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Messi persigue el récord absoluto en Mundiales

Dallas se prepara para una noche de archivo histórico. Argentina, campeona del mundo, se mide este lunes 22 de junio de 2026 a Austria, y todo el planeta sabe cuál es el verdadero telón de fondo: Lionel Messi necesita un gol para quedarse en soledad con el récord absoluto de tantos en Mundiales.

Tiene 16. Los mismos que Miroslav Klose. Uno más, y el libro de los récords cambiará de dueño.

Messi llegará al partido con 39 años recién cumplidos —los celebrará el miércoles 24— y con el eco todavía fresco del triplete con el que destrozó a Argelia (3-0) en el estreno. Aquella tarde, su primer gol lo quebró. Lágrimas, mirada al cielo, un festejo más íntimo que épico. Después se supo: su padre se recupera de un problema de salud no especificado.

En lo físico, tampoco ha sido un camino llano. Arrastró molestias en el isquiotibial en la previa del torneo. Aun así, cada vez que pisa el césped, algo se enciende en el equipo. Se nota en la energía, en la fe con la que Argentina entra a cada dividida.

Alexis Mac Allister lo resumió sin rodeos tras la victoria ante Argelia: “Si alguien pensó que este grupo estaba mejor sin Leo, hoy quedó claro que Leo es el más importante de todos”. No hacía falta mucha más explicación.

El escenario es claro: si Argentina vence a Austria, sella el billete a la siguiente ronda. Y si, además, Jordania no logra ganarle a Argelia más tarde ese mismo lunes, la Albiceleste asegurará el primer puesto del Grupo J. El resultado se mide en puntos, pero la noche huele a algo mucho más grande: legado, memoria, posteridad.

Mbappé, partido 100 con la mira en el récord

Mientras Messi persigue la eternidad de los goleadores, Kylian Mbappé acelera por el mismo carril. El francés alcanzará este lunes su partido número 100 con la selección de Francia, ante Irak en Filadelfia, y lo hará con la puntería afinada.

Lleva 14 goles en Mundiales, igual que la leyenda de Alemania Occidental Gerd Müller. Está a dos de Messi y a dos de Klose. Ya se metió en la conversación de los gigantes. Y apenas tiene 27 años.

“No hay nada más grande: cien es una cifra histórica, y tener la oportunidad de alcanzarla aquí, en un Mundial, hace que sea un partido especial para mí”, dijo el delantero el domingo 21 de junio de 2026, en la previa, ante la prensa. Un centenar de partidos con Francia, dos Mundiales a sus espaldas y el recuerdo aún vivo de aquella final de 2022 perdida por penales ante Argentina.

Francia arrancó este torneo con autoridad: 3-1 a Senegal, con doblete de Mbappé. Ante Irak, los galos parten como claros favoritos para abrochar su clasificación desde el Grupo I. El único enemigo inesperado podría estar en el cielo: se esperan tormentas en Filadelfia que podrían interrumpir el partido.

En el mismo grupo, Noruega y Erling Haaland también asoman con paso firme. El delantero ya marcó dos goles en el 4-1 ante Irak en el debut. Si los nórdicos vencen a Senegal en New Jersey y Francia hace lo propio con Irak, ambos sellarán el pase a la siguiente fase. Un grupo I gobernado por los depredadores del área.

España se desahoga; Lamine Yamal vuelve a sonreír

El domingo dejó un mensaje contundente desde el Grupo H. España, tan cuestionada tras el gris 0-0 inicial frente a Cabo Verde, respondió con furia: 4-0 a Arabia Saudita y cambio de clima inmediato.

Había ruido en casa. El empate sin goles ante los debutantes caboverdianos abrió la puerta a las críticas, a las dudas de siempre sobre el peso real de la Roja en los grandes torneos. La respuesta fue un partido sin concesiones.

Lamine Yamal, la joya del Barcelona, firmó el primer golpe. Volvía a la titularidad tras dos meses fuera por una lesión en el isquiotibial y necesitó poco para demostrar por qué el país entero lo esperaba. Gol para abrir la cuenta y para apagar los murmullos.

Luego apareció Mikel Oyarzabal, con un doblete que puso el marcador a resguardo. El cuarto tanto llegó en propia meta, obra de Hassan al-Tambakti, para redondear la goleada.

Luis de la Fuente no ocultó que las críticas habían picado en el orgullo del vestuario. “Cuando alguien cuestiona tu trabajo, es humano que cualquiera con coraje y orgullo reaccione para demostrar que se equivocan”, explicó el seleccionador. El equipo lo hizo sobre el césped, con un partido intenso y sin relajaciones.

Con este resultado, España se coloca en la cima del Grupo H con cuatro puntos tras dos jornadas. El tropiezo del debut ya no pesa igual. Ahora, el torneo vuelve a mirar a la Roja con otros ojos.

Cabo Verde mantiene el sueño ante Uruguay

La otra gran historia del grupo sigue escribiéndose desde la orilla menos pensada. Cabo Verde, en su primer Mundial, volvió a desafiar la lógica con un 2-2 vibrante ante Uruguay en Miami.

No fue un punto cualquiera. Fue una declaración. Un equipo que, hace unas semanas, apenas entraba en las quinielas, ahora se planta sin complejos ante campeones del mundo y saca resultados que agitan la tabla.

Su seleccionador, Bubista, lo expresó con la serenidad de quien sabe que algo importante se está gestando: su plantel ya sueña con los octavos de final, un escenario que antes del torneo rozaba la fantasía. “Queremos mostrarle al mundo entero que estamos en condiciones de pelear por la clasificación, y creo que eso fue lo que mostramos en el partido de hoy”, dijo.

El empate ante España, el punto rescatado frente a Uruguay… Cabo Verde suma, compite, incomoda. Y, de repente, la posibilidad de meterse en la fase de eliminación directa ya no suena descabellada.

Bélgica se atasca; Irán deja un mensaje

En el Grupo G, la tarde dejó una sensación muy distinta. Bélgica sigue sin encontrar el camino. Nuevo empate, esta vez 0-0 ante Irán en Los Ángeles, y la búsqueda de la primera victoria se prolonga.

Los Red Devils ya habían igualado con Egipto en su estreno. Frente a Irán, terminaron con diez hombres y chocaron una y otra vez contra un rival ordenado, disciplinado, que defendió su área con rigor y sin complejos. Bélgica empujó, pero sin claridad, sin esa chispa que antes le salía casi de memoria.

Irán, mientras tanto, compite en un Mundial con un trasfondo político inevitable: su país y Estados Unidos negocian el fin de la guerra. En ese contexto, el equipo dejó algo más que un punto. Al marcharse del vestuario del Los Angeles Stadium, los jugadores dejaron un mensaje manuscrito: “Que la paz, el respeto y la amistad prevalezcan entre todas las naciones”.

El texto continuaba con un agradecimiento a la ciudad y a su propia gente: “Gracias, Los Angeles, por su hospitalidad. Y gracias a cada iraní que entregó su corazón, su voz y su alma por Irán durante estos 180 minutos. Vinimos a Los Angeles con orgullo, competimos con honor y nos vamos con dignidad”.

En medio de un torneo gobernado por récords, goleadas y grandes potencias, ese papel en un vestuario vacío recordó que el fútbol también es un escenario donde se cruzan dignidad, conflicto y esperanza.

Mientras tanto, en Dallas y Filadelfia, dos delanteros miran el mismo horizonte de cifras históricas. Uno, Messi, ya lo ha visto todo. El otro, Mbappé, corre hacia él con hambre de más. ¿Hasta dónde estirarán juntos el límite de lo posible en este Mundial?

Messi persigue el récord absoluto en Mundiales