El calendario aprieta y la mala noticia golpea a Juventus en el peor momento. Dusan Vlahovic, que apenas acababa de dejar atrás una larga ausencia, vuelve a detenerse justo cuando el equipo pelea a cara de perro por un puesto en la próxima Champions League.
El delantero serbio, de 26 años, regresó a la acción a mediados de marzo tras estar fuera desde diciembre. Parecía listo para encadenar minutos, ritmo, goles. Pero el alivio duró poco.
La última lesión llegó en silencio, sin una entrada dura ni una jugada aparatosa. Según informó el club, el problema apareció durante el calentamiento realizado en el descanso del partido del lunes, el triunfo 2-0 en Serie A ante Genoa. En ese momento, Vlahovic sintió una molestia en el gemelo izquierdo y dio la voz de alarma.
Al día siguiente, el diagnóstico puso nombre al temor. Juventus explicó que el jugador se sometió a pruebas médicas y que los exámenes revelaron “un daño de bajo grado” en la zona afectada. No es la peor noticia posible, pero sí otra piedra en el camino de un futbolista que no logra encadenar continuidad.
Los medios italianos coinciden en el mismo pronóstico: al menos tres semanas de baja. Tres semanas que, en este tramo del curso, pesan como plomo. Son partidos clave, puntos que pueden decidir una temporada entera.
La clasificación no deja margen para el error. Juve marcha quinta en la tabla, a solo un punto de Como, dueño por ahora de la última plaza que da acceso a la próxima Champions League, con siete jornadas por disputarse. Cada encuentro es una final. Cada ausencia importante, un golpe.
Sin Vlahovic, el plan ofensivo deberá reajustarse de nuevo. El equipo ha aprendido a sobrevivir sin él, pero otra interrupción corta el proceso de adaptación mutua entre el delantero y el resto del bloque. Justo cuando empezaba a recuperar sensaciones, el reloj vuelve a ponerse en cero.
La carrera por Europa no espera. Y Juventus tendrá que demostrar si puede sostener su asalto a la Champions League sin su referencia más pura en el área.





