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Min-Jae Kim: El Tercer Central del Bayern que Busca Oportunidades

En el Bayern Munich, las jerarquías suelen estar claras mucho antes de que ruede el primer balón oficial. La temporada pasada, el eje de la zaga tuvo dueños fijos: Dayot Upamecano y Jonathan Tah. Detrás de ellos, en la primera fila de espera, aparecía Min-Jae Kim. Nada indica que ese orden vaya a cambiar de inmediato. Al menos, sobre el papel.

Vincent Kompany, sin embargo, se resiste a que la historia quede escrita en julio.

—No digan las cosas de forma tan absoluta— lanzó el técnico en rueda de prensa en la isla surcoreana de Jeju, durante la gira asiática del Bayern.

No fue una frase al azar. Fue una puerta entreabierta.

Competencia al estilo City

Kompany conoce mejor que nadie lo que significa pelear por un puesto en una defensa de élite. Lo vivió en el Manchester City. Y ahora quiere trasladar ese ecosistema al vestuario bávaro.

—Aquí hablamos de una competencia que me gusta y que yo mismo experimenté en el Manchester City. Lo más importante es demostrarlo en el campo— explicó. Y ahí apareció el nombre de Min-Jae.

El belga no esquivó el tema. Al contrario, lo utilizó para subrayar el comportamiento del central surcoreano, obligado a vivir a la sombra de Upamecano y Tah durante gran parte del curso pasado.

—En ese sentido, le hago un cumplido a Min-Jae. Pase lo que pase, se mantiene concentrado y deja que sus acciones hablen por él en el campo— añadió Kompany.

De casi invisible a recurso clave

El inicio de la temporada anterior fue duro para Kim. Apenas contaba. Entrenaba, esperaba y miraba cómo el once se repetía sin su nombre.

—Tuve muchas situaciones en las que pensé: quizá ahora es el momento adecuado para hablar con Min-Jae— reconoció el técnico. A veces se sentó con él. Otras, decidió dejarle espacio. En todas, la respuesta del jugador fue la misma: profesionalidad absoluta, intensidad en los entrenamientos y entrega en cada minuto que caía de su lado.

El premio llegó tarde, pero llegó. Cuando la Bundesliga ya tenía campeón y el título estaba resuelto, Kim empezó a acumular minutos. No eran partidos menores para él. Cada aparición servía para que Upamecano y Tah recargaran energías de cara a las eliminatorias de copa, pero también para que el surcoreano mostrara que no era solo un suplente disciplinado, sino un central fiable en rotación.

Ese tramo final dejó una sensación clara: si el Bayern quiere competir en todos los frentes, necesitará algo más que una pareja fija en la retaguardia.

Gira en casa: escaparate perfecto

El escenario actual no puede ser mejor para Min-Jae Kim. El Bayern se entrena en su país, en Corea del Sur, con una cita que, aunque amistosa, tiene carga simbólica: el duelo ante Jeju SK FC este martes a la 13:00.

Kim está en la expedición. También Jonathan Tah. Dayot Upamecano, en cambio, disfruta de un permiso especial tras alcanzar las semifinales del Mundial con Francia. Menos competencia directa, más minutos potenciales. Un contexto ideal para enviar mensajes sobre el césped.

El propio Kim no esconde su deseo para la nueva temporada. Quiere oportunidades. Muchas.

—Espero que el entrenador me dé muchas opciones— confesó, fiel a su estilo discreto. No reclamó, no levantó la voz. Prefirió subrayar el nivel del vestuario en el que compite: —Estoy muy contento de poder medirme con Jonathan Tah y Dayot Upamecano. En el Bayern Munich hay una competencia fuerte cada temporada. Pero también nos llevamos bien. Hablamos mucho entre nosotros, así que estoy muy satisfecho. Puedo aprender mucho de ellos—.

La frase lo define. Ambicioso, pero sin estridencias. Competitivo, pero integrado.

El central que hace reír

Al final de la comparecencia, Kompany dejó a un lado la pizarra y se permitió una sonrisa. Le preguntaron por el lado menos conocido de Min-Jae Kim. El técnico no dudó.

La respuesta llegó con gesto cómplice: la gente no sabe que el defensa tiene un sentido del humor notable. Lo ve a diario en el vestuario. Lo ve en los entrenamientos. Lo ve en la reacción de los compañeros.

—Cuando un jugador se pone al lado de Min-Jae, empieza a reírse— comentó, divertido. Esa faceta, la del tipo que destensa el ambiente, apenas trasciende fuera. Sobre el campo, en cambio, se ve a un central serio, concentrado, casi hermético.

Entre el humor puertas adentro y la dureza de la competencia por un lugar en la defensa, Kim se mueve en una delgada línea: la del futbolista que sabe que hoy es “tercer central”, pero que escucha a su entrenador negar cualquier verdad absoluta.

La gira por Corea del Sur puede ser solo un amistoso más en el calendario del Bayern. Para Min-Jae Kim, en cambio, puede ser el primer capítulo de una temporada en la que deje de ser el relevo silencioso y se convierta en una pieza que ya nadie pueda dar por sentada.