logo

Matthias Ginter y los dos días que cambiaron su carrera

Para Matthias Ginter, las fechas 20 y 21 de mayo de 2026 quedaron marcadas a fuego. En apenas 24 horas, el central vivió un giro brutal: primero perdió la final de la Europa League con SC Freiburg ante Aston Villa y, 12 horas después, se enteró de que Julian Nagelsmann lo dejaba fuera de la lista de Alemania para el Mundial.

Un doble golpe. Y en el momento más alto de su club.

Ginter, a sus 32 años, venía de ser el pilar de una temporada extraordinaria del Freiburg en todas las competiciones. Liderazgo, jerarquía, constancia. Nada de eso bastó cuando el seleccionador tomó la decisión definitiva para la Copa del Mundo.

“Fue la época más amarga de mi carrera. Un doble golpe al final de una temporada que en realidad fue muy especial”, confesó en una entrevista con Kicker. No lo dijo con rabia, pero sí con una decepción que todavía pesa.

Silencios, filtraciones y una llamada tardía

Lo que más le dolió no fue solo quedarse fuera. Fue el cómo.

Ginter se mostró especialmente crítico con la falta de comunicación por parte de Nagelsmann y dejó entrever que los roces venían de lejos. “No quiero hablar de cómo fue todo en general durante tres años (con Nagelsmann). Hubo filtraciones que se publicaron, pero a mí solo me informaron de la decisión el jueves, el día de la nominación”.

La frase golpea. Un campeón del mundo reducido a enterarse a última hora, mientras su nombre ya circulaba en los medios a través de filtraciones. El contraste con su peso en el Freiburg hace aún más duro el relato.

De Brasil 2014 al vacío de 2026

Ginter sabe lo que es un Mundial. Formó parte de la selección campeona en 2014, aunque no disputó ni un solo minuto en Brasil. Aun así, el título lo acompañó toda su carrera. Esta vez, la ausencia le dejó un hueco distinto, más profundo.

“Solo con el partido inaugural del Mundial me di realmente cuenta”, explicó. Hasta entonces, el golpe parecía casi abstracto, ahogado por la resaca de la final perdida ante Aston Villa. Pero cuando el balón empezó a rodar en la Copa del Mundo, todo se juntó.

“Y, como era un paquete, volvió también la decepción por perder la final de la Europa League”, añadió.

Dos días, dos derrotas, una misma herida. Para un futbolista que había firmado una de las mejores temporadas de su vida, el fútbol recordó de la forma más cruda que el éxito colectivo no siempre se traduce en reconocimiento nacional. Y esa es una carga que Ginter tardará mucho más que 90 minutos en dejar atrás.