Mike Dean provoca indignación al confesar que ‘jugaba’ durante partidos de Premier League
Mike Dean, uno de los árbitros más conocidos y polémicos de la historia reciente de la Premier League, ha vuelto a colocarse en el centro del huracán. Y esta vez no por una decisión en el césped, sino por sus propias palabras.
En el podcast Jamie Vardy's Having a Party, el excolegiado de 58 años reconoció que, durante algunos encuentros de la máxima categoría inglesa, se entretenía con “juegos” personales mientras arbitraba. Lo dijo con tono distendido. El eco ha sido todo lo contrario.
“Veamos cuánto aguantamos sin pitar”
Dean, que dirigió 553 partidos de Premier League a lo largo de más de dos décadas y se retiró en 2022 antes de una breve etapa como asistente de VAR, explicó a Jamie Vardy que se marcaba retos absurdos en pleno partido.
“Solíamos tener juegos, para echarnos unas risas”, relató. “Decíamos algo como: ‘Sacamos de centro ahora, ¿vale? A ver cuánto aguantamos sin pitar’. Lo hice unas cuantas veces en la Premier League, antes del VAR, obviamente. Llegué a ir de 20 a 25 minutos sin pitar en algunas ocasiones. Deja seguir, deja seguir, deja seguir”.
No se quedó ahí. Dean confesó otro “entretenimiento” personal todavía más llamativo para un árbitro de élite:
“Solía hacer otra cosa en la Premier League. Me quedaba en el círculo central y veía cuánto tiempo podía estar ahí antes de tener que salir. Era solo una broma mía. Pero los asistentes en la banda me decían: ‘No puedes’. Yo respondía: ‘Lo voy a intentar’. Me limitaba a correr un poco alrededor, a moverme, pero sin salir del círculo. Llegué a estar unos 15 minutos en un partido sin abandonar el círculo central”.
Perplejidad en el estamento arbitral
Las confesiones han provocado sorpresa y malestar en el entorno del arbitraje inglés. Personas actualmente implicadas en el colectivo, según se ha sabido, han recibido las historias de Dean con desconcierto y han señalado la falta de detalles concretos que permitan ubicar esos partidos o comprobar los hechos.
El arbitraje profesional en Inglaterra está ahora bajo el paraguas de Pro Ref, nuevo nombre del antiguo Professional Game Match Officials Limited (PGMOL), organismo al que ya se ha solicitado una reacción oficial.
El contexto tampoco ayuda: la figura de los árbitros en la Premier League vive un escrutinio constante, con la tecnología del VAR cuestionada casi cada jornada y la confianza de aficionados, jugadores y entrenadores siempre en tensión. Que un exárbitro de máximo nivel admita que se marcaba retos personales en lugar de centrarse exclusivamente en el juego no hace sino alimentar las dudas.
Agbonlahor, sin filtros: “¿Eres un niño?”
Entre las voces más duras ha aparecido la de Gabriel Agbonlahor. El exdelantero de Aston Villa, ahora comentarista en talkSPORT, reaccionó con evidente enfado a las palabras de Dean.
“Está intentando ser gracioso, pero no lo es. No eres gracioso, Mike Dean, eso te define”, lanzó el exfutbolista en antena. “Se está echando a sí mismo a los leones. Es la Premier League. ¿Eres un niño?”.
Agbonlahor fue más allá al recordar que Dean arbitró muchos de los partidos que él mismo disputó: “No me cuadra en absoluto. Pensaba: ‘Mike Dean dirigió muchos partidos en los que jugué’. Si tuviera que describirlo con una palabra, diría que es un ‘prat’”.
El término, despectivo, resume el nivel de indignación de un jugador que vivió en primera persona la exigencia de la competición y que ahora descubre que, al menos según el propio Dean, el árbitro a veces estaba más pendiente de sus propios desafíos que del balón.
Una confesión que golpea la credibilidad
Las revelaciones de Mike Dean no aportan datos de partidos concretos ni fechas, pero han abierto una grieta incómoda: si uno de los árbitros más veteranos admite que se permitía este tipo de “juegos” en pleno encuentro, ¿qué se le exige realmente a la élite arbitral?
En una liga que presume de ser la más intensa y seguida del mundo, la pregunta queda flotando en el aire. Y ya no depende de Dean, sino de cómo responda ahora Pro Ref y de cuánto daño haya hecho a la confianza en el silbato inglés un simple intento de chiste en un podcast.



