial está ahí, la estructura deportiva también. Si los fichajes se integran rápido y las ideas de Rapp prenden en el vestuario, el club del barrio más rebelde de Hamburgo no solo puede soñar con volver pronto a la Bundesliga. Puede preguntarse, sin miedo, cuánto tiempo está dispuesto a quedarse arriba cuando lo consiga.




