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Musiala y su diagnóstico: crisis de ausencia y retos físicos

El susto recorrió de nuevo al Bayern Munich. Jamal Musiala se desplomó por segunda vez en apenas cuatro días, esta vez durante el amistoso ante Heidenheim, y encendió todas las alarmas en el club y en la selección alemana. El talentoso mediapunta, de 23 años, quedó aturdido sobre el césped, necesitó atención médica inmediata y abandonó el campo ayudado por el cuerpo sanitario, en una escena demasiado similar a la vivida recientemente frente a RB Leipzig.

No fue un simple mareo. No esta vez, ni la anterior. El club reaccionó rápido y de forma contundente. El director deportivo, Max Eberl, dejó claro que la entidad conoce a fondo la situación y está volcada en el jugador, tanto en lo deportivo como en lo humano. Nadie en el Bayern quiere correr riesgos con su dorsal 10.

Un diagnóstico que pone nombre al miedo

Horas después del último episodio, fue el propio Musiala quien tomó la palabra. En un comunicado, explicó que los médicos le han diagnosticado crisis de ausencia breves y temporales, derivadas de una disfunción neurológica. Un término técnico para algo que, sobre el césped, se traduce en segundos de desconexión total.

Para entender mejor el cuadro, el medio alemán BILD consultó a una de las voces más autorizadas del país: el profesor Christoph Kleinschnitz, jefe de neurología del Hospital Universitario de Essen. Su lectura fue clara y directa:

«Desde un punto de vista neurológico, esto podría ser potencialmente una crisis epiléptica. Podría tratarse de una forma de epilepsia de ausencia, ya que los síntomas, como breves periodos de falta de respuesta, son compatibles con ello», explicó el especialista.

El neurólogo, sin embargo, puso matices necesarios: para una valoración definitiva harían falta todos los resultados de las pruebas neurológicas. Ahí se juega el detalle fino del diagnóstico. Pero su mensaje central alivió a muchos en Múnich: «Es altamente tratable, pero requeriría una terapia a largo plazo. Musiala puede seguir jugando al fútbol».

Un cuerpo castigado: de la fractura a la neurología

El problema neurológico llega en un momento en el que Musiala ya venía de pelear contra su propio cuerpo. La temporada 2025-26 fue un rompecabezas físico para él. Se perdió un tramo importante del curso tras una durísima lesión sufrida en el Mundial de Clubes ante Paris Saint-Germain: fractura de fíbula, además de tobillo dislocado y roto. Un cóctel de traumatismos que habría frenado a cualquiera.

Aquella lesión no solo lo sacó de los focos durante meses. Le rompió el ritmo, le obligó a reconstruir confianza, automatismos, explosividad. Y cuando parecía empezar a encadenar minutos y sensaciones, llegaron estos episodios de colapso. Dos golpes distintos, mismo protagonista.

Ahora, la prioridad es doble y delicada: seguir afinando la recuperación de las graves lesiones ortopédicas y, al mismo tiempo, gestionar con precisión médica esta condición neurológica recién diagnosticada. No se trata solo de volver a jugar; se trata de hacerlo con garantías, con seguridad y con un plan de largo recorrido.

Los expertos, de momento, lanzan un mensaje de relativa calma: con el tratamiento adecuado y un seguimiento riguroso, no ven motivos para que su carrera se descarrile. El margen de maniobra existe. El tiempo, en cambio, no sobra.

Bayern, medicina y una temporada que no espera

En el entorno de Musiala se ha levantado un escudo. El Bayern Munich, su familia y sus amigos se mueven en bloque mientras el jugador avanza en su plan terapéutico. El club sabe lo que tiene entre manos: no solo una estrella, sino un futbolista llamado a marcar época en el Allianz Arena.

Musiala, por su parte, ha transmitido optimismo respecto a su nueva rutina médica. Acepta el diagnóstico, asume la necesidad de una terapia prolongada y se centra en lo que puede controlar: entrenar, escuchar a los médicos, ajustar su día a día. No hay dramatismo en su discurso, pero sí una seriedad evidente.

En el vestuario y en los despachos, la gran pregunta es otra: ¿cuándo estará disponible al cien por cien? La próxima temporada se acerca a gran velocidad y el Bayern quiere a su número 10 plenamente integrado mientras persigue títulos en todas las competiciones. La planificación deportiva se construye con él dentro del once, no como una incógnita permanente.

Por ahora, la última palabra la tienen los especialistas. Hasta que el equipo médico no dé una luz verde rotunda, cualquier regreso al máximo nivel será medido al milímetro. La afición, mientras tanto, espera. No solo volver a ver a Musiala sobre el césped, sino comprobar si, después de tantos golpes físicos y ahora neurológicos, puede recuperar ese fútbol eléctrico que lo convirtió en el faro del Bayern y en uno de los grandes talentos de su generación.