Mudryk regresa como un fenómeno en el Chelsea
En Hong Kong no jugaba el marcador. Jugaba la historia. Después de 20 meses fuera, Mykhailo Mudryk volvió a vestir la camiseta del Chelsea y, aunque apenas tocó el balón en la derrota 1-0 ante Juventus en el Kai Tak Stadium, su entrada al campo fue el verdadero ruido de la noche.
Más de 43.000 aficionados se levantaron para recibir al ucraniano, recién autorizado a competir tras la resolución de su caso disciplinario por dopaje confirmada por la federación inglesa la semana pasada. Un rugido, un nombre y un futbolista que llevaba casi dos años entrenando en la sombra.
Xabi Alonso fue claro con él antes del partido: tendría entre 10 y 15 minutos. Nada de épicas forzadas, solo un primer paso. Pero dentro del vestuario hubo un gesto que dice mucho más que cualquier discurso: Nicolas Jackson aceptó de antemano ceder su sitio para que Mudryk pudiera tener ese regreso. En un amistoso de pretemporada, un detalle así pesa.
Misha es un fenómeno
Para Tosin Adarabioyo, lo de Hong Kong no fue una sorpresa. Fue la consecuencia lógica del carácter de su compañero.
«Misha es mi chico. He mantenido el contacto con él todo este tiempo y es realmente bonito tenerle de vuelta. Estoy muy feliz por él», explicó el central, uno de los líderes del vestuario del Chelsea.
Mudryk apenas lleva unos entrenamientos con el grupo tras esos 20 meses alejado del equipo, pero ya ha sido capaz de competir unos minutos. Para muchos, algo casi milagroso. Para Tosin, no.
«Se le ve muy feliz de estar aquí, de volver al entorno. Obviamente le va a llevar un tiempo, pero todos estamos aquí para apoyarle», subrayó.
Cuando se le pregunta cómo ha podido mantener ese nivel físico durante tanto tiempo sin jugar, la respuesta llega sin dudar:
«Misha es un fenómeno. Su ética de trabajo es increíble. No hay ninguna duda de que ha estado trabajando duro todo este tiempo. Sé que ha estado haciendo sesiones por su cuenta, le he visto. Conozco a la gente con la que ha estado trabajando, así que está bien».
¿Sorpresa por su estado de forma? Ninguna.
«Para nada. Le conozco muy bien, su ritmo de trabajo es fenomenal, así que no me sorprende en absoluto», remató el defensa.
Del “Tío Tosin” a los veteranos de verdad
En un vestuario joven como el del Chelsea, Tosin se había ganado un apodo revelador: “Uncle Tosin”. Con solo 28 años era, hasta hace unas semanas, el jugador de más edad del grupo. Un veterano prematuro.
Ese rol ha cambiado este verano. Han llegado Danny Welbeck, de 35 años, y Jordan Henderson, de 36, dos nombres con mil batallas a sus espaldas.
«No, gracias a Dios», respondió entre risas cuando le recordaron que ya no es el “tío” del vestuario. «Ahora tenemos a Welbeck. Le conozco desde hace mucho tiempo, de cuando crecíamos en Manchester».
Welbeck ya se estrenó de forma oficiosa con la camiseta del Chelsea en Hong Kong, disputando los primeros 45 minutos antes de ser sustituido. A Tosin le ilusiona lo que puede aportar el delantero en el oeste de Londres.
«Todos hemos visto que marca goles. Es delantero y está aquí para ayudar. La forma en la que puede ayudar es marcando goles y estoy seguro de que lo hará», afirmó con contundencia.
Henderson, Welbeck y una mentalidad ganadora
No se trata solo de piernas. Se trata de peso específico. Con Henderson y Welbeck, el Chelsea incorpora algo que le ha faltado en los últimos años: experiencia ganadora en la élite, voces que saben lo que es sostener un vestuario en los momentos críticos.
Tosin lo ve así: «Pura experiencia y, al mismo tiempo, son ganadores. Van a traer esa mentalidad ganadora al club y ojalá sigamos en esa línea».
En Hong Kong, el marcador dejó una derrota. Pero el foco real estaba en otra parte: el regreso de Mudryk, el sacrificio de Jackson, la irrupción de Welbeck y la llegada de Henderson. Señales de un Chelsea que intenta rehacerse mezclando talento joven, trabajo obsesivo y veteranos que saben lo que cuesta ganar.
Si Mudryk, el “fenómeno” del que habla Tosin, consigue trasladar a la competición todo lo que ha trabajado en la oscuridad, la próxima vez que el Kai Tak —o cualquier estadio— se levante para recibirle, quizá ya no sea solo por su regreso, sino por lo que esté empezando a cambiar en el Chelsea.




