Mohamed Salah deja Liverpool por Trabzonspor: un nuevo reto en Turquía
Mohamed Salah ha cerrado una era. Nueve años, una camiseta icónica, una montaña de goles y un lugar asegurado en la historia de Liverpool. Ahora, el egipcio hace las maletas y repite una ruta conocida: la que ya tomó Daniel Sturridge rumbo a Trabzonspor.
El delantero, de 34 años, está a un paso de firmar como agente libre por el club turco tras poner fin este verano a su etapa en Anfield. Aún debe pasar el reconocimiento médico y estampar su firma, pero ya se encuentra en Turquía, preparado para el siguiente capítulo de su carrera.
De la tentación saudí a la apuesta por Trabzon
No le faltaron pretendientes. Besiktas lo sondeó, Al-Ittihad también apareció en el radar y desde Italia surgieron contactos. Sin embargo, Salah eligió Trabzonspor, tercero en la última edición de la Super Lig y aspirante a jugar la Europa League 2026/27 si supera las rondas previas.
No es un destino cualquiera. Es un club que respira pasión, con un estadio caliente y una ciudad que vive el fútbol como identidad. Y es, además, un escenario que ya conoce bien otro ex de Liverpool.
El rastro de Daniel Sturridge
El movimiento de Salah calca, en parte, el de Daniel Sturridge. El inglés aterrizó en Trabzon en 2019, con un contrato de tres años, tras cerrar su etapa en Anfield. No duró tanto como se esperaba, pero dejó huella en poco tiempo: siete goles en 16 partidos antes de acordar con el club la rescisión anticipada de su vínculo.
Sturridge había construido su nombre mucho antes. Formado en Manchester City, pasó por Chelsea y Bolton antes de encontrar en Liverpool su pico de rendimiento. En seis años y medio en Anfield firmó 67 goles en 160 encuentros y formó con Luis Suárez una de las duplas más letales que ha visto la Premier League en la última década.
Tras su breve paso por Turquía, el delantero probó suerte en la A-League con Perth Glory en la temporada 2021/22. La historia, sin embargo, se torció de nuevo por culpa del físico. Empezó a entrenar tarde, en noviembre, y una lesión en la ingle en febrero le cortó cualquier opción de continuidad. El director ejecutivo del club, Tony Pignata, llegó a calificar la operación de “decepcionante”: solo seis apariciones, una titularidad, ningún gol y salida al verano siguiente bajo la batuta del nuevo técnico, Ruben Zadkovich.
Es ese camino, lleno de expectativas y con un desenlace agridulce, el que Salah pretende reescribir con un final muy distinto.
El dorsal, un guiño a la ciudad
En Liverpool, Salah fue sinónimo de un número: el 11. Lo llevó durante sus nueve temporadas en Anfield, hasta convertirlo en parte de su marca personal. Con Egipto viste el 10. Ninguno de los dos está disponible en su nuevo destino.
En Trabzonspor, el 11 pertenece a Ozan Tufan. El 10 es de Ernest Muci. Lejos de forzar una negociación interna, el egipcio ha abrazado un símbolo local. El club ya ha difundido imágenes de Salah con el dorsal 61, cifra que va mucho más allá de un simple número de camiseta.
El 61 es el código de matrícula de Trabzon y un emblema para la afición. Una seña de identidad. Para un futbolista que ha sabido conectar con las gradas allá donde ha ido, la elección no parece casual: es una forma de presentarse ante su nueva hinchada hablando su propio lenguaje.
Un adiós pactado a Liverpool
Salah pudo seguir en Liverpool una temporada más. Su contrato se extendía hasta 2027. No se trataba de una salida forzada por calendario, sino de una decisión consensuada. Club y jugador entendieron que este verano era el momento adecuado para cerrar un ciclo glorioso antes de que la relación se desgastara.
Su última campaña con los Reds fue, con diferencia, la más discreta. El equipo apenas logró asegurar plaza en la próxima Champions League y el brillo colectivo se apagó respecto a años anteriores. Para un futbolista acostumbrado a pelear por títulos mayores, el escenario cambió.
No se borran, sin embargo, las huellas que deja atrás: goles decisivos, noches europeas inolvidables y una conexión con la grada de Anfield que no se mide solo en estadísticas.
Un nuevo foco, una nueva presión
Ahora el foco se desplaza a Trabzon. Salah llega como estrella, referente inmediato y bandera de un proyecto que quiere pelear la Super Lig y asomarse con ambición a Europa. La comparación con Sturridge será inevitable, pero también injusta si se limita al desenlace.
La pregunta que se abre es otra: ¿puede Salah, con 34 años y un currículo repleto de éxitos, transformar ese tercer puesto liguero en algo más grande y convertir el 61 en un nuevo número icónico del fútbol europeo?



