Matheus Cunha y la magia de Carrick en el Manchester United
En Old Trafford vuelve a respirarse algo familiar. No son solo los cánticos, ni la ansiedad por la Champions League. Es la sensación de que el Manchester United vuelve a parecerse, aunque sea por momentos, a aquel gigante de la era Sir Alex Ferguson. Y en el centro de esa reconstrucción aparece un nombre inesperado para muchos fuera del club: Michael Carrick.
Matheus Cunha lo ve claro. Y lo siente desde dentro.
El brasileño abrió el marcador en el 3-2 contra el Liverpool, una victoria que selló el billete a la próxima Champions con tres jornadas de margen. Un objetivo que, hace apenas unos meses, parecía una quimera, incluso después de que el director de fútbol Jason Wilcox marcara públicamente el regreso a la élite europea como prioridad tras el despido de Ruben Amorim en enero.
Hoy, esa meta está cumplida. Y el vestuario mira directamente hacia el técnico interino.
Carrick, del banquillo de Ferguson al mando del vestuario
Diez triunfos en catorce partidos. Es el balance de Carrick al frente del United. Más que una racha, una candidatura en firme para quedarse con el puesto de manera definitiva.
No es un desconocido en este escenario. A sus 44 años, fue pieza central del último gran United de Ferguson: cinco títulos de Premier League, una Champions League, años de dominio y exigencia máxima. Cunha cree que esa conexión no es un detalle menor, sino el corazón del proyecto.
“Me senté en el banquillo con él”, recuerda el delantero. Lo ve como un maestro. Alguien que no solo corrige movimientos, sino que transmite un legado. Para Cunha, Carrick trae a la actualidad los códigos de aquellos tiempos de Ferguson y los convierte en guía diaria del vestuario. El brasileño no duda: se nota en cómo entrena, en cómo explica, en cómo exige. Y en lo que el equipo está consiguiendo.
Por eso, cuando dice que el técnico “tiene la magia de esos tiempos de Ferguson” y que “merece” el puesto, no suena a cumplido vacío, sino a diagnóstico de alguien que ve el cambio desde dentro.
Champions asegurada, ambición intacta
Carrick ya dejó claro que la clasificación para la Champions no es línea de meta. Es solo la primera estación.
El United aún necesita cuatro puntos para asegurarse terminar entre los tres primeros, algo que solo ha logrado en cuatro ocasiones desde la retirada de Ferguson en 2013. Hay otro dato que el vestuario no pasa por alto: el equipo podría acabar a menos de 12 puntos del campeón, la menor distancia en la era post-Ferguson, igualando el techo de la etapa de Ole Gunnar Solskjaer en la temporada 2020-21.
Cunha entiende perfectamente el peso de todo esto. Y lo expresa con una frase que encaja con la historia del club: “La Champions League sin este club no es la misma competición, y este club sin Champions League no es el mismo club”.
Para él, sin embargo, el regreso a la máxima competición europea no basta. Lo ve como un primer peldaño. “No es solo la Champions. Tenemos que pelear por los títulos. Este es el primer paso. Podemos volver mucho más fuertes la próxima temporada”, avisa. No suena a eslogan, suena a objetivo.
Verano de cambios… ¿y un último giro con Casemiro?
El verano en Old Trafford se perfila agitado. Salidas, llegadas, reajustes. Entre los nombres propios, uno pesa más que el resto: Casemiro.
El centrocampista brasileño, compañero de selección de Cunha, ha dejado claro que se marcha. Carrick lo reforzó públicamente en la rueda de prensa del viernes. El relato parece cerrado. Pero Cunha, que lo conoce bien, no lo ve tan definitivo.
Habla de él con facilidad, casi con cariño. Lo define como alguien importantísimo, no solo por lo que ofrece en el campo, sino por lo que representa fuera: cercano, afectuoso, dispuesto a enseñar. Un veterano que suma en el vestuario tanto como en el césped.
Y ahí aparece la duda. “No sabemos al final cómo es con su contrato”, admite. En el fondo, el deseo es evidente: que haya margen para un giro inesperado. Cunha sabe que la situación es complicada, “más difícil de lo que se habla”, pero deja la puerta entreabierta con una frase que resume la incertidumbre del mercado: al final, nunca se sabe.
Cunha, fichaje caro y respuesta inmediata
Cuando el United pagó 62,5 millones de libras al Wolves el verano pasado, lo hizo convencido de que Matheus Cunha era prioridad absoluta. Un delantero con personalidad grande, juego agresivo y cero miedo al escaparate.
Hasta ahora, ha respondido. Su tanto ante el Liverpool fue el noveno de la temporada, varios de ellos de enorme peso: los goles de la victoria frente a Arsenal y Chelsea, por ejemplo, han sido puntos clave en la resurrección liguera bajo Carrick.
Cada gol viene acompañado de una imagen ya familiar: su celebración de surfista. Contra el Liverpool la llevó un paso más allá. Marcó, salió disparado, se tiró al suelo, se deslizó y luego se levantó para “surfear” rodeado por sus compañeros.
No es un gesto improvisado. Es casi una firma personal. Cunha cuenta que sus amigos en Brasil le pedían que no se quedara solo en el gesto de surfear, que añadiera el “remar” y ponerse de pie sobre la tabla. Él aceptó el reto y lo perfeccionó. Dice que forma parte de su vida, de su manera de mostrar lo feliz que se siente jugando al fútbol y surfeando. Y que, por eso, tiene que hacerlo.
En un United que busca reencontrarse con su identidad, no es poca cosa tener un delantero que celebra como si cada gol fuera una ola perfecta. Y un entrenador que, desde la banda, intenta que esa ola dure toda una temporada.
La cuestión, ahora, es si el club se atreverá a entregar a Michael Carrick el timón de forma definitiva y dejar que esa “magia de los tiempos de Ferguson” se convierta en proyecto de largo recorrido.




