Mbappé presiona a Deschamps: "Espero que no entrene a otra selección"
Didier Deschamps se marcha, pero todavía no ha dicho adónde. El seleccionador francés, que ya ha asumido que el Mundial de 2026 será su última gran cita al frente de Les Bleus, mantiene el misterio sobre su futuro. No cierra ninguna puerta: ni a un regreso al fútbol de clubes ni a otro banquillo de selección. Y ahí aparece Kylian Mbappé, decidido a influir en la historia.
El capitán no se esconde. Dentro del vestuario, su mensaje es claro: quiere que el ciclo de Deschamps termine con Francia… y solo con Francia.
“La mejor manera de rendirle homenaje es ganar”
En declaraciones a la cadena M6, Mbappé dejó al desnudo la dimensión emocional que tiene este Mundial para el grupo: «La mejor manera de rendirle homenaje es ganar porque le encanta ganar. Vamos a asegurarnos de que tenga el mejor de los últimos Mundiales. Ojalá sea el último porque espero que no entrene a otra selección».
No es una frase lanzada al aire. Es casi una campaña interna. El propio delantero reconoce que está tratando de influir directamente en el futuro de su seleccionador: «Le estoy metiendo presión», admitió, sin rodeos.
Deschamps, que ha construido una era con Francia, escucha, sonríe y no se compromete. Mantiene el discurso de siempre: nada descartado, ningún camino prohibido. Mientras tanto, su capitán intenta cerrar una de las puertas que más ruido genera.
Italia, el escenario que Mbappé no quiere ver
Desde hace tiempo, el nombre de Deschamps aparece ligado a la selección italiana. No es casual. Su pasado como jugador y entrenador en Juventus, su conocimiento del país y el prestigio acumulado al frente de Francia encajan con la reconstrucción que busca la Azzurra tras años convulsos y ausencias dolorosas de Mundiales.
Para muchos, el perfil perfecto. Para Mbappé, un escenario indeseable.
Cuando le preguntaron directamente por esos rumores que sitúan a Deschamps en el banquillo de Italia, el capitán francés no maquilló su respuesta: «Dijeron Italia, eso sería horrible», soltó.
Un mensaje tan sencillo como contundente. Mbappé no quiere ver a su mentor en el banquillo rival, mucho menos al frente de una potencia histórica con la que Francia podría cruzarse en fases decisivas. Hay admiración, hay afecto y también un instinto competitivo que no quiere convertir al hombre que lo ha acompañado en la selección en enemigo táctico.
Última misión mundialista
Más allá de los rumores y de las presiones amistosas, el presente de ambos está en Francia y en el próximo Mundial. Tras la final perdida en 2022, el grupo se ha marcado un objetivo nítido: volver a levantar el título y firmar una despedida a la altura del legado de Deschamps.
El torneo de 2026 será el último capítulo de su etapa con Les Bleus. Antes de decidir su futuro, el técnico deberá exprimir una generación que aún se siente en deuda con él y con sí misma. Un último ciclo, una última oportunidad de cerrar la era con el máximo botín posible.
El camino arranca con una fase de grupos que no permite distracciones. Francia debutará ante Senegal el 16 de junio en su estreno en el Grupo I. Después llegará Iraq, el 22 de junio, y cerrará la primera fase frente a Noruega cuatro días más tarde.
Entre esos partidos se jugará algo más que puntos y clasificación. Se pondrá en juego la posibilidad de que Deschamps se vaya como campeón… y quizá también la fuerza de la “presión” de Mbappé para que, cuando todo acabe, el técnico decida que ningún otro himno merece dirigirlo desde el banquillo.




