logo

Mike Grella provoca a Australia y los Socceroos responden

Mike Grella volvió a apuntar contra Australia. Y esta vez lo hace con medio mundo repasando, una y otra vez, esas palabras que ya le persiguen antes del choque que puede decidir el grupo ante Estados Unidos.

El exjugador, ahora analista en CBS Sports Golazo, había ridiculizado a los Socceroos antes del torneo. Sin matices: “No tienen ninguna posibilidad de hacer nada en el Mundial. Son el equipo más débil del grupo. No hay forma de que Australia pueda competir con Estados Unidos”. Ni reconocía a los futbolistas, ni veía opciones, ni contemplaba siquiera el susto.

Ese vídeo, que ya era munición para las redes, ha explotado tras el 2-0 de Australia a Turkiye en Vancouver. Y Grella se ha convertido en el villano perfecto.

De la burla al boomerang

El exjugador de AFL Dan Gorringe reavivó el fuego al compartir el clip entre risas y soltar un directo “we’re gona f*** you up” dirigido a Grella. El estadounidense respondió en sus redes con un “Yo this sh*t’s hilarious” y un “see you Friday”, adornado con el clásico arsenal de emojis llorando de risa. El lenguaje universal de quien, por supuesto, “no se da por aludido”.

La realidad, sin embargo, ha cambiado el tono del debate. Australia no solo ganó: silenció a muchos. El equipo de Tony Popovic firmó una victoria madura, incómoda para el rival, con goles de Nestory Irankunda y Connor Metcalfe, y un debut de Patrick Beach en la portería que ya roza la categoría de relato nacional.

Antes del Mundial, pocos en Australia habrían reconocido a Beach por la calle. Después de su estreno, se ha ganado el estatus de héroe inesperado. Pero el nombre que ha cruzado fronteras con más fuerza es otro.

El estallido internacional de Irankunda

Nestory Irankunda, extremo de Watford, ha capturado la imaginación fuera del país. En Inglaterra ya le seguían por su temporada en Championship, pero su irrupción en el Mundial ha disparado el interés.

La BBC, a través de Chris McKenna, subrayó su historia: de refugiado a estrella mundialista, con una parada intermedia de lujo, aprendiendo de Harry Kane en Bayern Munich hace apenas un año. Un salto vertiginoso.

El tabloide The Sun llevó a los Socceroos y a Irankunda a la portada de su web, por delante incluso de la victoria de Escocia ese mismo día, con un titular contundente: la estrella de Watford nacida en un campo de refugiados marca un gol histórico en un Mundial.

La revista FourFourTwo fue más allá con una pregunta que pesa: “¿El nuevo Michael Owen?”. El paralelismo no es casual. El gol de Irankunda recordó al tanto del inglés ante Argentina en 1998: velocidad brutal, decisión, desparpajo absoluto.

Postecoglou, orgullo australiano en la mesa de análisis

En Reino Unido e Irlanda, la victoria australiana tuvo un guiño extra: Ange Postecoglou, exseleccionador de los Socceroos y exentrenador de Tottenham, formó parte del panel de ITV. Y no se guardó elogios para el nuevo ídolo.

Destacó la velocidad “fantástica” de Irankunda, al nivel de cualquier escenario, desde un parque hasta un Mundial, y subrayó el peso del momento: un par de semanas buenas en una Copa del Mundo pueden cambiarte la vida. Su deseo quedó claro: que este solo sea el comienzo.

La frase encaja también con el equipo. Porque la sensación es esa: que este puede ser el arranque de algo serio para la Australia de Popovic.

De “lay up” a amenaza real

Las proyecciones ya se han movido. The Athletic sitúa ahora a Australia con un 85 % de opciones de salir del grupo. Una cifra que contrasta con el desprecio previo de parte del entorno estadounidense, con Grella al frente.

El analista había descrito a Australia como un “lay up” para Estados Unidos, un trámite, un rival cómodo. Hoy, algunos de sus compañeros de plató empiezan a ver el riesgo de que esas palabras se conviertan en combustible extra para los Socceroos cuando se midan a los coanfitriones en Seattle, a las 5.00 AEST del sábado.

“Grella va a ser contratado como su motivador a este paso”, ironizó el exmediocampista Benny Feilhaber en CBS Sports Golazo. “Les consiguió tres puntos ayer”, añadió, señalando el efecto rebote de tanta falta de respeto.

El exdefensa Jimmy Conrad recogió el guante: “Todo el mundo sigue subestimando a Australia y parece que no es lo correcto. Así que gracias, Grella. Lo apreciamos”. El tono es de broma, pero el mensaje es claro: el discurso ha cambiado.

La “pillería” de Popovic y la otra cara del control

La mirada más detallada al plan de Popovic no ha llegado desde Estados Unidos, sino desde fuera. Simon Hughes, periodista senior de The Athletic presente en Vancouver, desmenuzó la victoria australiana también en CBS Sports Golazo.

Su diagnóstico fue directo: Australia fue “street wise”. No rehuyó las “artes oscuras” del juego cuando tocaba. Entendió sus limitaciones y exprimió al máximo lo que sí podía hacer. Para Hughes, el triunfo fue merecido, más allá de estadísticas de posesión o remates.

Su lectura rompe con el tópico: no siempre manda quien más tira o más tiempo tiene la pelota. Australia dio la sensación de controlar el partido, incluso cuando necesitó que Beach apareciera con paradas decisivas. Para eso está un portero, recordó Hughes. Un detalle que a veces se olvida en los análisis.

El ambiente en Vancouver también llamó su atención. Percibió una conexión real entre equipo y grada, una fe auténtica en que podían dejar huella en este Mundial. No era solo apoyo; era convicción.

Su advertencia final va dirigida, sin rodeos, a Estados Unidos: si subestiman a esta Australia, pueden meterse en problemas serios.

La segunda selección del mundo

Un vistazo rápido a las redes basta para entenderlo: la actuación de Australia ha conquistado neutrales. Muchos aficionados de otros países se declaran ya “socceros” de adopción. Los comparan con el Arsenal campeón de Premier por su solidez defensiva o bromean con el término “Haram Ball” para definir su propuesta ultra compacta atrás.

La etiqueta es irónica, casi provocadora, pero esconde respeto. Porque mientras se ríen, también elogian la velocidad eléctrica de las transiciones y la disciplina feroz sin balón.

El comediante y amante del fútbol Trevor Noah lo resumió con precisión en el podcast Men in Blazers. Describió a Australia como un equipo con “gigantes atrás” ante los que no basta con colgar balones al área. Destacó su capacidad para compactar la defensa y obligar al rival a buscar soluciones a ras de césped. Y se rindió al nuevo frente ofensivo, muy distinto a la era de Tim Cahill y Harry Kewell: un ataque rápido, de contra letal.

Se detuvo en un nombre más: Jordan Bos, el número 5. Lo definió como “sedoso” con el balón y dejó en el aire la gran incógnita de mercado: en qué club jugará después de este escaparate.

Un vestuario que refleja un país

Fuera del campo, Australia también suma adeptos. Un vídeo grabado antes del torneo ha resurgido tras la victoria ante Turkiye. En él, los jugadores cuentan sus orígenes y explican por qué consideran que los Socceroos son el mejor espejo de la Australia moderna.

Hay una frase que se ha quedado grabada: “nuestra diversidad es nuestra fuerza”. No es un eslogan vacío; se ve en el once, en el banquillo, en las historias personales que ahora recorren el planeta con cada gol, cada parada, cada celebración.

Entre la dureza competitiva, el orgullo identitario y el relato de superación, Australia se ha ganado una etiqueta inesperada: el equipo “feel good” de este Mundial. El que muchos quieren ver avanzar, aunque su propia selección siga en liza.

La pregunta es otra ahora. Después de todo lo que se dijo, después de todo lo que han mostrado, ¿se atreverá alguien más a llamarlos “lay up” antes de enfrentarse a ellos?