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Niklas Süle se retira: un adiós prematuro del Borussia Dortmund

A los 30 años, cuando muchos defensas centrales entran en su plenitud, Niklas Süle ha decidido detener el reloj. El jugador de Borussia Dortmund y de la selección alemana se retirará este verano, después del último partido de la temporada, cerrando una carrera marcada por los títulos… y por el miedo a una tercera gran lesión.

Todo se aceleró en una noche amarga de Bundesliga, en la derrota de Dortmund ante Hoffenheim el mes pasado. Süle se lesionó la rodilla y, en cuanto sintió el dolor, su mente viajó al peor escenario: otro ligamento cruzado roto. Otra montaña por escalar. Otra vez.

Lo contó sin filtros en el podcast Spielmacher. Tras las primeras pruebas, antes de conocer el diagnóstico definitivo, se derrumbó: se metió en la ducha y lloró durante diez minutos. Estaba convencido de que se había roto “otra vez”. Esa palabra que persigue a los futbolistas que ya han pasado por un quirófano demasiado familiar.

Al día siguiente llegó la sorpresa. La resonancia magnética descartó la temida rotura del ligamento cruzado. Buenas noticias para cualquiera. Para Süle, una confirmación íntima. En ese instante, según explicó, tuvo claro “al 1.000%” que su carrera había terminado. No quería volver a vivir la pesadilla de una tercera lesión grave, ni pasar de nuevo por la larga rehabilitación, las dudas, la incertidumbre.

Su contrato con Borussia Dortmund finaliza el 30 de junio. No habrá renovación, ni cambio de aires, ni última aventura en otro campeonato. Habrá un punto final. Elegido por él, no por el siguiente informe médico.

Süle habló también de algo que rara vez se verbaliza en público: el deseo de la vida después del fútbol. Se veía independiente, de vacaciones, con tiempo para sus hijos. Y le aterraba la idea de tener que afrontar todo eso arrastrando una tercera rotura del cruzado, física y mentalmente.

Su decisión llega desde una posición poco habitual: la del ganador que se marcha antes de que el cuerpo le obligue. Cinco Bundesligas con Bayern Munich, una Champions League en 2020, años al máximo nivel en Hoffenheim, Bayern y después Dortmund, al que llegó en 2022 para reforzar la zaga de un aspirante constante al título.

Con Alemania, sus números también hablan de un defensa de referencia: 49 internacionalidades, presencia en dos Copas del Mundo y campeón de la Copa Confederaciones en 2017. Un central de gran envergadura, habituado a las noches grandes, que ahora elige el silencio del retiro cuando aún podría seguir en el escaparate.

Su caso abre una pregunta incómoda para el fútbol moderno, donde la exigencia física y mental no deja de crecer: ¿cuántos jugadores más decidirán bajarse del tren antes del último golpe, antes de la siguiente rotura, antes de que la próxima resonancia les quite la posibilidad de elegir?