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Neymar llora en el MetLife: un adiós mundialista entre goles y lágrimas

Neymar se desplomó sobre el césped del MetLife Stadium con el pitido final. No había lesión esta vez. Eran lágrimas. Lágrimas de un jugador que probablemente acababa de disputar su último partido en una Copa del Mundo.

Brasil cayó 2-1 ante Noruega en los octavos de final y el marcador explica solo una parte de la historia. La otra se leyó en el rostro del ’10’, que entró desde el banquillo, marcó de penalti en el tiempo añadido y, aun así, se marchó eliminado, otra vez lejos del título que siempre persiguió.

De duda médica a última bala

Neymar ni siquiera tenía asegurado su lugar en la lista de Carlo Ancelotti. Una lesión en la pantorrilla sufrida en mayo con Santos FC puso en riesgo su presencia en el torneo. Llegó justo, entre dudas físicas y debates sobre su peso específico en la selección, pero terminó entrando en la convocatoria, para alivio de millones de brasileños.

No fue titular en ningún partido. El rol cambió: de protagonista absoluto a recurso de lujo. Un arma guardada para cuando el partido pidiera algo diferente. El duelo ante Noruega, en los octavos, parecía ese escenario.

Entró en el minuto 67, con el marcador 0-0 y la tensión dibujada en cada pase. Brasil buscaba aire, chispa, alguien capaz de romper el guion. Neymar saltó al campo con ese encargo, quizá con la sensación íntima de que no habría muchas oportunidades más.

El golpe noruego y el reloj en contra

El plan se vino abajo muy rápido. Doce minutos después de su ingreso, el delantero estrella de Noruega castigó a Brasil y puso el 1-0. Golpe directo al ánimo. El equipo sudamericano se vio obligado a correr contra el reloj, a atacar con más prisa que claridad.

Cuando el partido se acercaba al descuento, la herida se abrió aún más: en el minuto 90, el mismo atacante noruego firmó un segundo gol, un derechazo magnífico desde fuera del área, cruzado al segundo palo. 2-0 y un silencio pesado en la grada brasileña.

Parecía sentencia. Parecía el final sin matices.

El penalti, el gol 80 y un cruce de miradas

El partido se negó a morir sin que Neymar dejara su marca. Minutos después del 2-0, Leo Østigard cometió penalti al golpear con el codo en la cabeza a Casemiro dentro del área, en la disputa por un balón aéreo. El árbitro señaló el punto fatídico. Una última escena para el ’10’.

Neymar tomó el balón. Respiró. Ejecutó. Gol. Su tanto número 80 con la camiseta de Brasil, tres más que Pelé en el registro histórico de la selección masculina. La red se movió, el marcador se apretó, pero el tiempo ya no alcanzaba.

Tras anotar, el brasileño se dirigió al guardameta Ørjan Nyland. Hubo palabras, tensión, orgullo. El gol no cambió el destino del partido, pero sí dejó la imagen de un Neymar que, incluso en el borde del abismo, se negó a irse en silencio.

El peso de la historia

Las cifras son contundentes. Neymar supera a Pelé en goles con la selección, pero el legado mundialista del ’10’ histórico sigue intacto: tres Copas del Mundo. Neymar no tiene ninguna.

Brasil no levanta el trofeo desde 2002. Desde que Neymar forma parte de las plantillas mundialistas, la selección no ha pasado de los cuartos de final. Y ahora, por primera vez desde 1990, se marcha eliminada en octavos.

En el MetLife Stadium, esas estadísticas dejaron de ser simples datos. Se encarnaron en un jugador de 34 años, de rodillas sobre el césped, llorando en lo que probablemente fue su último acto en la Copa del Mundo.

La pregunta ya no es cuántos goles más puede marcar con Brasil. La pregunta, tras esta noche en Nueva Jersey, es si alguna vez tendrá otra oportunidad de cambiar su historia en el torneo que más le ha escapado.

Neymar llora en el MetLife: un adiós mundialista entre goles y lágrimas